PRUEBAS DE COCHES

Honda Civic 1.0 VTEC 130 CV Turbo Executive: Dinámico y con mucho espacio interior

  • El Civic es un coche diferente, con una estética atrevida y un comportamiento dinámico muy satisfactorio. Ofrece un buen equilibrio entre comodidad y dinamismo.

Honda Civic 1.0 VTEC 130 CV Turbo Executive: Dinámico y con mucho espacio interior Honda Civic 1.0 VTEC 130 CV Turbo Executive: Dinámico y con mucho espacio interior

Honda Civic 1.0 VTEC 130 CV Turbo Executive: Dinámico y con mucho espacio interior

Desde que Honda lanzara al mercado el Civic en el año 1972 el modelo ha pasado por 46 años de cambios y transformaciones, tanto en diseño como en dimensiones, para llegar a esta última generación, la décima.

El Civic siempre se ha ubicado dentro del segmento de los compactos, y en realidad sigue haciéndolo, pero ahora llega hasta los 4,51 metros de largo, lo que significa que es más grande que rivales directos como el León o el Golf.

Y es que en comparación con la anterior generación el Civic crece 14 cm a lo largo y 3 cm a lo ancho. Esto se debe a que estrena una nueva plataforma, que a pesar de crecer en tamaño es 16 kilos más ligera y también más rígida.

Estética atrevida, pero tampoco llama la atención

Está claro que Honda ha arriesgado con el diseño de este nuevo Civic, con una estética que apuesta por el dinamismo y la deportividad, aunque mantiene un aire sobrio muy interesante.

Las dimensiones del modelo también están acordes con estos cambios estéticos, al ser más ancho y largo tiene una mayor presencia. La altura ha descendido lo que le confiere un aspecto que recuerda al de un coupé.

Está claro que Honda ha arriesgado con el diseño de este nuevo Civic, con una estética que apuesta por el dinamismo y la deportividad. Está claro que Honda ha arriesgado con el diseño de este nuevo Civic, con una estética que apuesta por el dinamismo y la deportividad.

Está claro que Honda ha arriesgado con el diseño de este nuevo Civic, con una estética que apuesta por el dinamismo y la deportividad.

El frontal es atlético con pasos de rueda marcados, una parrilla grande y líneas afiladas sobre el capó.

La zaga tampoco se queda atrás con un espíritu rompedor gracias a las ópticas en relieve, o los dos alerones que se montan sobre el portón del maletero.

Por tanto queda claro que el Civic tiene una línea estética con un carácter deportivo, que se acentúa más o menos en función del acabado que seleccionemos, la unidad de pruebas contaba con el Executive.

Diferente por fuera, diferente por dentro

En el interior el Civic vuelve a presentarse como un coche diferente, sobre todo por su puesto de conducción. Y es que nos encontramos en una posición más baja de lo normal, lo que vuelve a ser un arma de doble filo.

Quien disfrute conduciendo y goce de una  buena estatura sabrá apreciar la sensación de cercanía con el asfalto, sobretodo en curvas y cambios de rasante. Sin embargo, quien conduce no tanto por gusto sino por necesidad y prefiere contar con una buena visibilidad se encontrará algo menos cómodo, aunque el asiento del conductor se puede regular en altura para ‘contrarrestar’ este efecto. El asiento del copiloto no se puede regular en altura, punto negativo para el Civic.

El frontal es atlético con pasos de rueda marcados, una parrilla grande y líneas afiladas sobre el capó. El frontal es atlético con pasos de rueda marcados, una parrilla grande y líneas afiladas sobre el capó.

El frontal es atlético con pasos de rueda marcados, una parrilla grande y líneas afiladas sobre el capó.

La instrumentación al ser digital puede mostrar mucha información, la resolución de la pantalla es muy buena, por lo que no echamos en falta indicadores analógicos. Los mandos incorporados en el volante no son todo lo intuitivos o cómodos que cabría esperar.

La consola central está dominada por una pantalla de 7” que se antoja algo pequeña y con unos gráficos algo desactualizados, más si tenemos en cuenta el nivel de carga tecnológica y el precio de este modelo.

La pantalla no es mala, puesto que su respuesta táctil es correcta y la  definición también, simplemente mejorando algún aspecto ganaría varios puntos.  Por suerte no es algo que le reste mucha nota al interior del Civic.

En el interior el Civic vuelve a presentarse como un coche diferente, sobre todo por su puesto de conducción. En el interior el Civic vuelve a presentarse como un coche diferente, sobre todo por su puesto de conducción.

En el interior el Civic vuelve a presentarse como un coche diferente, sobre todo por su puesto de conducción.

Un punto positivo para este sistema de entretenimiento es su compatibilidad con Android Auto, Apple Car Play e incluso la posibilidad de reproducir contenidos en la pantalla mediante una entrada HDMI.

Los materiales del interior tienen una calidad acorde con el precio del modelo. El ajuste es correcto en la mayoría de los casos.

Los asientos son muy cómodos, de cuero y calefactables con el acabado ‘Executive’. Además recogen muy bien y se muestran agradables incluso en largas distancias.

Los reposabrazos de los laterales así como el central están recubiertos con materiales mullidos que los hacen muy confortables. También encontramos múltiples espacios para guardar huecos y una superficie que permite cargar inalámbricamente smartphones compatibles con esta tecnología.

En la parte trasera el espacio es también muy considerable, gracias a la longitud ‘extra’ de esta nueva generación. El Civic se muestra así como una alternativa muy interesante para familias de hasta cuatro miembros, puesto que el maletero es también muy generoso con 478 litros, casi 100 más que un Seat León.

Tranquilo, no tienes que ser piloto para conducirlo

La apariencia un tanto agresiva del Civic se queda solo en eso, apariencia, puesto que su comportamiento es muy parecido al de cualquier otro compacto del mercado.

En entornos urbanos se muestra ágil con una suspensión bien ajustada y una dirección directa que hace que la conducción sea cómoda. El aspecto negativo lo encontramos en el ancho, que sin ser nada exagerado, dificulta un poco las maniobras en estrechamientos o parkings.

La carretera es su medio preferido, ya que en términos de pisada y estabilidad no tiene nada que envidiar a modelos más caros. El aislamiento acústico es también notable, por lo que las largas distancias se hacen muy llevaderas. En opción podemos contar con sistemas de centrado de carril y control de crucero adaptativo.

Quien disfrute conduciendo y goce de una buena estatura sabrá apreciar la sensación de cercanía con el asfalto. Quien disfrute conduciendo y goce de una  buena estatura sabrá apreciar la sensación de cercanía con el asfalto.

Quien disfrute conduciendo y goce de una buena estatura sabrá apreciar la sensación de cercanía con el asfalto.

En carreteras reviradas el Civic saca nota. Su chasis mejorado hace que enlazar curvas a un buen ritmo sea un ejercicio fácil y seguro, la frenada es también muy convincente, todo son palabras positivas.

Nuestra unidad contaba con una suspensión adaptativa opcional, que endurece la suspensión y evita los balanceos de la carrocería que ya son de por sí prácticamente inapreciables.

El cambio manual de seis velocidades cuenta con unos recorridos cortos, por lo que es cómodo de manejar. La 6ª se encuentra próxima a la marcha atrás, por lo que debemos tener cuidado con no confundirlas a la hora de maniobrar. El embrague es bastante directo, así que adaptarse a su tacto requiere un corto periodo de tiempo, pero el resultado final es muy satisfactorio.

Tres cilindros que bien podrían ser cuatro

El comportamiento de este motor es sorprendente, más si tenemos en cuenta que sólo cuenta con tres cilindros. Su comportamiento es bastante suave, y la entrega de potencia es progresiva, empezando en las 2.000 RPM y estirándose hasta las 5.500 vueltas.

Detrás de este comportamiento tan correcto se encuentran dos factores, el turbo y el sistema VTEC.

Uno, como ya sabemos, aporta más oxígeno al motor para conseguir una mejor respuesta, el otro varía el funcionamiento de las válvulas del motor para adecuar la respuesta del propulsor a las necesidades del conductor.

En términos de consumo no podemos olvidar que al tratarse de un motor gasolina las cifras que obtendremos serán siempre algo más elevadas que en un diésel. En este caso el consumo combinado alcanzó los 7.5 l/100km, siendo 6.8  litros la cifra obtenida en carretera a velocidades legales y 7.8  l/100km el consumo en ciudad.

No son malos datos, pero si lo que buscamos es la eficiencia nuestro motor es el diésel 1.6 i-DTEC de 120 CV.

Los asientos son muy cómodos, de cuero y calefactables con el acabado ‘Executive’. Los asientos son muy cómodos, de cuero y calefactables con el acabado ‘Executive’.

Los asientos son muy cómodos, de cuero y calefactables con el acabado ‘Executive’.

El 1.0 VTEC Turbo de 130 CV se mostrará más que suficiente para quien busque un coche con potencia suficiente para desenvolverse correctamente en cualquier ubicación. Si lo que se busca es un rendimiento superior el 1.5 Vtec Turbo de 180 CV ofrecerá muy buenos resultados sin llegar al extremo del Civic R-Type.

Conclusión

El Civic es un coche diferente, con una estética atrevida y un comportamiento dinámico muy satisfactorio. Ofrece un buen equilibrio entre comodidad y dinamismo, ya que los centímetros de más de la nueva versión aportan un espacio en las plazas traseras y el maletero que convirtiendo al Civic en una opción viable para familias de hasta cuatro miembros.

Esta nueva generación del Civic nos deja un coche más completo, con un comportamiento más que correcto y un espacio interior muy bien aprovechado. Es un modelo diferente, con una estética atrevida que gustará a muchos y dejará con dudas a algunos.

Por dentro tiene un nivel de terminación correcto en todos los apartados, encontrando algunos materiales de gran calidad, sobretodo en asientos y superficies de apoyo. La pega la podemos encontrar en la pantalla del sistema de infoentretenimiento, algo pequeña y con gráficos desactualizados. 

Su precio es algo más elevado que el de sus rivales (la gama arranca en 20.45€, la unidad probada alcanzaba los 28.000€), pero teniendo en cuenta el espacio interior que ofrece y su comportamiento no es una cifra desorbitada.

Su gama de motores ofrece distintos escenarios en función del kilometraje y uso que vayamos a hacer del vehículo, aunque un diésel más potente terminaría de completar las opciones.

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