Un "adelantado" a su tiempo

  • Velázquez-Gaztelu analiza su aportación al flamenco destacando "su lenguaje novedoso" en la poesía y su labor en la discográfica Ariola

El escritor y poeta José María Velázquez-Gaztelu culminó en la noche de ayer el programa de actividades que la Fundación Caballero Bonald y el Centro Andaluz de las Letras han organizado en torno a la figura del último Premio Cervantes. En un enclave idóneo, el Palacio de Pemartín, sede del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco, y bajo el  título 'El flamenco según Bonald, Velázquez-Gaztelu ahondó en la aportación del escritor jerezano al flamenco y lo hizo desde dos aspectos fundamentales.

Para explicar el primero se detuvo en "cuatro poemas que aparecen en Anteo", un libro escrito en 1956, y en el que José Manuel Caballero Bonald "rompe la dinámica de la poesía de temática flamenca conocida hasta entonces".

"A través de estilos como el martinete, la saeta, la seguiriya y la soleá, rompe con esa especie de neo-romanticismo engolado con un material novedoso, vanguardista y que busca la esencia", continuó. A  su juicio, "con este lenguaje profundiza en la esencia de cada uno de los cantes con una terminología que él inventa. No hablamos de una poesía antidescriptiva, sino que profundiza en la esencia", afirmó.

El segundo prisma analizado fue el de su aportación a la obra discográfica, pues no hay que olvidar que el jerezano fue, durante la década de los setenta, responsable de la sección flamenca del sello Ariola.

"Durante todo ese tiempo, -explicó el conferenciante (que fue productor de alguno de ellos)- grabó cuatro discos a Manuel Sordera, uno a Diego Clavel, el último que hizo Fernando Terremoto con Manuel Morao, a Manuel Gerena, Pedro Peña y dos a Antonio Mairena, entre ellos ' Antonio Mairena y el cante de Jerez' (1972)".

De cualquier forma, según Velázquez-Gaztelu, "la labor más importante a nivel discográfico de José Manuel fue el Archivo del Cante Flamenco" pues hizo grabar por primera vez a "Tío Borrico, La Piriñaca, Juan Talega, Joselero de Morón, Manolito de María....".

Asimismo, "rompe con los límites del tiempo en la grabación, daba igual hacer una seguiriyas de diez minutos que de uno", y "prescinde de los estudios para grabar, lo hace en tabancos, casas o patios de vecinos", apuntó el arcense.

Por todo ello, José María Velázquez-Gaztelu asegura que Caballero Bonald "fue un adelantado a su tiempo", destacando "la libertad que permite al cantaor para expresarse".

Otro dato curioso que significó fue que "el Archivo del Cante Flamenco de José Manuel fue la inspiración para que seis años después hiciésemos Rito y Geografía del Cante. Eran los mismos criterios, aunque ya adaptados a la imagen y ampliados a otras zonas", concluyó.

La noche finalizó, como no podía ser de otra manera, con el cante de uno de los artistas señeros de la tierra, Fernando de la Morena, quien ofreció a los presentes una pincelada de su enorme compás. El de la calle Cantarería estuvo acompañado a la guitarra por su paisano Fernando Moreno y a las palmas por Luis Santiago y Ali de la Tota.

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