Siete días para esclarecer la muerte violenta del dueño del club

La desaparición y posterior muerte de Ángel Federico Fernández, el empresario leonés dueño el prostíbulo ¡Oh Palace! de El Puerto, ha sido el eje central del juicio con jurado que se ha celebrado los últimos siete días en la Audiencia Provincial de Cádiz.

En la primera sesión de la vista, el principal acusado por este crimen declaró que el tiro que causó la muerte del dueño del club fue accidental. Dijo que Ángel Federico fue a buscarlo a su casa, que lo encañó con una pistola y que durante un forcejo entre ambos el arma se disparó "porque tenía el gatillo muy sensible".

En la segunda sesión del juicio diferentes testigos pusieron de manifiesto el carácter "agresivo y violento" del propietario del ¡Oh Palace!. Algunos de ellos explicaron que era práctica habitual de Ángel Federico "encargar palizas" y extorsionar a gerentes de otros clubes.

La prueba testifical fue ampliada en la tercera sesión con la declaración de los agentes de Policía Nacional que intervinieron en la investigación del caso. Así, el instructor afirmó que la primera vez que el principal acusado acudió a Comisaría, refirió que el dueño del prostíbulo portuense había estado con él la mañana del crimen, pero que se había tenido que marchar después a Sevilla. Otros agentes señalaron la tranquilidad con la que ofreció su versión de los hechos. "Yo llevo quince años trabajando en esto y a mí me la coló", aseveró una policía.

La prueba pericial se desarrolló durante la cuarta sesión de la vista con jurado. Según los forenses, pese a que el cuerpo de la víctima estaba "muy modificado" por las quemaduras, la causa de la muerte no albergaba duda alguna: un disparo que provocó la destrucción de centros vitales encefálicos. Respecto a cómo se produjo ese tiro mortal, los expertos aseguraron que el agresor se encontraba por encima de la víctima, en una posición de superioridad. Además, los especialistas indicaron que la detonación se produjo "de arriba a abajo y de delante hacia atrás, a una distancia aproximada de metro y medio desde la boca del proyectil".

El resto de sesiones se dedicaron a los informes finales y a la deliberación del jurado.

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