Una pluma con don divino

  • Infinidad de artistas han bebido en la obra literaria del escritor jerezano cuyo baluarte fundamental tuvo nombre propio: La Paquera de Jerez

La contribución de Antonio Gallardo Molina al mundo del flamenco y la copla es, sin lugar a dudas, una de sus aportaciones más significativas dentro de su extensa obra. Su capacidad creativa está por encima de toda regla y su legado permanecerá ahí para todos aquellos que quieran descubrir o profundizar en él.

Porque el letrista jerezano estuvo, desde que nació en pleno barrio de La Albarizuela (calle Antona de Dios), vinculado al flamenco y la copla, quizás porque la época en la que le tocó desarrollar su infancia y adolescencia estuvo marcada por estos dos géneros, que cultivó y estudió con el paso de los años.

De la privilegiada mente del poeta y escritor jerezano salieron infinidad de composiciones (la SGAE tiene registradas más de setecientas) y de su extraordinaria capacidad para alumbrarlas se beneficiaron artistas de todas las edades y épocas. Evidentemente, su estandarte tiene nombre propio, Francisca Méndez Garrido 'La Paquera de Jerez', pero en los últimos años, los jóvenes también recurrieron a su sapiencia para establecerse dentro del panorama artístico, los más recientes, Miguel Poveda, que ha alcanzado la gloria con 'Cuatro capotes', y Jesús Méndez, en cuyo segundo disco, presentado el pasado año, encontramos temas como 'La luz de tus ojos grises', creado en su día para Bambino, y que el jerezano adaptó a su modelo de voz.

De su arte como creador han bebido también otros artistas de primer nivel como Rocío Jurado, a la que compuso 'Necesito estar sola'; Rafael Farina, con 'Dinero y riquezas', 'Perdido en el mundo', 'Sendas del viento' o 'Gitaneando', Manolo Caracol, 'Trono de marfil', Lola Flores, con 'Coplas de Antonio Ordóñez', los tientos 'Tu guitarra', y 'Torre de arte', entre otras, Perlita de Huelva, con 'Mi niño torero', la Perla de Cádiz, con 'Pasando el puente' o 'Tientos de Puerta Tierra', María José Santiago, para la que creó el mítico villancico 'Su carita divina', José Mercé, Chiquetete, Diamante Negro, Paca y Manuela y otros tantos.

De estos últimos destaca la curiosa historia de José Mercé, que debe su sobrenombre artístico al propio Antonio Gallardo de cuando éste formaba parte de la escolanía infantil de la Basílica de la Merced.

Antonio amoldaba su sensibilidad e ingenio a la música del pianista Nicolás Sánchez, por cuya casa de la calle Higueras pasaban muchos artistas. Su buena conexión permitió que la gran mayoría de sus composiciones tuvieran ambos sellos.

Pero para hablar de la obra folclórica del escritor jerezano debemos centrarnos en un artista, La Paquera. La 'Reina de la Bulería' fue siempre su mejor altavoz, exprimiendo todo el jugo creador del poeta. Su dominio de los estilos flamencos posibilitó manejarse por cada uno de ellos, de ahí que a lo largo de la discografía de La Paquera encontremos composiciones de alegrías, bulerías, bulerías por soleá, fandangos, fandangos por soleá, farrucas, malagueñas, media granaína, mirabrás, zorongos, romances, rumbas, nanas, serranas, saetas, sevillanas, seguiriyas, soleares, tangos, tientos y tarantos.

Su legado quedará para la historia en la denominada canción flamenca o zambra, una rama que pone de moda Manolo Caracol y que La Paquera, como buena 'caracolera' expone a las mil maravillas. 'Soleá de mis pesares', 'La ven las aceituneras' o 'Samaritana yo he sío' son algunas de sus composiciones en este terreno.

Igual de satisfactoria es su incursión en el mundo de la copla, un género donde vierte verdaderas gotas de poderío, y si no basta con escuchar una de sus mejores creaciones: 'La senda del viento', compuesta para Rafael Farina y que recientemente devolvió a la actualidad Miguel Poveda con 'Coplas del Querer'. Quintero, León y Quiroga inspiraban a aquel muchacho que con apenas 17 años comenzó a escribir y a escribir labrando una brillante página literaria en la historia.

Pero si hablamos de Antonio Gallardo debemos hablar también de Navidad, de zambomba y de villancicos, al que el jerezano también enalteció durante su vida. Aparte de 'Su carita divina' que antes hemos mencionado, a Gallardo le debemos verdaderas obras maestras como 'Huyendo del rey Herodes' (o 'Por el camino de Egipto' en algunas ediciones), 'La visitación de Santa Isabel', o 'Gloria, gloria'. Además, y en colaboración con su hijo José, preparó para la zambomba que la peña Los Jucales llevó a cabo en el Teatro Villamarta en 2006, 'De Nueva York a Jerez', un importante número de piezas navideñas.

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