Rafael rodríguez almodóvar. poeta y ex director del banco exterior de españa

"Soy escritor de las cosas que duelen"

  • Cofundador de la Academia San Dionisio y revistas como 'Solera Jerezana' y 'Extramuros', repasa aquí sus 95 años de vida. El autor jerezano afincado en Granada ultima su nuevo libro.

Rafael Rodríguez Almodóvar posa días atrás en su casa de Granada, rodeado de libros. Rafael Rodríguez Almodóvar posa días atrás en su casa de Granada, rodeado de libros.

Rafael Rodríguez Almodóvar posa días atrás en su casa de Granada, rodeado de libros. / carlos gil

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"La gente de arriba no me llaman ni queriendo y yo, encantado, aunque sé que el final está próximo". Habla Rafael Rodríguez Almodóvar, nacido en Jerez el 17 de julio de 1921. Ex director de banco y poeta. "Un hombre total", tal como lo define su amigo el también escritor Arcadio Ortega. A sus 95 años está escribiendo su séptimo libro, al que aún no le ha puesto nombre. Afincado en Granada desde hace décadas, habla con este Diario sobre su vida, el paso del tiempo, la familia, la muerte...

Y recuerda como si fuera ayer, aquel día que llegó un señor a Jerez para abrir un banco, "y mi padre me metió ahí. Me llevé unos pocos de días fastidiado porque eso era contrario a lo que yo quería, pues no pude acabar la carrera de Filosofía y Letras que había empezado en Sevilla", explica. Tuvo la suerte de ser compañero de despacho del director de dicho Banco Exterior de España, que fumaba puros. Rafael, en cambio, lo hacía en pipa para evitar así que las cenizas cayeran sobre los papeles.

Fue escalando hasta llegar a ser director de sucursales en Zaragoza, Ceuta, Granada y en Cádiz, donde se jubiló cinco años antes de lo previsto, "porque con la pensión que cobraba tenía bastante para vivir", y así se podría dedicar, por fin, a lo que le gustaba de siempre, desde niño, la literatura. Aunque ya en su juventud organizaba tertulias con amigos de la intelectualidad jerezana, con los que también edita publicaciones y llega incluso a fundar revistas, como la denominada 'Primavera' (1943) junto al marqués de Casa Vargas Machuca, que será la antecesora de la revista literaria 'Solera Jerezana', fundada en 1944 y que alcanzaría un lustro de permanencia, según relata en el librito biográfico sobre Rafael Rodríguez Almodóvar, 'El hombre y el poeta', Rafael Delgado Calvo-Flores. Y según contó en su día el querido Juan de la Plata, en esta última revista "se dieron a conocer Montero Galvache, Caballero Bonald, Almagro Castro, Agustín García-Mier y Vicente Fernández de Bobadilla, entre otros conocidos escritores y poetas, que colaboraron junto a veteranos como Pemán, García Figueras, Rodríguez-Pascual, Alfonso Sancho y los doctores Arcas y Romero Palomo". En años posteriores publicará poemas en revistas como 'Cauces' y firmará artículos de opinión en periódicos de la época como 'Ayer'

Y empieza entonces, en su jubilación, a escribir libros y a participar en la revista de letras, artes y ciencia 'Extramuros', que nació en 1995, fundada por el propio Rafael con un grupo de amigos, presidida por el catedrático de la Universidad de Granada el mencionado Rafael Delgado Calvo-Flores, de la que Rafael Rodríguez Almodóvar es presidente del Consejo Editorial. De hecho, pronto saldrá a la calle el número 49 de 'Extramuros', donde se incluye un poema de Almodóvar. Asimismo, se está preparando también el 50 "que será celebrativo para todos nosotros, incluido Rafael, por supuesto, presidente de la asociación homónima y director de la revista muchos años", cuenta Calvo-Flores.

Fue poeta tardío, "porque durante los años que estuve en el banco pues me dedicaba nada más que a ello porque tenía la responsabilidad de mucho dinero. Así que cuando me jubilé me dediqué a lo que había dejado hace tanto tiempo". Su primer título llegó con 69 años, 'En ningún tiempo' (1990), luego vendrían 'Ámbar de mi vino' (1992), 'De Nieblas y silencios' (1998), 'Memoria del tiempo cumplido' (2001), 'Vigilia de los días' (2006) y 'Tiempo de contar' (2009).

También trató de estudiar Derecho, porque le encantaba el Derecho Romano, pero tuvo que dedicarse a sacar adelante a una familia y tampoco pudo acabarla. Es padre de ocho hijos, tiene once nietos y otros tantos bisnietos, "y creo que así seré recordado porque alguien hablará de mí. La familia es lo más entrañable que hay y a ella me he dedicado toda la vida. Me casé con 24 años y mi mujer, Carmen Barroso Valiente, tenía 22".

Fue nombrado subdelegado de Información y Turismo del Gobierno y entre sus proyectos estaba crear una Sociedad Jerezana de Fomento para impulsar el aspecto cultural, artístico y vinatero, de la que surgió en 1948 la Real Academia San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez, de la cual es miembro, fue promotor y fundador, "una cosa esta última muy importante en mi vida". En Radio Jerez también habló de literatura y flamenco y en el programa Sábados Festivos de Educación y Descanso llevaba "a gente mayor a cantar, que la bodega Bobadilla animaba con un poco de vino. Allí nos acompañaba el tocar Sebastián Núñez y luego llegó Paco Cepero".

Tras pasar por sus diversos destinos profesionales, añora Jerez y es destinado a Cádiz, "adonde llegué con ánimo de quedarme ya en mi tierra, una vez jubilado, pero mi mujer y mis hijos preferían volver a vivir a Granada. Y no era plan de hacerles la pascua. Sacrifiqué vivir en Jerez por darle la satisfacción a ellos". Una tierra, la suya natal, que no suele visitar, ya que su edad "ya no da para moverse mucho".

Hijo de Miguel Rodríguez Bernal (que tiene calle en Jerez) y María de los Ángeles Almodóvar Montiel, Rafael es el segundo de diez hermanos. Y con Romualdo (que vive en Jerez) es con quien tiene más relación. "Suelo telefonearlo y nos enredamos a charlar: ¿has desayunado ya?, le pregunto cuando hablamos. Por si ha tomado churros, que a mí me gustan mucho los churros de Jerez" (ríe).

Rafael está ultimando un libro de poesía, "aunque soy un poco vago porque cuando uno escribe, las cosas normales y corrientes como las alegrías, pues las olvida. Pero las que duelen son las que se quedan en el corazón y esa son las que uno no olvida y son por tanto las que escribe. Soy un escritor de cosas que se quedan en mí grabadas, una poesía triste, más o menos". El tiempo es protagonista de su obra. "Pues sí. Siendo pequeño, recuerdo que se murió una chica, una compañera de estudios, y lo primero que hice fue dedicarle unos versos. Siempre he escrito poesía. Los poemas de aquellos tiempos los tengo encuadernados". Y habla de hoy, "de una vida llena de corrupción. Los políticos no se dedican a ayudar al pueblo".

No se queja de ninguna enfermedad. "Me he cuidado muy bien", dice. Siendo de Jerez, "pues me gustaba una copa de vino porque mi padre también tuvo bodegas. Siempre he estado al límite de todas las cosas, tanto de mujeres como de vino, es decir, nunca me he pasado con el vino, y mujeres sólo he conocido a la mía. Ahora no tomo nada de alcohol, sólo cuando quedamos los de 'Extramuros'".

Su vida ha sido muy feliz, "sobre todo porque he dedicado gran parte de ella a mi familia, que me da muchas satisfacciones. Quizás por lo mucho que me cuidan tengo 95 años". Y de Jerez dice que lee todos los libros que publica Antonio Mariscal Trujillo, "ser de Jerez para mí es lo más importante de mi vida privada, lo que pasa que no he vuelto allí, donde he tenido muchos amigos".

Rafael goza de un sentido del humor envidiable y de una memoria aún más golosa. Habla con serenidad de la muerte: "sé que el final está próximo y no puedo hacer ya muchos proyectos de futuro. Pero rezo y confío en que como Dios es generoso, pues que me perdone si he hecho alguna cosa. No tengo miedo a la muerte. Si hay otro mundo, lo disfrutaré como he disfrutado aquí".

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