Lars Keppler: "Suecia se desintegra"

  • Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho firman sus novelas con pseudónimo. Con 'El hipnotista' vendieron 80.000 copias en España; ahora vuelven con 'El contrato'

Comentarios 2

Lars Kepler ha sido bautizado como el nuevo Stieg Larsson, y el matrimonio de escritores que se esconde tras ese nombre lo acepta como "un honor". Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho toman el testigo de la denuncia social a través de la novela negra y creen que la idílica Suecia "se desintegra".

Con El hipnotista, su primer libro bajo pseudónimo, revolucionaron el panorama de la literatura criminal y vendieron 80.000 copias en España; ahora publican El contrato, todo un repaso a un tema tabú en Suecia como es la industria armamentística y la venta a terceros países. "Suecia ya no es un país perfecto ni ideal. Creo que se está desintegrando en muchos aspectos. En El hipnotista queríamos escribir sobre las familias, y la sociedad no deja de ser la mayor de ellas, pero en este país la gente ya no tiene ese sentido de pertenencia", reflexiona Coelho.

La forma descarnada y el trasfondo social y político de sus dos novelas han hecho que la crítica internacional les nombre herederos del autor de la trilogía Millenium, de quien el matrimonio afirma que "revitalizó" el género y a quien quisieron homenajear al elegir el pseudónimo de Lars Kepler. "Pero tenemos nuestra propia voz y nuestras propias historias", puntualiza esta pareja que asiente reflexiva ante la tesis de que el irresoluto asesinato del primer ministro sueco Olof Palme en 1986 pueda tener algo que ver con esta vitalidad de la novela negra en su país en los últimos años, con esa búsqueda de la justicia y esa necesidad de resolver crímenes.

Como Larsson, Lars Kepler ha creado un protagonista carismático, el inspector de policía Joona Linna, un inmigrante finlandés en Suecia que en El contrato deberá conectar y desentrañar las muertes de la hermana de una joven activista por la paz y el responsable de la supervisión de exportación de armas de Suecia. La elección de un finlandés es un tributo de los autores a la comunidad finlandesa en Suecia, que es la "mayor minoría" del país. "Queríamos darles visibilidad, que tuvieran un héroe", señala Alexandra. Además, confiesa que les fascina la cadencia "seria y melancólica" de los finlandeses al hablar en sueco.

Tras Lars Kepler no hay sólo una pareja de escritores que teclea al alimón. Hay un matrimonio con tres hijas, lo que hace inevitable preguntarse por la forma en que los Ahndoril-Coelho entienden la tan traída y llevada conciliación y la forma en la que se enfrentan a la escritura entre tanta cotidianeidad. Cada día se turnan para llevar a las niñas al colegio, y el que se queda en casa prepara la "sesión de té" en la que discuten argumentos y tramas que "son todo" en la novela negra. De hecho a ellos no les gusta el té, sino el café. Es a su alter ego literario al que le gusta: "cuando somos Lars Kepler empezamos a beber té para ponernos en situación. Trabajamos como guionistas, con montones de post-it por toda la mesa con las distintas tramas", comenta el marido.

Una vez de acuerdo, se trasladan a sus respectivos ordenadores para escribir y después se envían el uno al otro por correo electrónico lo que han escrito, y juntos van completando escenas, llenando huecos. "Por ejemplo, si yo escribo algo pero no imagino la habitación en la que ocurre, quizá Alexandra sí lo haga", apunta Alexander. Y así, correo va correo viene, van construyendo novelas de las que mantienen al lector en vilo hasta la última página. "Así que no se puede decir que cada uno haya escrito determinadas partes del libro. Hay escritores que cuando escriben juntos se dividen los capítulos, o los personajes. Nosotros no. Somos uno, somos Lars Kepler, y necesitamos serlo para poder trabajar juntos", argumentan.

El hipnotista y El contrato son sólo las dos primeras de la serie de ocho novelas que se han propuesto escribir juntos. Ya están ultimando la siguiente. "Tendrá algo que ver con lo sobrenatural", desvela Alexandra Coelho antes de que su marido le susurre que es mejor no decir nada por el momento.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios