Hacedor de circunstancias coloristas

Hacía muchos meses que la Sala Pescadería no acogía una buena exposición, o dicho de otro modo, en los últimos tiempos, la programación realizada para el que se supone debe ser el espacio expositivo de referencia de Jerez llevaba tiempo sumida en el más desesperante de los infortunios. Las causas ya se las suponen ustedes. La Delegación de Cultura - que es, además, la misma que la de Fiestas - tiene muchos frentes abiertos y muchos aspectos a los que poner en orden. Pero, la programación artística es algo muy importante para una ciudad donde el arte está muy vivo y con muchos interesados y amantes deseosos de buenos proyectos y no de esa manifiesta, escasez de ideas y falta de criterio hacia un aspecto cultural de suma trascendencia. Por cierto, existe un rumor en los círculos artísticos sobre algunas de las próximas muestras que han de llegar a la calle Pozuelo que nos cohíbe el alma. Algo muy descorazonador para la buena infraestructura expositiva existente y un descalabro absoluto en la oferta artística de la primera institución local.

La muestra de Mariano Dis Berlín, por su manifiesta importancia, constata la realidad de lo poco que se ha tenido hasta ahora y cómo trabajos como el que se presenta acentúa la necesidad de una programación seria, rigurosa y acorde a la importancia de una ciudad que, en materia artística, está disponiendo de muy poco.

Una obra llena de sensualidad es la que se presenta en una sala que se ha convertido en todo un laboratorio colorista donde el artista soriano reinventa un espacio y lo transforma en un bello laberinto de suma trascendencia cromática. Esculturas que se expanden en una intervención espacial llena de sentido plástico, pinturas que abren las perspectivas significativas y desarrollan un entramado visual importante donde todo queda supeditado a una realidad de exuberancia colorista. Es en definitiva un mundo de mágicas resonancias; una realidad impactante donde las formas arbitrarias, la contención formal, el orden interno y la supremacía absoluta del color patrocinan una obra que cautiva y, a la vez, desarrolla un universo de sumas complicidades.

La obra de Dis Berlín se presenta en la Pescadería conformando un bello complejo artístico donde todo puede ser posible, donde el formalismo de la escultura se mezcla con la expectante aportación de un color exuberante, donde el esquematismo de la forma aventura evocadores espacios escénicos y donde una iconografía de sugerencias plantea, desde un patrimonio de mínimos, un universo de máximos.

Mariano Dis Berlín, uno de los artistas españoles con más carácter artístico, se nos presenta dejando constancia de un lenguaje particular que manifiesta los bellos entramados plásticos de un color conformador de espacios, de evocaciones, de formalismo; en definitiva la obra de un mago hacedor de sensuales circunstancias.

Deseamos que esta exposición venga a iniciar un profundo cambio en la actuación de los esquemas que rigen la Sala Pescadería. El empeño bien valdrá la pena y el pueblo, sobre todo el pueblo, lo agradecerá.

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