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La carrera hacia la casa blanca Los resultados parecen impredecibles

Obama y Clinton se juegan su futuro en las primarias de Texas y Ohio

  • El senador por Illinois llega tras haber encadenado 11 triunfos consecutivos

Nadie esperaba que la contienda se extendiera tan lejos. El cansancio es evidente en los candidatos, sus campañas, la prensa y casi hasta el público. Pero todo podría terminar hoy en las primarias de Texas y Ohio, dos citas que, según Bill Clinton, su esposa Hillary está obligada a ganar.

En juego están mucho más que los 370 delegados que reparten entre Texas (193), Ohio (141), Rhode Island (21) y Vermont (15). Si Clinton no conquista sendas victorias en los dos grandes estados, probablemente tendrá que entregar el triunfo a Barack Obama en la cerrada carrera que ambos mantienen por ser el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos.

Obama llega al Mini-martes tras haber encadenado 11 triunfos consecutivos en febrero. En ese período, el senador por Illinois adelantó a Clinton en el recuento de delegados que elegirán oficialmente a finales de agosto en Denver al candidato del partido: según la web especializada RealClearPolitics.com, Obama tiene 1.389, por 1.279 de Clinton.

Los resultados son impredecibles. Las encuestas, que además en la campaña ya demostraron su falibilidad, están tan igualadas que cualquier ganador es posible. En Texas, Obama dispone de entre uno y cuatro puntos porcentuales de ventaja sobre Clinton. En Ohio, Clinton está por delante con entre dos y 12 puntos de diferencia.

En los últimos días, Obama intentó presentar a Clinton como una candidata acabada. "Creo que se fue poniendo un poco desesperada hacia el final de esta campaña", afirmó en una entrevista difundida ayer por la cadena de televisión ABC. En los dos debates celebrados en las últimas dos semanas, el aspirante a ser el primer presidente negro de la historia del país contestó con displicencia e incluso arrogancia de líder a los ataques de su rival.

"Si lo hacemos bien en Texas y Ohio, creo que las matemáticas serán tales que será duro para ella ganar la nominación. Y tendrán que tomar una decisión sobre cuánto tiempo más quieren perseguirla", sentenció el candidato.

Clinton, mientras tanto, incrementó la presión sobre Obama. Entre las armas usadas se encontró un anuncio de televisión al estilo de la Guerra Fría que presentaba a Clinton al teléfono a altas horas de la madrugada con el lema: "Son las tres de la mañana y sus hijos están seguros y dormidos. ¿Quién quiere que conteste el teléfono?".

La senadora se niega a comentar siquiera la posibilidad de que su final esté cerca, tal y como sugirió por ejemplo su ex rival en la campaña y amigo personal de su marido, Bill Richardson. El gobernador de Nuevo México no fue el único: en recientes días son numerosos los artículos de prensa que le piden a Clinton que abandone. Si Texas y Ohio se decantan por Obama, los analistas esperan que empiecen a manifestarse los grandes nombres del partido.

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