El Nástic asusta Anoeta

  • Los de César Ferrando fueron superiores y merecieron la victoria ante la Real

La Real Sociedad sigue en crisis de juego y resultados tras dejar escapar una gran oportunidad de mantener su pugna con el Sporting de Gijón y ceder un empate ante un Nástic muy superior, que no se llevó los tres puntos por la falta de puntería que le condena a seguir en puestos de descenso.

La llegada de Juanma Lillo no ha supuesto una mejoría en el fútbol que practican los donostiarras y, si es cierto que en las tres últimas jornadas los blanquiazules no han perdido ningún partido, las opciones de subir a Primera siguen sin estar nada claras.

El conjunto tarraconense tuvo un comportamiento excepcional, con buen toque y una gran facilidad para generar peligro, como el que llevó Adrián en el minuto 3 al quedarse solo ante Riesgo. El conjunto donostiarra echó en falta al lesionado Xabi Prieto y sus acercamientos al área rival fueron siempre producto de balones largos que casi siempre acababan llegando a las botas de Díaz de Cerio, aunque el goleador local no estuvo nada fino.

La infranqueable tela de araña dispuesta por Ferrando permitió al Nástic recuperar un sinfín de balones y jugar a placer ante un conjunto guipuzcoano desorientado, sin brújula ofensiva y que no veía el momento de acercarse a vestuarios a recibir las explicaciones de Juanma Lillo.

Los males de los donostiarras no se paliaron tras el descanso y el guión se mantuvo invariable con el juego aéreo como protagonista, por lo que los aficionados que tan felices se las prometían antes del encuentro sufrieron de lo lindo cada vez que el Nástic se acercaba al área local.

El conjunto catalán pudo haber cambiado el signo del partido en el minuto 60 en una jugada iniciada por Adrián, una pesadilla para la defensa realista, con pase a Campano que, según le venía, remató duro y obligó a Riesgo a hacer una parada espectacular para evitar el 0-1.

El público, impaciente ante el monumental bloqueo de su equipo, empezó a expresar su descontento, sobre todo cuando el Nástic remató al poste una falta botada desde unos 30 metros. En el último minuto Abel sacó un balón bajo palos que habría significado un injusto triunfo de la Real.

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