Sin trabajo a los 45 años

  • La baja autoestima, el estrés y trastornos crónicos son los problemas de salud en la situación de desempleo · La demanda de ayuda crece en la asociación Probens

"Quiero trabajar de lo que sea". Jorge Washington, ecuatoriano afincado en Sevilla, resume con estas palabras la angustia en la que vive su familia desde que hace tres años se quedó sin trabajo como mecánico tras conservar durante cinco años un puesto en Zaragoza. Padre de dos hijos, Jorge sólo ha conseguido algunas ocupaciones por horas, insuficiente para mantener a su familia. "Con muchas lágrimas y sufrimiento", añade su mujer, Cecilia Ramos, para tratar de explicar una situación que sufren cada vez más personas mayores de 45 años, que atesoran años de experiencia, pero que afrontan enormes dificultades para encontrar un nuevo trabajo. Con ellos se vuelca la Asociación para el Estudio y la Promoción del Bienestar Social (Probens), gestora del proyecto europeo 50 Fit, para la reinserción laboral de desempleados de larga duración mayores de 45 años.

El equipo de Probens en Sevilla lo integran una pedagoga y una educadora social, junto a varios voluntarios, que ofrecen ayuda psicológica y formación a estos desempleados. "El objetivo es facilitar la reinserción laboral de personas mayores y prevenir enfermedades provocadas por permanecer en una situación de desempleo durante mucho tiempo. El paro acarrea problemas como el estrés, trastornos estomacales, baja autoestima, adicciones (al alcohol y otras drogas), dolor de cabeza crónico, etcétera", explica Montserrat Ros, presidenta de Probens.

Durante el último año ha crecido de manera considerable la demanda de ayuda en esta asociación de orientación laboral, sita en la Macarena. "Si hace unos años el 90% de las personas a las que atendíamos eran inmigrantes, ahora esta población ha disminuido al 70% porque ha aumentado el número de sevillanos mayores de 45 años sin trabajo", advierte Ros.

Muchas de las personas que se quedan sin trabajo en la madurez tienden a pensar que "ya no sirven para nada" y se sumen en el pesimismo y la baja autoestima. El equipo de Probens trata "de cambiar las expectativas a estas personas para que afronten la búsqueda del empleo de una forma positiva", incide. Para ello además del apoyo psicológico, en el proyecto 50Fit se brindan herramientas para la búsqueda de un puesto de trabajo o para el autoempleo. "El siguiente paso -comenta Ros- es que las empresas no cierren las puertas a los mayores de 45 años".

Para profundizar en las necesidades de estos desempleados, los miembros de Probens y de organizaciones participantes en el proyecto europeo celebraron ayer un encuentro en Sevilla. Dieter Schulze, presidente de la Red Rein y coordinador 50Fit en Alemania, explicó que "las personas desempleadas entran en un bucle que les lleva a estar enfermas. Cuanto más largo es el periodo de desempleo, más son los problemas físicos y psíquicos". Por ello, Schulze defiende que "si creamos políticas para que se mejore la salud de los parados de larga duración, tendremos mucho más éxito en los programas de reinserción laboral". En Europa hay 7,3 millones de parados de larga duración y el 35% son mayores de 50 años, según los últimos datos de Eurostat.

En la reunión de Sevilla del proyecto 50 Fit se resaltó que en sólo dos años el número de desocupados de larga duración ha aumentado en Europa en dos millones de personas, y se vaticinó que la tendencia es que siga creciendo su número, con especial incidencia en Alemania, Bulgaria o Polonia.

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