Con fuerzas hacia el final

  • El comentario generalizado entre quienes ayer disfrutaron de una nueva jornada en el Real fue el de las molestias causadas por el viento que levantó nubes de polvo

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"Donde caben dos caben tres". Esto reza en la fachada de la caseta de Ikea, ganadora este año del segundo premio del Ayuntamiento con su decoración innovadora, y me digo que este refrán es muy apropiado para la Feria de Jerez porque ¿en qué otro lugar tiene cabida todo el mundo sino en el Real? Claro que a algunas horas está más complicada la cosa para lograr hacerse un hueco o tratar de circular entre los caballistas y los enganches pero, yendo de 'buen rollo', lo más fácil es que te lo pases bien a no ser que te de la ventolera.

Porque para ventoleras, las que se levantaban ayer cada dos por tres provocando unas molestas nubes de polvo. Dicen desde la Administración local que este año no han echado el cloruro potásico, o como se llame el producto que se utiliza para asentar el albero, porque algunas personas se habían quejado de que les provocaba alergia. ¿No será más bien que aplicar el susodicho cloruro cuesta un importante pellizco que el Ayuntamiento no está ahora en condiciones de gastarse cuando debe hasta de callarse? Porque para alergias, que le pregunten a todos los que lagrimeaban, moqueaban y tosían cada vez que se levantaba una de esas nubes de polvo. ¿Y qué me dicen de esos zapatos que en anteriores ediciones volvían a casa sin delatar que habían pasado por el Real? Este año imposible negar haber pisado la Feria cubiertos por una fina capa amarillenta.

Eso sí. De las temperaturas no nos podemos quejar , porque han estado de lo más agradables, así que para los hombres ha sido menos sufrido permanecer con la chaqueta puesta -son muchos los que la llevan- y las mujeres tampoco han tenido que sudar la gota gorda vestidas de flamenca o de 'particular'.

Lo que sí causa una cierta sensación de extrañeza es cuando todavía permaneces sobrio porque no llevas demasiado tiempo en el Real y te encuentras con alguien que ha se ha cargado más de una y de dos medias. Personas con las que habitualmente sueles mantener conversaciones normales, e incluso de cierta complicación, personas con la cabeza bien amueblada que, cuando te acercas a saludarles, te dan un fuerte abrazo pero son incapaces de hilar una frase con sentido entre balbuceos. Le llevas la corriente y casi le envidias el 'punto' que ya ha logrado el amigo, dispuesta también a zambullirse en la fiesta al precio que sea.

Y llegamos ya a este espinoso asunto porque lo cierto es que, con crisis o sin crisis, los caseteros continúan tratando de hacer su agosto. Por mucho que la alcaldesa les pida contención, la verdad es que la Administración local tampoco se corta un pelo a la hora de cobrarles a ellos enganches y tasas.

Por todo esto, no es de extrañar que el comentario generalizado sea que este año la Feria está siendo un poco más tranquila que en ediciones anteriores. Hay mucha gente, sí, pero ayer por ejemplo, un viernes a las tres de la tarde el Real no estaba todavía abarrotado. Luego sí, a partir de las cinco. Personas y caballos volvieron a formar el maremagnum multicolor que define a esta fiesta.

Da la sensación como si en más de una familia se hubiera optado por comer en casa antes de poner rumbo al parque González Hontoria. De esta manera desde luego la cartera se resiente mucho menos y pasear siempre es gratis.

Otro apartado que no podemos olvidar es el de la música: Queremos sevillanas y flamenco y está muy bien que no se permita música 'discotequera' hasta al menos la medianoche. Por eso nos preguntamos: ¿Qué hacía una caseta tan tradicional como la de la Hermandad del Rocío poniendo a todo volumen 'Buenas noches bienvenidos hijos del rock and roll' , de Miguel Ríos, cuando el sol estaba en todo lo alto? Agradecemos la bienvenida, pero por bulerías estaría mejor.

Lo que sí es muy agradecer, sobre todo para los que vienen de fuera, es el planito de la Feria que te ofrecen justo junto a la entrada. Resultan la mar de apañados para orientarse y lo cierto es que, a la hora de encaminarse hacia el Real, los turistas también lo tienen claro "¿Feria?", preguntaba uno señalando al autobús que acababa de parar en la rotonda de los Casinos. Le indicamos que sí y se sube la mar de satisfecho junto a nosotros.

Los que andaban más desorientados fueron otros 'guiris' que nos preguntaron, ya en pleno Real, por un Mc Donald's. Le indicamos como pudimos que podía dirigirse a Carrefour si quería, pero que lo suyo, estando en Jerez y en Feria, más que un Big Mac con Coca Cola, es tomarse al menos una tortilla de patatas y un plato de pimientos fritos 'cuerno de cabra'. O si me apuran, hasta un 'ikeiko' en la caseta de Ikea.

Claro que yo le pongo sobresaliente a la berza que sirvieron ayer en la caseta del PP durante su encuentro con los medios de comunicación. Al final Javier Arenas no pudo venir pese a que el encuentro se retrasó hasta ayer esperándolo. De todas maneras, los populares fueron inmejorables anfitriones y estuvieron pendientes de todo, hasta de avisar a una ambulancia para atender a un señor al que se le bajó la tensión. Afortunadamente no fue nada grave. Que siga la fiesta.

También hubo reunión en la caseta Vinolento, donde la 'créme de la créme' de la sociedad se dio cita para homenajear a Ana María 'Poti' Bohórquez, que recibirá hoy el merecido premio Caballo de Oro por su maestría con los enganches.

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