La reinvención del Niño Miguel ve la luz en una trilogía fílmica

  • Chechu García Berlanga y Benoît Bodlet son los artífices de los documentales que retratan al genial tocaor

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Un hombre y una guitarra son uno. La cabeza apoyada en la madera y el mástil hacia el cielo. Su pie no marca el compás porque el ritmo lo lleva dentro. Y la rabia le sale en cada fraseo, como pidiendo ayuda. Es Miguel Vega de la Cruz, el Niño Miguel. De la estirpe de los Tomates de Almería. Dicen que su arte se adelantó 30 años.

El Niño Josele alaba su ritmo, Chano Domínguez cree que no ha tenido la trascendencia mediática que debiera y Enrique Morente, por avatares de la casa Zafiro, se quedó con la pena de no haber grabado su disco del Sacromonte junto al onubense, al que consideró "uno de los tres grandes artistas" (así, en general) del flamenco.

Arcángel considera que junto a Paco Toronjo, Miguel Vega es la carta de presentación del flamenco onubense; el guitarrista José Luis Rodríguez cree que si hubiera estado bien asesorado todo habría distinto y tal vez no habría renunciado a acompañar a Camarón, Manolo Sanlúcar o Mairena. Pero Paco de Lucía está ahí para recordar que la vida de todo guitarrista que se precie es complicada y difícil de controlar.

Estos testimonios -y muchos más- están recogidos en La sombra de las cuerdas, el documental sobre la figura del tocaor realizado por Chechu García Berlanga y Benoît Bodlet que, junto a otros dos filmes centrados en su figura, forman una trilogía única a la venta por 30 euros en varias páginas como www.deflamenco.com

Según explica García Berlanga, la grabación de La sombra de las cuerdas arrancó tras culminar el primer proyecto de la trilogía, titulado Huelva flamenca, una película "muy visual y a veces narrativa" que propone un viaje en el tiempo y el espacio de la mano de más de 40 artistas de la provincia.

La aventura comenzó en 2001, cuando Benoît llegó a Huelva por primera vez para visitar a un amigo que estaba de Erasmus. Cuenta García Berlanga que su amigo, melómano empedernido, conoció al Niño Miguel gracias a un guitarrista llamado Álvaro y, tras idas y venidas de Huelva a Francia, decidió hacer un documental sobre su vida y su carrera.

"Benoît vino desde Bruselas hasta Huelva haciendo autostop con dos amigos míos belgas, dos guitarras y una cámara de vídeo. Pararon en Valencia y se quedaron cinco días en mi casa antes de venir a Andalucía. Yo acababa de llegar de Cuba de hacer un documental sobre música afrocubana y así surgió esta colaboración", relata García Berlanga. En mayo de 2007, tras entrar en contacto con Ana Peralta y la Peña del Higueral, surgió la idea de hacer Huelva flamenca.

"Todo lo que sabíamos eran leyendas y rumores. Pero no dejaba de ser siempre un personaje muy atractivo", recuerda el autor. Aunque la idea inicial era hacer el documental sobre el Niño Miguel, surgió la posibilidad de conocer a muchos artistas de Huelva a través de las peñas y por la propia familia del artista. Por ello, en este primer trabajo hay dos protagonistas: el flamenco de Huelva y el Niño Miguel, su familia y su barrio.

Desde Encinasola, el filme baja -junto al río Tinto- por Almonaster, el Andévalo y los pueblos que tienen sus fandangos propios. Y tras una parada en las Cruces de Alosno, el Rocío muestra su esplendor de la mano de Emigrantes para, más tarde, recalar en el Torrejón, donde se abordan las posibilidades educativas del flamenco. Así entra la cámara en la familia de Miguel. Este primer proyecto concluyó en 2008 y contó con la colaboración de Cajasol, la Diputación, la Junta y el Puerto de Huelva, entre otras entidades.

Después arrancó la grabación propia de La sombra de las cuerdas, proyecto que Benoît y Chechu concibieron tras darse cuenta de la magnitud del artista. "Antonio Mesa nos dijo que teníamos que hablar con los guitarristas más grandes de España y por mediación de Miguel y de su hijo nos pusimos en contacto con Tomatito, que es el sobrino de Miguel. Él nos llevó a Paco de Lucía y junto a este último estaba el Niño Josele, que a su vez nos llevó a Morente, los Habichuela, Juan Carlos Romero y José Luis Rodríguez", comenta García Berlanga.

Sólo entonces pudieron saber de primera mano que lo que habían sido rumores era superado por la propia realidad: "Obviamente ese hombre es uno de los guitarristas más importantes", adujeron. Un artista que, en todo caso, no encuentra las palabras si no es a través de su guitarra.

"Qué le vamos a hacer", dice el Niño Miguel con aire desenfadado al comienzo del documental. Era octubre de 2008 y estaba en Málaga, donde fue ingresado durante seis meses para reponerse. Allí le preguntaron cómo le gustaría que se llamase el documental y su respuesta fue directa: "La sombra de las cuerdas".

Este trabajo, autoproducido y autofinanciado, sigue su evolución e incorpora entrevistas, de forma que sintetiza su vida y su carrera. Pero, además, La sombra de las cuerdas reivindica la música que el guitarrista hace actualmente. Porque "Miguel está ahí y si lo pones en un escenario puede tener un momento de genialidad increíble". Su personalidad también jugó a su favor e hizo que el proyecto no quedara a medias: "Empezamos un documental sobre un hombre que estaba en las calles tocando una guitarra con tres cuerdas y, por otro lado, nos decían que era el mejor que ha habido en la historia. Ese guitarrista te miraba, te hablaba y te pedía ayuda sin decírtelo, porque él no se quejaba pero te miraba y ya era imposible dejar este trabajo a medias aunque ha supuesto un esfuerzo muy grande conseguir el dinero para sacar a la venta los DVD, pagar los royalties y lo demás", comenta.

Quince días antes de que el documental, que fue premiado en la Mostra de Valencia, se estrenara en el Festival de Cine Iberoamericano, el cantaor Arcángel y Camilo Gómez, fundador de la Peña Flamenca de Huelva, le hicieron un homenaje al Niño Miguel en el Pabellón de Deportes de Huelva. El día 9 de noviembre de 2007 lo más granado del jondo se subió a un mismo escenario para recaudar el dinero suficiente para que Miguel ingresara en una residencia en Tharsis. Dos años después, en noviembre de 2011, Benoît y Chechu organizaron su vuelta a los escenarios: el esperado concierto en el sevillano Teatro Central, motivo del tercer DVD.

Cinco años de recorrido mostraron a un Miguel recuperado. "Conocer a Miguel fue algo muy emotivo y especial. La primera vez que lo vi nos tocó en la Peña de Huelva y yo me quedé de piedra. Aparte de cómo toca, por su humildad, por su forma de ser, por el amor que transmite en la mirada, por su sentido del humor pese a tenerlo todo en contra y por su nihilismo. Es un filósofo, una persona que atrae mucho", concluye Chechu García Berlanga.

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