"La playa cada vez es más pequeña"

  • Los vecinos de El Rinconcillo afectados por el último temporal piden medidas para que el mar no siga ganando terreno

  • Las olas nunca habían dañado tanto a este punto del litoral algecireño

"La playa cada vez es más pequeña" "La playa cada vez es más pequeña"

"La playa cada vez es más pequeña"

"La playa es cada vez más pequeña; la orilla está cada vez más cerca". Lo cuenta Maribel. Maribel es una de las vecinas de El Rinconcillo, en Algeciras, cuya casa se ha visto afectada esta semana por el temporal. El mar llegó hasta su vivienda y se ha llevado parte de la arena sobre la que se encuentra. Ese lado de la casa está ahora medio colgando; parece suspendido en el aire.

Lo mismo le pasó a Antonio. Avanzaron las olas y se comieron la arena de debajo de su vivienda. La casa se quedó medio colgando pero, quizá porque está algo más alta, la pared se resquebrajó y en parte se vino abajo. Por el hueco se ve que es un dormitorio. El dormitorio en el que duerme Antonio. No se fiaba y esa noche decidió acostarse en otra habitación.

Son viviendas en dominio marítimo. Los residentes replican que llevan décadas allí

Esa noche fue la madrugada del miércoles al jueves de la semana pasada. En la del martes al miércoles el mar ya azotó fuerte a El Rinconcillo y siguió haciéndolo. Lo siguientes días continuó algo agitado, pero se había aplacado. Se podía observar la destrucción. Se ha dado sobre todo en las casas del entorno del Botavara.

La administración tiene declarada esa zona dominio público marítimo. Hay casas que llevan donde están décadas y otras no tanto. Antonio relata que siempre ha vivido allí, sus 60 años, que su casa en origen fue una pequeña barraca de sus padres, que es uno de los colonos de El Rinconcillo. "Si tiran esto, tendrían que tirar todo El Rinconcillo", cree Maribel.

Como la playa es cada vez más pequeña y la orilla está cada vez más cerca, ha pasado lo que no había sucedido nunca. Lo cuentan quienes pasean habitualmente por este tramo del litoral algecireño, junto a sus perros, y los pescadores que están tratando de sacar algo del mar revuelto: jamás habían visto que un temporal llegara a tanto.

Una media docena de familias viven en este punto de la playa todo el año; no es una segunda residencia. Un poco más allá del Botavara, tirando para la desembocadura del río, está la que seguramente ha sido el área más afectada. La casa de Rocío no está pegada a la arena, sino a la de Antonio. Menudo susto. A las cuatro de la mañana escuchó el desprendimiento en la vivienda del vecino. Y ella está embarazada y salió de cuentas justo el jueves. Estuvo, relata, dos días sin luz y sin agua. "Imagínate si me llego a poner de parto sin luz y sin agua", dice.

"Nadie ha venido", critica Rocío en alusión a que ningún responsable público se ha acercado para preguntar si necesitan algo. Es una queja en la que coinciden todos los vecinos de la zona.

"Esta casa en su día no estaba tan cerca de la playa. Hace 40 años, antes de que se construyera el puerto, tenía 50 metros o más de arena. El agua quiere volver a su sitio y ahora tengo un poco más de miedo", explica Maribel. Antonio, ya jubilado, se ha dedicado a la mar. "Las mareas no hacen su ciclo. Una ola de dos metros se convierte en una de cuatro", apunta.

Los residentes piden medidas para evitar que el agua le siga ganando terreno al litoral, como la construcción de diques o escolleras, o que los aportes de arena que se efectúan de cara al verano se hagan también en ese lado de El Rinconcillo. Y también coinciden todos en que irán reparando los desperfectos como puedan y cuando puedan. "Esto lo voy a arreglar yo. No me voy a ir de aquí. Yo no tengo nada", resume Antonio. Una de las mesillas de noche casi se ha salido a la playa por la raja que se ha abierto en la pared.

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