Seis meses desde el mariachi

  • Javier Fernández y Mario Jiménez finalizan el trayecto más complicado de la gestora socialista: las primarias serán el 21 de mayo.

Seis meses después, el PSOE sigue abierto, pero no roto. La gestora socialista concluye esta mañana el trayecto más complicado de su encargo: llevar al partido hasta el congreso federal del 17 y 18 de junio. A partir de ahora, el reglamento irá ordenando el calendario, como un piloto automático, hasta que la militancia elija a su nuevo líder. La dirección transitoria, dirigida por el asturiano Javier Fernández y representada por el onubense Mario Jiménez, ha afrontado con un éxito relativo los dos grandes problemas, casi infranqueables: el desbloqueo de la investidura de Mariano Rajoy y la crisis con el PSC. Ha cumplido con la hoja de ruta para la que fue elegida, si bien en las últimas semanas, el sector afín a Pedro Sánchez ha incrementado sus ataques ante la supuesta falta de objetividad de la gestora. Los pedristas sostienen que su objetivo no confesado era llevar al partido hasta la elección de Susana Díaz como nueva secretaria general, y de ahí el amplio tiempo que se ha tomado para llegar hasta el congreso: serán nueve meses en junio, mientras que la anterior gestora, la del año 2000, la que finalizó con la elección de Zapatero, estuvo activa cinco meses. Para el portavoz de los pedristas, Óscar Puente, la gestora ha sido claramente "partidista", mientras que para su director de comunicación, el sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, Mario Jiménez ha actuado "como si Butragueño arbitrase un Madrid-Barcelona".

El comité fija en el 21 de mayo el día de las primarias, y del 20 de abril al 4 de mayo se recogerán los avales.

La gestora se constituyó el 1 de octubre por la noche, después del bochornoso Comité Federal donde Pedro Sánchez fue defenestrado como secretario general. Los mariachis, enviados por Forocoches con cajas de pizzas, le cantaron al ex secretario general. Fue la guinda picante de un mal día, uno de los peores de la historia del PSOE. La mayor parte de quienes defendieron a Sánchez aquel día se convirtieron, después, en seguidores de Patxi López, de ahí la ausencia de estos críticos en la dirección. Es cierto, y así lo ha explicado a este medio un destacado susanista, que la gestora alargó tanto los plazos porque Díaz requería de su tiempo, aunque a la postre, estos meses han servido también para que los seguidores de Sánchez se reagrupasen. Pero excepto para los pedristas, la gestora ha cumplido con su trabajo y su presidente, Javier Fernández, ha dado un ejemplo de honestidad y sensatez, además de sana sinceridad. Fue él quien resumió lo que le había sucedido al PSOE desde las elecciones de 2015: "Al día siguiente, todos sabíamos lo que teníamos que hacer, pero no lo queríamos hacer para no perder un congreso". Mario Jiménez, conocido en el Parlamento andaluz por sus broncos modos -le llamaban el "portacoz"-, ha superado la difícil prueba, a los periodistas de Madrid le ha gustado su trabajo y ha aguantado, casi hasta el final, en su papel de apaciguador. Sabedores de la buena imagen de Javier Fernández, los pedristas centraron en él sus críticas, hasta el punto que la diputada Margarita Robles pidió que se apartase del proceso.

Las gestoras nunca han estado formadas por personas neutrales, no se trata de eso y menos en direcciones que se forman después de la dimisión de un secretario general. La anterior estuvo dirigida por Manuel Chaves y Luis Pizarro, y su portavoz fue Máximo Díaz-Cano, hoy secretario general de Presidencia de Susana Díaz y, entonces, hombre de confianza de José Bono. Los tres fueron partidarios del presidente manchego en el congreso que ganó Zapatero. Nadie les pedía que fueran neutrales, pero sí honestos. Esa gestora sí fue elogiada por todos, la prueba de su imparcialidad es que no ganó su candidato.

Con el partido sacudido por el comité del 1 de octubre, 23 días después tuvo que aprobar la abstención de su grupo parlamentario en la investidura de Mariano Rajoy. No fue una propuesta de la dirección, sino de la eurodiputada Elena Valenciano, aunque Javier Fernández se batió en varias reuniones con los diputados en el Congreso. Finalmente, de los 85 parlamentarios, 15 no se abstuvieron, incluidos todos los del PSC, lo que abrió una segunda crisis que amenazó con otra ruptura. Fue un grupo formado por la propia Valenciano, y donde también estuvo Mario Jiménez, quienes rehicieron el acuerdo con el PSC. La tentación era echar a los militantes catalanes de las próximas primarias, pero la ruptura se conjuró con un nuevo protocolo por el que el PSC se compromete a respetar la política de pactos que decida el comité federal. Jiménez tuvo una posición más dura que la de Valenciano, aunque fue el propio Iceta quien se encargó de aclarar la cuestión al prometerle en Sevilla a Susana Díaz que sería neutral en la elección.

Una vez que Rajoy fue elegido presidente, el PSOE recompuso la dirección de su grupo parlamentario y abrió una nueva forma de oposición, con negociaciones concretas con el Gobierno del PP que llevaron, entre otros asuntos, a paralizar la Lomce. Antonio Hernando, portavoz en tiempos de Sánchez, protagonizó el giro de 180 grados ante la ausencia de quienes diesen el paso para defender públicamente la abstención de Rajoy. El día anterior, y aconsejado entre otros por Patxi López, Pedro Sánchez dejó su escaño en el congreso. Este hecho terminaría por romper la confianza entre ambos, y provocaría que López sorprendiese con el anuncio temprano de su candidatura.

La gestora ha supuesto la revelación de un político de amplio recorrido, pero poco conocido: Javier Fernández. El asturiano ha sido elogiado por todos e, incluso han sido muchos los que deseaban que presentase su propia candidatura. El presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane, sostuvo ayer que sería el mejor candidato para dirigir el PSOE. Mario Jiménez tampoco ha terminado mal. Con una carrera política paralela a la de Susana Díaz -fue vicesecretario general del PSOE cuando ella fue consejera de Presidencia-, José Antonio Griñán dudó entre ambos. Finalmente, Jiménez dejó los cargos orgánicos de relevancia para quedarse de portavoz en el Parlamento. Su paso por la gestora le reportará otros réditos políticos y es posible que juegue algún papel de importancia en el relevo de Susana Díaz si gana las elecciones primarias.

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