Vocación cofradiera del callejero jerezano (IV)

CRUZ de la Palma. La Palma de Juanillo junto a la Cruz del Maestro. La Palma de Juan junto a la plata de la Cruz de Cristo. Cruz de la Palma que recoge todo el sentido penitencial de San Miguel, encaramado en ese punto alto como el Palomar de Rui-López que es el Altozano y la Zarza, nombre que nos trae el recuerdo de aquellas zarzas bíblicas de Moisés.

Y tú , Juan , a la Vera de la Cruz, en la calle de la Vera-Cruz jerezana, a donde por la herida abierta que es la calle Mesones llega junto al humo aceitoso de los churros y el recuerdo del mesonero ingrato del villancico , el recogimiento penitencial de la Vía-Crucis de San Francisco.

La Plaza del Clavo ofrece el clavo de su nombre para ser el cuarto clavo que taladre la Cruz Defensionista, y para ser también lugar de respiro de las cuadrillas costaleras en la angostura de la Tornería.

El clavo hiere a Cristo y le hace sangrar sus manos y sus pies. Sangre vencida en el Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo. La calle de la Sangre es la sangre alborotada por la emoción del pueblo jerezano que busca en la Piedad el camino de la salvación.

Junto al árbol de la Cruz de Cristo otros árboles quieren rendir su homenaje a la Semana Santa de Jerez. Las calles del Nogal, de los Álamos, del Peral, de la Higuera, del Acebuche, del Ciprés, del Laurel y del Almendrillo , así como toda la Arboledilla , se postrarán de hinojos ante el Hijo y la Madre. 'Álamos del amor, fuerte acebuche, dejad que las ramas luchen por estar junto a esa flor. Que ni el Peral ni el nogal se acerquen a su corona que en la tulipa el Cristal con la cera se emociona en su continuo llorar. Que en esta orilla frondosa de la Higuera y el Ciprés he visto el amor nacer a una Virgen Dolorosa. Ya está la pena madura en Almendrillo y Laurel, Árbol de Cruz donde Él ya consumió su locura. Y Jerez ya te arrodilla los árboles de sus calles, para que tu pena calle y se sequen tus mejillas. Los Álamos y el Nogal, la Higuera junto al Ciprés, el Acebuche, el Peral, el Almedrillo y Laurel están en la Arboledilla esperando su llegada, la Amargura desbordada que al pueblo entero arrodilla. Ya todo Jerez de hinojos delante de su Amargura, árboles arrodillados al filo de su andadura. Ya todo Jerez de hinojos delante de su Amargura, árboles arrodillados cegados por su hermosura. Ya todo Jerez de hinojos delante de su Amargura, árboles arrodillados rotos quedaréis, postrados a los pies de su Amargura'.

Amargura en la calle jerezana. En esa callecita tímida que como empujada se asoma a la Carrera Oficial y que soportará el empujón hecho barrera humana en las aceras de José Luis Díez por acercarse al paso de María.

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