El Viernes Santo volvió a acabar, un año más, demasiado tarde

  • Retrasos de hasta dos horas en las recogidas · Gran ambiente en las calles en una tarde y noche con frío · La Piedad tuvo problemas de costaleros · Inédita llegada a Rivero de El Cristo con música de piano · El Loreto, por un percance con la cruz, y La Expiración metieron retrasos en sus entradas en Carrera Oficial

La crónica del Viernes Santo pasa necesariamente por las cuestiones colaterales que sucedieron y que condicionaron en gran medida una jornada brillante en cuanto a ambiente cofrade, publico en las calles y tiempo climatológico. Sin embargo fue un Viernes Santo para olvidar en algunos aspectos, para analizar en otros y para tomar decisiones a quien le corresponda con el objetivo de arreglar un día que siguió siendo muy problemático especialmente con retrasos de hasta dos horas en las recogidas, con hermandades saliendo de la Catedral casi a las doce y media de la noche y con problemas de costaleros en La Piedad, que llevaron a una situación tensa entre el hermano mayor de la cofradía y presidente del Consejo. También fue la jornada de la innovación musical al paso de El Cristo por Rafael Rivero, cuya aceptación ha sido muy dispar a la vez que discutida, y con una avería en la cruz del paso de Loreto. Así las cosas, la única que pudo hacer una salida en paz y sin incidentes notables, cumpliendo horarios y sin meter retrasos, fue la de La Exaltación cuyas horas en las calles las disfrutaron sus hermanos y más este año de estreno del enorme paso de misterio que hasta el último momento dejó dudas sobre si entraría por Tornería, cosa que sí puso ser.

El retraso

El día empezó con una tarde con demasiadas nubes a las esperadas. No obstante, los partes no señalaban un riesgo de lluvia a tener en consideración. El momento en el que la situación se complica, como siempre, es en la entrada en Carrera Oficial. La hermandad de Loreto sufrió una avería en el mecanismo de la cruz que le provocó un retraso de casi un cuarto de hora. Detrás, el Cristo incrementó esa demora en un tiempo que es dispar según las fuentes, 30 minutos desde fuera de la cofradía y unos 10 según la propia hermandad que sí reconoce que a lo largo del recorrido común y hasta la Catedral pudo incrementar el retraso entre 20 y 30 minutos más.

La Soledad sufrió un parón en su entrada en Carrera Oficial de cerca de media hora, situación que se repitió en la Catedral cuando tuvo que esperar que entrara el Santo Entierro en dicho templo para poder subir por Encarnación con dirección a la Alameda Vieja y cumplir de esta manera el 'acuerdo' alcanzado por el que se dejaba pasar primero a La Piedad por Tornería. Para colmo, los graves problemas costaleros que arrastraba el palio de La Piedad llegó a plantear la posibilidad de que éste se quedara en la Catedral, iniciativa que planteó el presidente del Consejo al hermano mayor de la cofradía. Domingo Díaz la rechazó y hubo tensión entre ambos. Al final se recompuso la cuadrilla, sin entrar nadie de fuera. Y pudo reiniciar su recorrido. Entre tanto, a La Soledad se le propuso pasar por delante de la cofradía del Calvario cuando la de la Victoria estaba ya subiendo Hortas Cáliz. La hermandad del Santo Entierro puso rápidamente rumbo a su capilla. Al final, poco antes de las cuatro tuvo su entrada y unos minutos más tarde, La Soledad que de esta forma en 2008 cerró la Semana Santa después de un Viernes Santo de despropósitos.

Los detalles

en lo estrictamente cofrade, las hermandades pusieron los mejor de sí mismas en las calles. La gente de las Viñas se enmendaron y fueron cumplidoras en su recorrido disfrutando enormemente de su salida y mostrando con orgullo su gran misterio, al menos así se adivina por el trazado de la carpintería que se vio el viernes. Por cierto, que nazarenos del Consuelo llenaron un tramo del cortejo. Salvando el incidente de la salida, El Loreto siguió siendo fiel al estilo que adoptado de hermandad seria y severa con una estética que se va asentando y con un cortejo riguroso que sigue ganando gracias a la nueva túnica.

El Cristo de la Expiración convirtió algunos momentos de su presencia en la calle en toda una muestra de satisfacción por la próxima coronación canónica de la Virgen del Valle, especialmente en Rafael Rivero que a la gran petalada a la Dolorosa se le unió la ofrenda musical que anticipamos en la pasada edición del Viernes Santo consistente en la interpretación de varias composiciones, nada cofrades, al crucificado de la Expiración y la Virgen por parte de la Reina Gitana. El cortejo, más amplio que nunca y con la presencia de hermanos de Jesús merced al hermanamiento que confirmaron el día antes por la mañana.

La Soledad, cuyos pasos anduvieron soberbiamente, recobró en su recogida estampas del pasado con un foco que proyectó una luz blanca sobre las imágenes en su recogida. Hubo opiniones para todos los gustos en cuanto a la estética del momento. La luz de la calle se apago desde la calle Escuela.

Finalmente, el Santo Entierro, con su cortejo habitual, fue con los aires de solemnidad que sigue afianzando desde los últimos años. Más representaciones de hermandades además de la presencia de nazarenos del Prendimiento y de La Amargura que aceptaron la invitación que hizo la hermandad a las del Miércoles Santo. La Piedad, sigue siendo impresionante con el duelo a sus pies, unas formas que consolidan la singularidad y exquisita personalidad de esta hermandad.

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