La esperanza industrial para 2008 pasa por la llegada a Cádiz de nuevas tecnologías

  • Los planes de la Junta y el Gobierno hacen que la Bahía mire hacia otro tipo de negocios

El año que comienza llega precedido por una de las mayores crisis industriales que se recuerdan en la Bahía: el cierre de la factoría de Delphi, que dejó en el paro a casi 2.000 personas de 14 municipios gaditanos.

Aunque estos trabajadores han sido acogidos por la administración autonómica con compromiso de recolocación, el sector quedó tocado en los últimos meses del año. Curiosamente, la cara a esta cruz laboral la presentó un sector que históricamente había sido en la comarca gaditana el de mayores achaques: la construcción naval.

Tras la reconversión de 2004, con el paso de Izar a Navantia, en la actualidad los astilleros gaditanos gozan de una bonanza considerada por los propios sindicatos como histórica y con garantías para los próximos años.

No obstante, las administraciones central y autonómica finalizaron 2007 con el empeño de que la Bahía y la provincia en su conjunto miren hacia arriba, con el principal objetivo de ir reduciendo la enorme rémora que significan los más de 106.000 parados.

Para ello, la Junta anunció una inversión de 1.600 millones, con decenas de medidas, y la instalación de hasta 12 empresas que, según los planes de la administración, prevén alcanzar el pleno empleo en el sector industrial. A ello se une el Plan de Reindustrialización del Estado, que también supondrá ayudas de hasta 100 millones de euros para proyectos públicos y privados.

Con todo, los dirigentes políticos son conscientes de que, tal vez, ha llegado el final de una época en el sector industrial tradicional gaditano. Por ello, dentro de todas estas medidas, se prima especialmente todo lo relacionado con energías alternativas (como la eólica o la solar), la I+D+i o la investigación universitaria.

Otro sector que se presumía como valedor del futuro industrial gaditano, el aeronáutico, acabó 2007 con las dudas del ya conocido Power 8, un plan de reajuste económico y laboral puesto en marcha por la crisis de fabricación del superjumbo A380.

Aparentemente superada esa crisis en España, y por tanto en las factorías gaditanas, la sombra de la duda llega ahora por culpa del valor del euro frente al dólar, asunto que ha llevado a los dirigentes del consorcio aeronáutico europeo a anunciar que levantará algunas factorías europeas para resituarlas y no sufrir así más pérdidas. También queda pendiente la ampliación de la factoría de Puerto Real, vinculada a la construcción del nuevo A350.

Otro de los aspectos positivos llega desde la factoría de Dragados Offshore, en Puerto Real, a pleno rendimiento con dos megaproyectos que garantizan empleo en la Bahía de Cádiz y a sus trabajadores. Tampoco hay que olvidar el anuncio de la llegada del ferrocarril al Bajo de la Cabezuela, lo que beneficiará a las de por sí solventes operaciones comerciales portuarias.

Y, además, administraciones, agentes sociales y opinión pública en general seguirán otro año pendiente de Las Aletas, ese enclave industrial que la Bahía necesita como el comer.

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