las claves

Presupuestos sin mayoría absoluta

  • Negociación. Las cuentas para 2017, lejos de ser el paseo militar de años anteriores, han obligado al Gobierno a perseguir a los diputados de la oposición hasta arrancarles el voto positivo

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Presupuestos sin mayoría absoluta

Son los Presupuestos Generales del Estado (PGE) sin subida de impuestos, con bajada del IVA en determinados sectores y que representan el fin de la austeridad, según los analistas. Sin embargo, para Rajoy y Montoro las cuentas de 2017 no han sido un paseo militar como años anteriores, con una mayoría absoluta que les permitía elaborarlas sin necesidad de perseguir a los diputados de la oposición hasta arrancarles el voto positivo.

El Gobierno ha aprobado el decreto en el último Consejo de Ministros, que sólo puede considerarse un borrador, un punto de partida, que sufrirá modificaciones durante el trámite parlamentario. Había manejado la posibilidad de no lograr el respaldo suficiente e incluso trabajaba con esa hipótesis, que no preocupaba excesivamente porque la prórroga de los de 2016 ha permitido gobernar con cierta tranquilidad; pero sí tenía claro Rajoy que si no conseguía aprobarlos se vería obligado a convocar nuevas elecciones. No ocurrirá. Las negociaciones últimas abren la posibilidad de aprobar los del 17, aunque todavía mantiene la duda el diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, que concurrió a las elecciones en coalición con los socialistas... pero él mismo ha dado a entender que puede haber final feliz, aunque a cambio de una serie de partidas.

La tramitación de estos PGE estará condicionada por la situación interna del PSOE, con unas primarias que se celebrarán en mayo y que obligan a la gestora y al portavoz parlamentario Antonio Hernando a moverse con cautela. Cualquier acercamiento a posiciones del Gobierno será utilizado por Pedro Sánchez para descalificar a Susana Díaz, a la que presenta como la candidata de la gestora e inclinada a alcanzar acuerdos con el PP. Es la razón por la que en el PP no se han aproximado estas semanas de forma oficial a dirigentes del PSOE, para no dar pie a que Sánchez o Patxi López lancen sus dardos contra Díaz. Sí se han intercambiado discretos mensajes entre los dos partidos: el PSOE ha transmitido su disposición a negociar los PGE siempre que se le permita defender la enmienda a la totalidad -papel que cumple tradicionalmente el principal partido de la oposición-, y que se retrase la tramitación parlamentaria de los Presupuestos para que su votación se produzca después de las primarias; una sugerencia que atenderá el Gobierno, pues entiende la posición socialista y, por otra parte, esa petición sólo obliga a retrasar una semana esa aprobación.

desconfianza mutua

En el PP tienen la sensación de que las negociaciones, exhaustivas, en las que han participado Rajoy, Montoro, Rafael Hernando y Fernando Martínez-Maíllo llegarán a buen puerto. Les produjo gran inquietud la postura de Ciudadanos (C's), pues si Rivera repite hasta la saciedad que no se fía de Rajoy, ese sentimiento es recíproco.

La experiencia de las negociaciones para la investidura, con el equipo de PP llegando a acuerdos con Villegas y Girauta, que en cuanto contactaban con él echaba abajo Rivera, los ha marcado profundamente, y estos días la desconfianza se acrecentó cuando el presidente de C's se negó a apoyar el decreto sobre la estiba, a pesar de que se encontraba en su programa electoral con un argumento muy similar al que defiende el Gobierno: el cumplimiento de las normativas y leyes europeas y respetar la libre contratación de trabajadores.

Esa desconfianza se desbloqueó el miércoles, gracias a las muchas conversaciones entre Maíllo y Villegas -"hablo más con Villegas que con mi mujer", suele decir el primero- y culminó esa noche con la conversación telefónica entre Rivera y Rajoy. C's aseguró su apoyo gracias a que el Ejecutivo ha aceptado incrementar los PGE en algo más de 4.000 millones de euros, que la formación naranja quiere que se apliquen a cuestiones que recoge su acuerdo de investidura de Rajoy: políticas sociales, ayudas a jóvenes con bajos salarios, ampliación de la tarifa plana para autónomos y de permisos de paternidad... C's, con razón, saca pecho por sus logros, pero el PP recuerda que el pacto lo firmaron los dos partidos.

el valor de lo pequeño

Contaba también el Gobierno con los votos de tres parlamentarios que ya votaron la investidura: Isidro Martínez (Foro Asturias), Ana Oramas (Coalición Canaria) y Carlos Salvador (UPN). Montoro y Rafael Hernando negociaron con ellos; en el caso de Canarias, sobre inversiones y políticas fiscales, lo que siempre ha sido moneda de cambio en las distintas legislaturas, mientras que con UPN las relaciones han atravesado momentos delicados. El propio Rajoy ha suavizado las cosas hablando personalmente con Javier Esparza, presidente de la formación navarra. Quienes cuentan con larga experiencia parlamentaria suelen comentar que los apoyos de los partidos pequeños siempre son fáciles para los gobernantes cuando se les da cancha.

Sólo con estos tres diputados, además de C's, no llegaba el PP a la mayoría absoluta, pero no le fue excesivamente difícil conseguir el respaldo -todavía no confirmado oficialmente- del PNV. Por muchas razones: Rajoy mantiene una relación fluida, siempre discreta, con Íñigo Urkullu y también con el presidente del partido, Andoni Ortuzar, de larga experiencia política y que tanto con gobiernos del PP como del PSOE han demostrado sentido de Estado; por ejemplo, con el decreto de la estiba. Asimismo, que el PP haya apoyado los Presupuestos vascos también ha tenido que ver con el probable respaldo que recibirán del PNV.

dos certezas

Más duro se presenta Pedro Quevedo, al que se le nota mucho su rivalidad con Coalición Canaria. Pero, y eso es bueno en esa rivalidad, no le iría bien que Oramas se adjudicara, en exclusividad, las promesas económicas para el archipiélago. Además, no se puede perder de vista que Quevedo formó parte de las listas del PSOE, y ese partido, como hemos apuntado, quiere que se aprueben los PGE de 2017 para asegurarse así que no habrá un adelanto electoral que sería letal para los socialistas. En cualquier caso, Quevedo sabe que, si no apoya las cuentas, la composición de fuerzas quedaría partida por la mitad, 175 votos a favor y 175 en contra, y, según el reglamento, en caso de empate en la tercera votación los PGE quedarían aprobados.

Montoro mantuvo el martes una reunión con él para exponerle que no podría votar los Presupuestos sin aprobar el Régimen Económico Fiscal para Canarias. Tras esa cita declaró que no votaría los PGE en primera instancia, pero estaba abierto a negociaciones cuando se inicie el trámite parlamentario y las enmiendas a la totalidad. El viernes se inició oficialmente una tramitación de los PGE en los que el Gobierno no cuenta con el número suficiente de apoyos. Tendrá que hacerlo día a día, en un tira y afloja permanente que se prolongará, al menos, hasta que el PSOE celebre sus primarias. Sólo hay dos certezas: si gana Sánchez las primarias, no habrá PGE de 2017. Segunda certeza: si gana Sánchez, Rajoy convocará elecciones en breve. No sólo por los Presupuestos, sino porque el socialista bloqueará cualquier iniciativa del Gobierno.

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