Vocación cofradiera del callejero jerezano (II)

Sería fácil para un vigía subir a un campanario, a la más alta torre jerezana para vivir esta participación callejera, pero yo he querido que sea una calle, una de vosotras, la que me sirva de atalaya , por su altura , en éste mi deseo. Y recuerdo como en nuestro Jerez un viejo jurado del Concejo jerezano dedicaba sus aficiones a las palomas mensajeras. Palomas que en esta noche voy a ir soltando por Jerez para que lleven a cada calle el mensaje de este jerezano que trata de conocer las tradiciones de su pueblo.

Y es en la calle del Palomar, donde Ruí - López cuidaba con tanto celo a sus palomas, donde mejor puede sentirse el punto álgido que en la vida de Jesús supone el comienzo de su Vida Pública. La vida tranquila de Jesús en Nazareth tiene un giro angular desde el momento en que María en Canaá de Galilea le va a decir: "No tienen vino". Ese mismo ángulo que la calle Palomar va a hacer entre Valientes y Clavel, dos nombres tan ligados al lenguaje cofradiero.

La calle de los Valientes, nos trae a todos un recuerdo costalero. El patero y el fiel se van a sentir conmovidos por la voz enérgica de su capataz. Este capataz que le repetirá continuamente que sean conscientes de su valentía , porque llevan sobre sus hombros la más generosa valentía de un Dios hecho Hombre o la pena más desconsolada de una mujer, su Madre. Y a estos valientes, que su calle tienen, yo les diré como les dijo el padre Cué: "Costalero, es ser el viril de Dios, es andar juntos los dos, por el mismo derrotero. Yo abajo y arriba Él porque no rompa su piel con las piedras del sendero. Costalero, es ser trono y ser carroza, es ser espina que goza porque es arriba rosal. Es ser un poco en lo humano la mano sacerdotal que eleva en el aire ufano a Cristo Pan y Cordero. Costalero, es de tu carne y tu mano hacerle a Dios un sendero". Ya el costalero sabe que no puede moverse un clavel, que no puede caerse un clavel del paso de María, y hasta la calle del Clavel llegan por Don Juan y Caldereros, por Valientes y Antona de Dios, los aires penitenciales que el Domingo de Ramos inundan la Albarizuela. Y la calle entregará sus claveles a la Paz en su Mayor Aflicción. Y en el Jardinillo habrá un clavel rojo para Nuestro Padre Jesús del Prendimiento. En este Jardinillo donde la rosa roja se llama Desamparo. En esta calle del Jardinillo donde otras calles, la del Clavel y la de la Rosa van a completar la visión floral de la Semana Santa jerezana. Y en la rosa, la calle de María y en el clavel la calle de su flor, la emoción me hace decir: 'Solo el clavel y la cera en el jardín de su paso porque no quiere la Rosa con otras flores cualquiera ir compartiendo sus penas su tristeza y su Traspaso. Traspasado está el clavel¡ en el paso del misterio. Roja sangre, cautiverio, como tu pena, Señora. Color blanco de la aurora en el jardín de tu paso, Color rosa de un acaso de Esperanza y alegría, Color del amor María, hecho clavel en tu paso. En el jardín de tu paso solo una temprana rosa, donde la angustia se posa como paloma zurita; y en la calle el pueblo grita ¡ eres tú la más hermosa!, Eres del jardín la rosa más fragante y exquisita. Eres Virgen jerezana arropada en el Clavel la Rosa de tus tres calles, y Jerez cuando te aclama Soledad, Piedad, te llama, y yo te llama Traspaso, Paz, Encarnación, del Valle, en el jardín de tu paso'.

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