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Márquez no se achanta

  • El español prefiere "no opinar de las declaraciones" de Rossi, que ha iniciado la guerra psicológica, y avisa que "voy a seguir siendo el mismo"

Rossi hace aspavientos para mostrar su enfado tras ser derribado por Márquez, que se aleja por la pista. Rossi hace aspavientos para mostrar su enfado tras ser derribado por Márquez, que se aleja por la pista.

Rossi hace aspavientos para mostrar su enfado tras ser derribado por Márquez, que se aleja por la pista. / nicolás aguilera / efe

La feroz andanada lanzada por Valentino Rossi no ha afectado a la línea de flotación de Marc Márquez, que parece mantener la calma, al menos fuera de la pista, tras la declaración de guerra del piloto italiano después del tango que se marcaron los dos en Argentina y que acabó con el de Yamaha por los suelos y el de Honda sancionado.

Como no podía ser de otra manera, la polémica entre Rossi y Márquez, Márquez y Rossi ha acaparado la atención de los aficionados -el triunfo de Crutchlow quedo en un segundo plano y el fantástico podio de Álex Rins casi no tuvo eco- y después de escuchar a uno y a otro y toda clase de análisis y opiniones -que casi todas coinciden en el error de Marc en la pista y de Valentino fuera de ella- ahora parecía que era hora de que tras la tempestad llegara la calma, al menos hasta el Gran Premio de Las Américas, donde por mucho que Rossi no quiera va a tener que verse las caras con Márquez, desde la rueda de prensa previa del jueves -a menos que Dorna decida evitar el cara a cara delante de los medios- hasta la carrera en Austin si es que el italiano es capaz de rodar al ritmo del español.

Porque esa parece que es la clave de toda esta guerra: Rossi ve cada vez más claro que Márquez se le escapa, en el asfalto y puede que en el historial, y si el español va a por todas dentro de la pista, el italiano hace lo mismo fuera, iniciando una guerra psicológica que no le es desconocida: Biaggi y Sete figuran entre sus muescas, aunque es verdad que en Argentina ha ido con todo su arsenal a por Marc.

El Mundial puede frotarse las manos con las audiencias de las próximas carreras -Jerez está a la vuelta de la esquina- por el duelo entre Valentino y Marc pero corre el peligro de que los circuitos se conviertan en campos de fútbol con aficionados y periodistas de bufanda chillando al rival y disculpando al ídolo. Ya ha habido lamentables episodios de abucheos en el podio y de encontronazos entre fans -apócope de fanáticos- del 46 amarillo con los del 93 rojo además de carreras declaradas por Antiviolencia de alto riesgo. ¿Esto qué es?

Tradicionalmente, el aficionado motero, independientemente del piloto al que apoye, ha sabido reconocer y aplaudir a los mejores. El Circuito de Jerez es un buen ejemplo: siempre al lado de los españoles -nobleza obliga-, ha sabido aplaudir a Doohan cuando batía a Crivillé y hasta a Rossi incluso cuando empujaba a Sete. Ahora el riesgo es que la polémica entre pilotos sea caldo de cultivo para los aficionados, peligro en el que Rossi ha actuado tan irresponsablemente como Márquez en la pista. Claro que tampoco es de extrañar, viendo que en el box de Yamaha el que manda es Uccio, todo un hooligan. Ahora le toca a la FIM ajustar el reglamento y las sanciones y a Dorna aplicarlo a rajatabla.

Pues que nadie se asuste, que Rossi ha comenzado la guerra psicológica con Márquez y, por lo que se ve, el piloto español ni se inmuta. El vigente campeón mundial de MotoGP, en una entrevista con Efe en Sao Paulo durante un evento de Estrella Galicia 0'0, uno de sus patrocinadores, entonó el "mea culpa" y admitió su error en su incidente con el Rossi en Argentina, aunque dijo que seguirá "siendo el mismo", yendo "al límite" dentro de las reglas establecidas: "Voy a seguir siendo el mismo. Siempre he intentado correr con intensidad, pero la carrera de Argentina fue un cúmulo de circunstancias y un cúmulo de cosas".

El cuatro veces campeón del mundo en MotoGP reiteró sus disculpas por el "lance" con Rossi, que se produjo porque "había parches de agua" y justo en esa curva la moto se le "bloqueó de delante. Por mala suerte toqué a Valentino y después cuando entró a la hierba se cayó. Entendí el error, fue mío y fui penalizado por ello. Cuando me saqué el casco lo primero que hice fue ir y pedirle disculpas porque le pasa a todo piloto. Estamos todos yendo al límite, pero estoy tranquilo porque al final fue un error y lo importante es aprender de ello".

En declaraciones posteriores, Rossi cargó con dureza contra el piloto español y aseguró que "es peligroso" y que "no tiene ningún respeto por sus rivales" pero el piloto de Repsol Honda no entra al trapo: "Prefiero no opinar sobre sus declaraciones. Es un momento caliente, justo después de la carrera, pero si miras un poquito, todos los pilotos en algún momento de su carrera deportiva han tenido este tipo de errores. Todos los pilotos hemos ido a otro box a pedir disculpas. Siempre intento aprender de mis errores pero ya está, se queda ahí, lo que pasa es que pasó con Valentino, pero podía haber pasado con mi compañero de equipo o con otro y le pasó a mi compañero de equipo con otro piloto, Zarco y Pedrosa, en la misma carrera, pero ya no pasó nada".

Márquez explicó que, al final, "está centrado" en su box y en su estilo y reveló que tiene "la facilidad de poder estar cerrado" en su "núcleo". "Siempre intento pues aprender de todo, analizarlo todo, pero (Rossi) es uno más en pista. No pasa nada", subrayó.

Márquez negó que vaya a cambiar su modo de hacer los adelantamientos tras los incidentes en Argentina y subrayó que siempre irá "al límite", intentando "mantener el mismo ADN", pero siempre dentro de las reglas establecidas.

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