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Garrote vil (y II)

  • La ejecución de los siete anarquistas de 'La Mano Negra'Juan Galán fue realmente inocente, siendo un hijo suyo el que mató al ventero de Trebujena.- Oficialmente nunca se supo, pero todo Jerez lo sabía a vox pópuli, y así se ha venido proclamando, hasta nuestros días, de padres a hijos.

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EL mismo año de la ejecución pública de Juan Galán, tan solo dos meses más tarde, el 14 de junio de 1884, también fueron ejecutados a garrote vil, en la plaza del Mercado, los siete miembros de la conocida como banda de "La Mano Negra", de la que hoy nos vamos a ocupar, muy brevemente, dado el espacio de que disponemos, ya que quienes deseen ampliar este tema pueden acudir a cualquiera de los libros que sobre dicha organización anarquista se han escrito; ya que dichas ejecuciones y el correspondiente proceso que antecedió a las mismas, tuvo gran repercusión en la prensa nacional y extranjera de la época.

Pero, antes de ocuparnos de "La Mano Negra", queremos ampliar lo que, la pasada semana, decíamos del reo Juan Galán, "probablemente inocente, tal como él se proclamaba, y posiblemente víctima de un error judicial". Porque, parece ser que así fue en efecto. Juan Galán fue realmente inocente del crimen que se le achacaba, siendo un hijo suyo el que mató al ventero de Trebujena, - otros dicen que se trató de un tabanquero de Jerez, al que señalaban como confidente de la policía, en lo relacionado con La Mano Negra - asumiendo su padre toda la culpa, por lo que fue juzgado y sentenciado a garrote vil.

Un amable lector de esta sección me hace saber que su abuelo presenció dicha ejecución, cundo tenía tan solo cinco años, y que éste le contaba como Juan Galán cargó con la culpa del crimen por salvar a su hijo, al que vox pópuli todo Jerez señalaba como el verdadero autor. Parece ser que el primero en saberlo fue el sacerdote que confesó a Galán, antes de su ejecución, al decírselo éste, en la cárcel, bajo secreto de confesión.

LOS SIETE REOS DE LA MANO NEGRA

Por sentencia de 18 de junio de 1883, fueron condenados a morir públicamente a garrote vil, en la misma plaza del Mercado, siete condenados por pertenecer a una "organización anarquista, secreta y violenta", conocida como "La Mano Negra", a la que se le atribuyeron asesinatos, incendios de cosechas y de edificios hechos cometidos entre finales de 1882 y los primeros meses de 1883, en distintos lugares de la campiña de Jerez, Arcos, Bornos, Prado del Rey, Algar, Villamartín y Espera.

Se dijo que un teniente de la guardia civil descubrió en el campo, bajo unas piedras, unos papeles con el reglamento de dicha asociación secreta, denominada "Sociedad de Pobres contra sus ladrones y verdugos", los cuales llevaban pintada una mano negra, entre otros dibujos de puñales y una pistola. Inmediatamente fueron llevadas a cabo numerosas detenciones, la mayoría de jornaleros, acusados de pertenecer a dicha organización criminal.

A dos de los detenidos se les condenó a cadena perpetua y a los restantes se les deportó a Filipinas. Pero el suceso que habría de traer consigo mayor sensacionalismo, tanto en Jerez, como en la prensa nacional y extranjera, ocurrió con el asesinato de Bartolomé Gago Campos, conocido por "El Blanco de Benaocaz", por cuyo delito fueron acusados los hermanos Francisco y Pedro Corbacho, Manuel y Bartolomé Gago de los Santos, Cristóbal Fernández Torrejón, Gregorio Sánchez y Juan Ruiz y Ruiz.

La resonancia de este sonado proceso llegaría hasta el propio Parlamento español, en el que el diputado jerezano duque de Almodóvar del Río manifestaría, que los culpables de este crimen eran tanto la burguesía como la aristocracia, puesto que a su juicio "habían creado en los proletarios andaluces un gran trastorno moral".

Varios historiadores han coincidido en que "La Mano Negra" nunca existió realmente y que todo fue un montaje político-socia-policial, para dar un escarmiento a los que se declaraban anarquistas, centenares de los cuales fueron desterrados a Filipinas, de donde volverían en 1903, según el historiador Antonio Padilla, debido a una campaña de la prensa nacional que pidió la revisión del proceso, ya que se con lideraba que las pruebas aportadas en el mismo, contra los condenados, no eran del todo fiables. Por otro lado, el investigador Díaz del Moral señala que la prensa anarquista exaltó a los hermanos Corbacho, calificándoles de "heroicos".

Sea lo que fuere, fueran culpables o no, la ejecución a garrote vil de los siete condenados de la supuesta banda anarquista "La Mano Negra", se llevó a cabo en el patíbulo levantado, según costumbre, en la plaza del Mercado de Jerez; y en el mismo finalizarían sus días los hermanos Francisco y Pedro Corbacho, Manuel y Bartolomé Gago de los Santos, Cristóbal Fernández Torrejón, Gregorio Sánchez y Juan Ruiz y Ruiz.

Parece ser que, según la memoria colectiva de Jerez, en nuestra ciudad no volverían a registrarse nueve ejecuciones a garrote vil. Al menos de forma tan escandalosa como las de estos siete hombres, algunos de los cuales no parecieron tan culpables como la justicia hiciera ver en su momento, y por un asesinato, el del "Blanco de Benaocaz" que ha pasado a la historia, en medio de una nebulosa. Como se ha dicho, "La Mano Negra y sus hilos conductores originan uno de los grandes misterios históricos que aún permanecen en la sombra, y lo más probables es que nunca salgan de ella".

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