Ponce y Castella, con dos orejas cada uno, a hombros en la Monumental de México

  • El coso de Insurgentes registró la mejor entrada de la temporada, unos 45.000 espectadores

El diestro español Enrique Ponce y el francés Sebastián Castella, que cortaron dos orejas cada uno, salieron a hombros en la Corrida del Aniversario de la inauguración de La México, en la que se vivió un gran ambiente. Con la mejor entrada de la temporada, unos 45.000 espectadores, se lidiaron cinco de Teófilo Gómez, dos de Julio Delgado, dos de Garfias y uno de Campo Real, de regalo; al último se le premió con la vuelta.

Zotoluco tuvo una tarde muy digna y torera. Buena labor con el primero y mejor todavía con el quinto, con un trasteo de técnica, con firmeza, templanza que por desgracia el público no la calibró en su real valor (palmas en ambos).

Ponce, un consentido de la afición de México, en el segundo realizó un trasteo con destellos que se le festejaron mucho, faena con estocada para obtener una oreja con algunas protestas. En su segundo, la gente no lo dejó estar y el valenciano abrevió. Y en otro que regaló, cuajó un trasteo que tuvo momentos de gran clase. Con el público entregado, mató de pinchazo y estocada (oreja, silencio y oreja).

El Zapata, menos ortodoxo que sus compañeros, se la jugó a su modo. Con el tercero bien con el capote, banderilleó entre aclamaciones. Faena de altibajos con momentos buenos. Siguió en el mismo plan con el séptimo: valiente con el capote, con los palos la volvió a armar y su trasteo tuvo destellos, pero sin uniformidad (oreja y silencio).

Castella parecía que no las traía todas consigo. El cuarto fue protestado injustamente y la gente no le dejó. Con el octavo, un animal sin fuerza que rodó por la arena en repetidas ocasiones, lo intentó sin lograr nada. Regaló el décimo ejemplar de Garfias, magnífico, y cuajó la faena kilométrica. Toreó a placer entre aclamaciones. Hubo petición de indulto que no se concedió (silencio, silencio y dos orejas).

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