L El crimen de Marta del Castillo

Caligrafía del asesino confeso

  • El análisis grafológico de tres manuscritos de Miguel Carcaño revela una personalidad ambigua y egocéntrica, con capacidad de liderazgo y poder de persuasión · Crueldad, frialdad y dureza, principales rasgos

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Egocéntrico, celoso, ambiguo, cruel, vanidoso... Y también inconformista, con capacidad de liderazgo y un gran poder de persuasión. Así es el perfil del autor confeso de la muerte de Marta del Castillo, Miguel Carcaño; un retrato elaborado no ya a partir de las opiniones y testimonios vertidos por sus amigos y conocidos, sino a través del estudio pericial de la escritura del presunto asesino de la menor, cuyo cuerpo se afanan en buscar legiones de agentes en las profundidades del río Guadalquivir.

El estudio de hasta tres manuscritos distintos de Miguel Carcaño cedidos por Diario de Sevilla a un grafólogo formado en el Centro de Peritaje Judicial de Granada revela la complicada personalidad de quien consiguió ocultar la autoría del crimen durante tres semanas. Su carácter se forjó en su hogar -de su madre, vendedora de cupones de la ONCE, destaca el vecindario su mal genio y su lenguaje procaz-, criado en el seno de una familia desestructurada y marcado por una adolescencia encarada en solitario tras la muerte de su progenitora.

El análisis grafológico de los textos -una nota entregada a una vecina, el cartel del buzón y una dedicatoria en el anverso de una fotografía- detalla que se trata de un sujeto "calculador, orgulloso y celoso, deseoso de hacerse notar y con gran ansia de poder". Los grafismos sobrealzados -las letras que destacan sobre las demás por estar en versales o en tamaño superior, como la M, S y T- denotan una personalidad "egocéntrica y presuntuosa, tendente al conflicto y al enfrentamiento, probablemente propiciada, entre otros factores, por la incapacidad de reconocer sus propios fallos y errores".

Miguel, siempre según el dictamen del grafólogo que, por su trabajo en una empresa nacional, prefiere guardar su identidad, busca continuamente "un ideal que ansía poseer". No está conforme con lo que es ni con lo que tiene. En su mente "tiene muy claro" que aspira a una buena posición económica y bienes materiales. Este tipo de personas "se pasan la vida planeando ideas para lograr su objetivo", y cuando no lo consiguen se sienten "frustrados y abatidos".

La necesidad de quedar bien en su círculo de amistades y de justificar sus actos posiblemente esconda "complejos interiores" que no quiere dejar ver y que oculta sirviéndose de un "orgullo y un amor propio que no es real ni objetivo".

El empastamiento de su letra -abigarramiento y, en ocasiones, doble trazo- refleja su carácter ambiguo, un rasgo que enfrenta dos egos, "el que le dicta su conciencia y el de sus instintos, que pocas veces tienen que ver". Las tachaduras -tanto en la nota como en la dedicatoria en el reverso de la foto- indican falta de claridad mental, escasa planificación y una actuación, en ocasiones, a golpe de impulsos.

Su caligrafía angulosa y en escalera evidencia dureza y frialdad en intenciones y acciones. Miguel Carcaño trataría así de llamar la atención de un modo egocéntrico, pero no porque realmente se considere superior a los demás, sino más bien por todo lo contrario, por tratarse de una persona insegura, que no se valora lo suficiente, y su mayor preocupación es no mostrarlo. Su mecanismo de defensa es mostrar una seguridad que no siente. "Tiene una lucha interna entre lo que le gustaría ser y lo que en realidad es".

La lupa de la grafología sobre la letra T infiere nerviosismo, ganas y fuerza: "Vitalidad, en suma, puesta en las acciones", según revela el experto. La altura de la cruceta del mástil de la T indica capacidad de liderazgo, no tanto por sus facultades, "sino porque cae bien y la gente le aprecia". Mueve amigos y conocidos "por su gran poder de persuasión", una cualidad que, en el escenario del crimen de Marta, se traduce en la implicación, de momento, de hasta tres personas más -su hermano Javier y sus amigos Samuel B. P. y el menor J. G. M.- en el traslado del cuerpo y ocultación del suceso.

Una cuestión más. El informe grafológico aprecia "mala realización sexual", lo que pondría el contrapunto a la supuesta fama de seductor que tiene el joven, que mantenía varias relaciones afectivas con chicas, a menudo en paralelo, y con preferencias por menores de edad.

El experto autor del informe precisa que ha adolecido en su análisis de variables importantes para la lectura de los textos al no tratarse de originales, sino copias escaneadas y fotografiadas, entre ellas el tamaño de la letra, la presión de la grafía y la firma del titular. Ésta última, la rúbrica, encierra en sí poco menos que la traducción del genoma individual de la personalidad.

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