Agricultura

La hora de los superalimentos

  • Sus propiedades y alta rentabilidad los convierten en la gran alternativa del campo andaluz. Son los nuevos cultivos emergentes, foco de todas las miradas por su marcado carácter social.

Luis Barba, creador de la marca Stevia-Cádiz, en la plantación de la hierba dulce junto a Guadalcacín Luis Barba, creador de la marca Stevia-Cádiz, en la plantación de la hierba dulce junto a Guadalcacín

Luis Barba, creador de la marca Stevia-Cádiz, en la plantación de la hierba dulce junto a Guadalcacín / Vanesa lobo

Moringa, stevia, quinoa, amaranto, chia,.. No es la alineación de una selección sudamericana en un partido de clasificación para el Mundial de fútbol, sino la lista de cultivos emergentes que se presentan como una de las grandes alternativas para el campo andaluz y de la provincia por su capacidad de adaptación y su alta rentabilidad. Los también conocidos como ‘superalimentos’ por sus propiedades nutricionales y en algunos casos terapéuticas, muy superiores a las de los alimentos tradicionales, “han llegado para quedarse”, aseguran pioneros de su desembarco en la zona, que entre los muchos atractivos que reúnen estos cultivos destacan su marcado carácter social. Para las administraciones públicas, el interés de estos alimentos es su capacidad de generar mano de obra, es decir, son la respuesta a todas sus plegarias, dirigidas al hallazgo de actividades productivas o alternativas que se conviertan en manantial de la generación del empleo y la riqueza que tanto hace falta en una de las provincias de Europa más lastradas por el paro. En su inquietud por la mejora del sector agrario y su reactivación como fuente de desarrollo económico, el Colegio Oficial de Ingenieros Agrícolas de Andalucía Occidental (Coitand), con sede en Jerez, también sigue de cerca la evolución de estos cultivos emergentes, a los que dedica a finales de este mes las quintas jornadas del ciclo ‘De la Tierra a la Mesa’, que se centran en la estevia, el moringa, la quinoa y la pipa blanca, las cuatro joyas de la corona.Algunos de estos productos se han convertido en imprescindibles en las dietas saludables y en las cartas de restaurantes de moda, lo que ha disparado su demanda mundial, si bien en Europa aún son grandes desconocidos, unos más que otros, cuando no se enfrentan a restricciones al estar en juego grandes intereses económicos y comerciales.Pero ante las dudas que despierta la rentabilidad de los cultivos tradicionales, los nuevos cultivos emergentes avanzan imparables con el respaldo de una sociedad que cada vez está más concienciada de la necesidad de una alimentación saludable y del cuidado del planeta, explica la presidenta del colegio de ingenieros agrícolas, Manuela Aguilera, durante una visita a las nuevas plantaciones previa a la celebración de las jornadas, acompañada de Luis Barba, introductor de la stevia en la provincia y miembro del consejo asesor del Coitand.

Stevia, la hierba dulce

La stevia, también llamada hierba dulce, es el sustituto natural del azúcar, aunque en hoja fresca es tres veces más dulce, multiplicándose por 300 su poder edulcorante después de su tratamiento. Su principal ventaja es que no aporta calorías, ni grasas saturadas, ni azúcares, ni colesterol... y, por mucho que le pese a la industria farmacéutica, numerosos estudios confirman sus beneficios para los diabéticos, entre otras propiedades terapéuticas.Su cultivo en Andalucía se inició en La Axarquía (Málaga), que ha encontrado en esta planta orignaria de Paraguay la gran alternativa al azúcar de caña que se perdió en la zona con las sucesivas reformas de la PAC. Los buenos resultados registrados en la comarca malagueña con este y otros cultivos emergentes dieron pie a la constitución el año pasado de la Asociación de Productores y de Plantas Sociales de Andalucía (Apycsa), cuyas ramas se extienden por gran parte de Andalucía y la provincia, donde Luis Barba ejerce de delegado. Barba introdujo el cultivo de la stevia en Jerez hace cinco años en una pequeña parcela de la zona regable del Guadalcacín ubicada junto a la carretera de Nueva Jarilla. El proyecto, para el que registró la marca Stevia Cádiz bajo el paraguas de la empresa Andalusia Social Crops, encargada de buscar su viabilidad, estaba pensado para sembrar dos hectáreas, que finalmente se limitaron a 7.500 metros para los ensayos de campo. Ylos resultados no pueden ser mejores hasta el momento.Para plantar una hectárea de stevia se requiere una inversión inicial de unos 25.000 euros si se dispone de las semillas, ya que el desembolso se encarece en 8.000 euros si se hace con esquejes, explica Barba, quien asegura que el esfuerzo económico merece la pena pues con una hectárea de este cultivo se alcanzan los 200 jornales sin problemas y los 36.000 euros de facturación, que se quedan en 14.000 euros de beneficio. “En resumen –explica Barba–, es un cultivo social, social, social, porque con una hectárea puede vivir una familia entera”.La hierba dulce es el cultivo emergente más extendido en la provincia, donde actualmente hay plantaciones en Jerez, Arcos, Benalup, Sanlúcar, Chiclana, Conil y Puerto Real, todas ellas como cultivo ecológico. Y para preservar su carácter social, Apycsa sólo acepta nuevos socios con menos de tres hectáreas.Se da la paradoja, sin embargo, de que las autoridades españolas no autorizan la comercialización de la stevia en hoja, por lo que los cultivadores, salvo pena de sanción, se ven obligados a vender toda su producción a Alemanía, donde no existe tal restricción de origen comunitario –la stevia se presentó ante Europa como nuevo alimento y eso implica ciertas limitaciones– por el fallo judicial emitido por un tribunal de Baviera que dio la razón a una empresa que la comercializaba con anterioridad como infusión.Apycsa ha recabado el apoyo para darle la vuelta a la situación de la mayoría de los grupos políticos representados en las Cortes, entre ellos el socialista, que recientemente llevó al congreso este agravio comparativo, ya que los alemanes se quedan con todo el valor añadido de la transformación del producto, del que sólo se permite la comercialización en España como edulcorante del extracto y una vez eliminados en el proceso los componentes a los que se atribuyen las propiedades terapéuticas. Al final, los productos que se encuentran en los lineales de los supermercados en España y que presumen de elaborarse con stevia contienen un un compuesto de origen natural sometido a un proceso químico y en el que, como máximo, sólo hay un 3,5% de esta hierba. En cualquier caso, Luis Barba cree que este obstáculo es la mejor campaña de publicidad que puede tener la stevia, pues los consumidores hoy día están mucho más informados y, además, “ya se sabe qué pasa cuando se prohíbe algo”.

Moringa, el árbol de la vida

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) recomienda la plantación del moringa en las zonas subdesarrolladas pues con sólo 100 gramos de alguna de sus partes, y todo en este árbol es comestible, aportan todas las vitaminas que necesita el ser humano al cabo de un día.Para la FAO y otras muchas organizaciones humanitarias, el moringa es un regalo caído del cielo, una bendición para la lucha contra la malnutrición y la contaminación de las aguas, que además tiene efecto saciante y posee grandes propiedades curativas, lo que lo convierten en el rey de los superalimentos, de ahí sus sobrenombres del ‘árbol de la vida’ o el ‘árbol milagroso’.No es de extrañar, por tanto, que su cultivo se esté extendiendo por prácticamente todo el mundo, también en Andalucía, donde actualmente existen 120 agricultores que lo trabajan por la facilidad de su manejo y su alta rentabilidad.Ciertamente, el moringa es más rentable aún que la stevia, aunque también requiere una mayor inversión inicial, pero su presencia es aún testimonial en la provincia, donde Luis Barba recomienda por su experiencia personal hacer la plantación en intensivo, no en árbol, pues no soporta las heladas.La producción andaluza se vende casi por completo en Europa, en particular en Alemania y, de hecho, Barba detalla que entre stevia y moringa, la Asociación de Productores y Comercializadores de Plantas Sociales tienen este año compromisos con empresas germanas de alcanzar las 70 toneladas de producción. No será por mucho tiempo, porque el moringa se está abriendo mercado a pasos agigantados en España, a la que tarde o temprano acabará destinándose la mayor parte de su producción.Según Barba, la experiencia de cuatro años con la stevia y tres con la moringa en su pequeña parcela es muy prometedora, sobre todo después de que se haya destaponado la comercialización, el gran caballo de batalla de los productores. “Primero hay que ver cómo se da el cultivo y luego hay que venderlo”, señala el asesor del Coitand.

Quinoa, el grano de oro

La quinoa es el más extendido de los cultivos emergentes, además del más conocido, pues aunque en España su consumo aún es muy limitado, en Estados Unidos y Europa arrasa en restaurantes de alta cocina y en hogares de consumidores que apuestan por una dieta sana. Su cultivo en la provincia, sin embargo, es aún testimonial, no así en el Bajo Guadalquivir, donde grandes empresas como Algosur (Algodonera del Sur) tiene sembradas en tierras propias o mediante acuerdos con agricultores 1.500 hectáreas.Repudiada por los españoles durante la evangelización de América por los rituales con los que los indígenas agradecían a sus dioses la cosecha, esta semilla milenaria originaria de Perú y Bolivia era venerada por los incas desde la creencia de que aumentaba la resistencia de sus guerreros y está considerada por la FAO como uno de los alimentos más completos. Algosur tiene actualmente abiertas cuatro líneas de I+D con la quinoa –una propia, otra el CSIC, otra con una universidad holandesa y una cuarta con una empresa israelí del campo de la genética– para la mejora de la semilla. Susana Vilariño, responsable de la investigación de la quinoa de Algosur, explica que este año tienen sembradas 1.500 hectáreas entre tierras propias y acuerdos con cultivadores –en la provincia de Cádiz cuentan con tres hectáreas en producción ecológica–, y casi toda la producción se exporta a Estados Unidos.La empresa sevillana lleva una década trabajando con la quinoa, que comenzó a comercializar hace tres años. En este tiempo, el cultivo se ha convertido en una de las principales alternativas para la diversificación y la rotación de las tierras, necesaria para “evitar los desastres ambientales que provocan los monocultivos”, indica Vilariño, quien asegura que aunque la quinoa tiene los mismos costes que el trigo, es el doble de rentable.

El regreso de la pipa blanca

Algosur también ha rescatado el cultivo y producción de la tradicional pipa para consumo humano, un cultivo que vivió una época dorada durante 30 años en El Coronil, población que transformó por completo disparando la renta per cápita de sus habitantes, pero en la que dejó de sembrarse en 1992 por la invasión del jopo, parásito que ataca al girasol quitándole todos sus nutrientes y que hizo estragos en la localidad sevillana acabando con la pipa blanca.La empresa sevillana se ha propuesto recuperar este fruto seco que España, donde su consumo es muy popular, importa en la actualidad de Estados Unidos. Este fruto seco, también plagado de propiedades, completa el grupo de cuatro cultivos especiales, sociales y emergentes elegidos por el colegio de ingenieros agrícolas para ayudar a darlos a conocer y fomentar su cultivo en la provincia.

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