"Me quedo con la coronación del Valle y espero la de La Esperanza"

  • Tras seis años, el jesuita Jerónimo Valpuesta cierra su tercera etapa en Jerez

El día del almuerzo de despedida que le ofrecieron sus parroquianos y las hermandades de las que era director espiritual, ya le hicieron saber el pesar por su marcha de la ciudad. Ese era el sentimiento de muchos de los que reunidos entorno a este sacerdote le daban este homenaje de despedida al cerrar su tercera etapa en la ciudad. Está claro que su impronta, su bondad, su sabiduría cofrade y otras muchas cualidades han hecho del padre Jero, como es más conocido popularmente, una persona entrañable que más allá de su ministerio sacerdotal, ha sabido conectar con la gente, especialmente la cofrade y rociera, más sobre los primeros en Jerez, ahora y cuando en otras épocas no estaba tan bien visto un cura que le gustara las cofradías y las defendiera a capa y espada. La gran virtud de Jerónimo Valpuesta a la hora de conectar con la gente de las hermandades es que se involucraba en todo aquello que se ponía sobre la mesa, más allá de su misión meramente espiritual para llegar incluso ha hacer tortillas de patatas en la caseta de feria de La Yedra. Ahora la disciplina de las órdenes religiosas le imponen un nuevo traslado, seguramente muy a su pesar, pero que tiene que cumplir marchándose a final de mes a Huelva, cerrando así un tercer capitulo de su vida en Jerez que ha durado seis años. "Me quedo con la satisfacción de que la Virgen del Valle se coronará, para lo que por supuesto estaré aquí, y con el deseo de ver a La Esperanza coronada", manifiesta el padre Jero a este medio para asegurar que "ahora estaré más cerca de la Virgen del Rocío". Explica que la zona de su parroquia, Madre de Dios, ha experimentado un profundo cambio social, "desde que llegué por primera vez aquí en la década de los sesenta cuando se creó la parroquia de Madre de Dios pero sin templo aún". La iglesia de abrió en 1973 y tras ello tuvo que marcharse de la ciudad. A los cofrades y parroquianos les pide "que no sientan mi marcha porque han estado muchos años sin mí". Huelva es su destino, ciudad que tendrá la suerte de tenerlo.

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