La ultraderecha apunta al Parlamento alemán con un dúo "patriótico" y radical

  • El programa de la AfD proclama que "el islam no forma parte de Alemania", defiende el cierre de las fronteras a la inmigración y la expulsión de los extranjeros que cometan delitos graves

La euroescéptica Alice Weidel y el veterano Alexander Gauland fueron elegidos en un congreso turbulento que fulminó al ala moderada de la AfD. La euroescéptica Alice Weidel y el veterano Alexander Gauland fueron elegidos en un congreso turbulento que fulminó al ala moderada de la AfD.

La euroescéptica Alice Weidel y el veterano Alexander Gauland fueron elegidos en un congreso turbulento que fulminó al ala moderada de la AfD. / sascha steinbach / efe

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se lanzó ayer a la conquista del Parlamento federal (Bundestag) encabezada por un dúo de "patriotas", el veterano Alexander Gauland y la euroescéptica Alice Weidel, elegidos en un congreso turbulento que fulminó a su ala más moderada. "Somos patriotas y no nos dejaremos ablandar", clamó ante sus delegados Weidel, una asesora empresarial de 38 años procedente del próspero sur del país para quien anquilosarse en lo políticamente correcto es hundirse en la "basura de la historia".

El objetivo de un "auténtico patriota", añadió, debe ser acabar con la política migratoria" -si es que a eso se le puede llamar ya política", añadió- de la canciller Angela Merkel, para lo que es necesario "levantarse en defensa de nuestra identidad".

La formación está encabezada por el veterano Gauland y la euroescéptica Weidel

Weidel, una mujer de perfil insólito en ese partido -vive abiertamente su homosexualidad-, desató la euforia con ese discurso tras ser elegida para encabezar las listas del partido junto con el vicepresidente Gauland, de 76 años, quien tendió la mano a la derrotada ala moderada de la líder del AfD, Frauke Petry. "Ayer fue un día difícil para Frauke Petry. Pero la seguimos necesitando", afirmó Gauland, mientras los delegados coreaban el nombre de su copresidenta, de quien el sábado no se aceptó ni a debate una moción en la que defendía una línea más moderada.

La derrota de Petry, quien unos días antes del congreso renunció a encabezar las listas, implica un giro aún más radical a esta formación apuntalada en el voto de protesta. "Defenderemos al país que heredamos de nuestros padres y nuestros abuelos", afirmó Gauland, ex miembro en la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y ahora defensor dentro de la AfD de Björn Höcke, líder regional al que el hotel donde se celebra el congreso vetó el ingreso a causa de sus pronunciamientos xenófobos.

La AfD aprobó con un 92% de los votos un programa electoral en que se proclama que el "islam no forma parte de Alemania", se defiende el cierre de las fronteras a la inmigración y la expulsión de los extranjeros que cometan delitos de cierta gravedad. Propone, asimismo, la "reinstauración de la democracia", ya que considera que el voto soberano ha sido usurpado por poderes fácticos, económicos o globales, y contempla la salida de Alemania de la zona euro.

Fue un congreso tumultuoso que destronó -pese a seguir formalmente como presidenta- a Petry, quien fue hasta ahora el rostro más mediático del partido y la figura que captaba al electorado no reconocido como ultraderechista. Petry quedó humillada por los suyos, que en cambio aclamaron a su compañero en la dirección bicéfala del partido, Jörg Meuthen, quien descartó toda posibilidad de entrar en una coalición de Gobierno.

"Somos el único partido que representa lo que piensa la mayoría de los alemanes", comentó en un aparte del congreso, Albrecht Glaser, como Gauland procedente de la CDU. Hay que cerrar fronteras y romper con la "sumisión a la UE", añadió este ideólogo de la AfD, según el cual Bruselas y demás "poderes globales" han usurpado a Alemania su soberanía. El congreso de Colonia se había abierto entre enormes medidas de seguridad y manifestaciones de protesta contra la ultraderecha.

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