Casos y cosas de la Semana Santa

Otro caso de cofrade que de buenos apuros ha sacado a muchos periodistas, comentaristas y locutores es Manolito, conocido con el apelativo de 'el del Huerto'. Capaz de colarse por el ojo de una aguja con tal de enterarse de la hora a la que sale de su refugio provisional por lluvia tal o cual cofradía. Siempre se le ve en todo tipo de corrillos. Manolito apenas habla, pero el lenguaje de sus manos es tan universal como fidedigno. Nunca ha mentido, ni para señalar con sus dedos la hora exacta, ni cuando las usa para informar de los resultados de las competiciones futbolísticas.

Hay casos enternecedores y otros insoportables. Es por ejemplo el de un tipo al que afortunadamente no me he vuelto a cruzar, el cual se empeñó en recitar una poesía -de nula calidad por cierto- a voz en grito a todas y cada una de las imágenes que procesionan en la Madrugada jerezana. Lo hizo ante la Iglesia de San Dionisio, completamente borracho, mientras el público le rogaba que se callase. Al final fue detenido por escándalo público. "Tenbo mis berrrechos (derechos)", vociferaba mientras la noche se lo tragaba por la plaza Plateros. "El público también... y ya deja de gritar", le increpaba el paciente municipal al que le tocó 'cargar' en la Madrugada.

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