La izquierda 'abertzale' rechaza la violencia, incluyendo la de ETA

  • Batasuna asegura que su proyecto de partido es una "apuesta firme por las vías políticas y democráticas" que cumplirá la Ley de Partidos.

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Apenas quedan tres meses para las elecciones autonómicas y el miércoles se presentará ante el Ministerio del Interior el nuevo partido de la izquierda abertzale. El representante abertzale, Rufi Etxeberria, ha asegurado que la nueva formación incluirá en sus estatutos el "rechazo y oposición" al uso de "la violencia, o a la amenaza de su utilización, para el logro de los objetivos políticos", incluida "la violencia de ETA si la hubiera, en cualquiera de sus manifestaciones". El abogado Iñigo Iruin afirma que la izquierda abertzale no se convertirá en "una organización vicarial" de la banda terrorista, a la que "rechaza abiertamente y sin ambages". Además, ha garantizado que su apuesta por las vías "exclusivamente políticas y democráticas" no constituye "un regate en corto a la normativa legal" sino "un paso determinante y de no retorno"

Aunque hasta el miércoles no se presentarán los estatutos del nuevo partido, ya ha tenido lugar su presentación en el palacio de Euskalduna. Etxeberria ha "desbrozado los sustentos y compromisos" que "definen el nuevo proyecto político y organizativo" que se dará a conocer previamente en Bilbao.

El objetivo de la izquierda abertzale es "evitar interpretaciones distorsionadas, concitar el apoyo a una legalización necesaria, fundamental para avanzar de forma irreversible hacia una paz y normalización política progresiva, como antesala indispensable de cualquier diálogo y negociación entre todas las fuerzas políticas" vascas.

Así lo ha manifestado el representante del grupo, quien ha señalado que para la legalización de este nuevo proyecto político y organizativo de la izquierda abertzale asumirá "en todos sus contenidos los requisitos que establecen en la Ley de Partidos". Por ello, en sus estatutos la nueva formación "rechaza y se opone al uso de la violencia, o a la amenaza de su utilización, para el logro de los objetivos políticos". Y para ser más precisos, "eso incluye la violencia de ETA, si la hubiera, en cualquiera de sus manifestaciones".

El abogado Iñigo Iruin ha leído los apartados del estatuto en los que expresa su posición sobre la violencia. Destaca que "el nuevo partido desarrollará su actividad desde el rechazo de la violencia como instrumento de acción política o método para el logro de objetivos políticos, cualquiera que sea su origen y naturaleza; rechazo que, abiertamente y sin ambages, incluye a la organización ETA en cuanto a sujeto activo de conductas que vulneran derechos y libertades fundamentales de las personas".

La decisión de "cumplimentar los requisitos legales", asegura Etxeberria, es el "resultante" de una reflexión "autónoma y soberana" de la izquierda abertzale que les ha llevado a analizar "muchas cosas", entre ellas "la necesidad de un escenario de no violencia y democracia".

Sin embargo, ha garantizado que "no estamos ante un regate en corto a la normativa legal, sino ante un paso coherente con nuestras convicciones y compromisos por construir un escenario de paz". Con ello pretenden "sin condicionamientos de ninguna naturaleza", depositar los "cambios políticos y sociales" en la "voluntad democrática de la ciudadanía", actitud que también ha exigido al Gobierno de España.

Ruptura con lo anterior

En el capítulo preliminar se dice, en palabras de Iruin, que "el nuevo proyecto político" supone "la ruptura con los modelos organizativos y formas de funcionamiento de los que se ha dotado la izquierda abertzale en el pasado y, por lo tanto, con los vínculos de dependencia a que aquellos daban lugar". De esta forma, este abogado ha aseverado que se trata de "impedir su instrumentalización por organizaciones que practiquen la violencia o por partidos que fueron ilegalizados y disueltos por razón de su connivencia con ella".

Iñigo Iruin apunta que, con este fin, "la nueva formación política se constituye conforme al canon de legalidad ordinaria y constitucional" y asegura que su "programa político" será acorde y coherente con ello. Además, manifiesta que asumen el Acuerdo de Gernika, firmado en septiembre de 2010, el cual "ha supuesto un hito para la consecución de una paz estable y duradera en Euskal Herria, donde los vascos decidirán sin limitaciones ni hipoteca alguna sobre su futuro en un país libre".

"Mostramos nuestra voluntad y deseo de contribuir con el resto de agentes políticos y democráticos firme e inequívoco, no sujeto a variables tácticas o factores coyunturales", y defenderá su ideología respetando "los procedimientos democráticos y el empleo de medios legales de intervención en la vida pública".

Los estatutos hablan de "la superación de las consecuencias de toda violencia en pro de la paz, la justicia y la reconciliación de la sociedad vasca" y del reconocimiento y reparación "de todas las víctimas originadas por las múltiples violencias que han tenido presencia en nuestro pueblo en las últimas décadas".

Conclusiones de la izquierda abertzale

La reflexión "auténtica y soberana" de la que ha hablado Etxebarría ha marcado, según sus palabras, "un antes y un después" en la trayectoria de la izquierda abertzale. Como consecuencia, ha extraído tres grandes conclusiones, y, como "eje determinante" ha situado la primera, la de la "apuesta por proceso democrático que cierre un ciclo de confrontación violenta, adoptando una posición clara y firme por la vías exclusivamente políticas y democráticas".

En segundo lugar, la formación cree que se debe cambiar la cultura política "en el ámbito soberanista, progresista e independentista" mediante el impulso de "la convergencia, acumulación de fuerzas como instrumentos para influir en el cambio político y social". A esto ha concretado que han sido "y somos independentistas, socialistas, creemos en la nación vasca y su legítimo derecho a decidir su futuro. Creemos en otro modelo socioeconómico y todo ello lo tenemos que trabajar con otros sectores políticos sindicales y sociales, generando mayorías democráticas que vayan modificando posiciones institucionales y sociales". Se trataría de "una política de alianzas amplia y eficaz para hacer efectivo "el cambio político en la senda independentista".

Por último, el representante de la antigua Batasuna afirma que se pretende impulsar "un nuevo proyecto político y organizativo" que marque "un punto de inflexión y superación de modelos anteriores". Por ello, ha reiterado que "estamos ante un debate y resoluciones que marcan un punto de inflexión de consecuencias directas en los principios que la nueva formación sitúa en sus estatutos para reclamar su legalidad".

"Sin escapismos literarios"

"En esa apuesta y compromiso no hay escapismos literarios, sino un paso determinante, coherente y de no retorno, con la trayectoria abierta con las resoluciones recogidas en el documento Zutik Euskal Herria", ha dicho el representante de la izquierda abertzale.

Etxebarria ha asegurado que su pretensión es decir "con claridad" que la demanda de legalización de la izquierda abertzale está ligada a "un punto de inflexión político, al firme compromiso de alcanzar un escenario de paz y soluciones democráticas".

La izquierda abertzale cumplirá la Ley, pese a que la denuncian porque está "instrumentalizada" por "intereses netamente políticos". En este sentido, ha reclamado el impulso a un proceso de "diálogo, negociación y acuerdo" que integre a "todas las culturas políticas posibilitando un marco democrático en el que todos los proyectos políticos sean posibles".

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