En el limbo

  • Seis años cerrada y uno y medio de parón de las obras de la primera fase, Santiago no ve la luz al final del túnel, ni la Junta aporta soluciones

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 Ella lo recuerda ahora como una anécdota, como un suceso sin importancia para su niñez. Uno más. Cuando nació allá por los 50,  no pudo bautizarse en Santiago porque estaba en obras. Y aunque le correspondía esta iglesia, recibió las aguas en San Marcos. La primera vez que consiguió entrar en el templo de la calle Merced fue con 20 años. Antes, todo estaba apuntalado.

Y la historia se repite porque muchos niños contarán lo mismo en un futuro. Y esas parejas cuyo sueño es salir bajo una lluvia de arroz de la puerta principal del templo. La iglesia de Santiago lleva cerrada desde abril de 2005, aunque las obras de rehabilitación comenzaron en noviembre de 2006, a pesar de que ya desde 2002 se habían realizado informes por parte de arquitectos de la ciudad que advertían del grave deterioro del templo. Y casi un año y medio llevan paradas las obras de la primera fase de consolidación estructural y actuaciones de emergencia en el templo, ya que la empresa encargada de ellas, Cimtra (Cimentaciones y Tratamientos S. A.), presentó suspensión de pagos, dijo adiós muy buenas y echó el cierre a tan sólo un mes de concluir las obras. Es la Junta de Andalucía la encargada de adjudicar una nueva empresa, que aún no ha llegado. 

"Me moriré y no la veré arreglada", dicen a menudo los vecinos, habituados ya a ver la iglesia envuelta en esa escenografía de andamios, vallas de metal, restos de material de obras y bolizas que aprovechan la mínima para arramplar con lo que sea de su interior, es decir, robar, como ya ha ocurrido en numerosas ocasiones. Tan sólo hay que recordar cómo desaparecieron los baldaquinos, (aunque luego fueron recuperados), se han llevado libros de los siglos XVI al XVIII, y los devolvió un señor que se los encontró por la calle. "Han dormido en las casetas de obra y para taparse han cogido ropas del interior de la propia iglesia como paños para el altar y otras telas", asegura el párroco de la iglesia, Pedro de la Herrán. 

Son innumerables las veces que ha sido forzada la cerradura de la valla. De hecho, en los últimos días la dirección facultativa de la obra ha cambiado la misma. Lo más curioso es que el cura no tiene todavía la pertinente llave para entrar.  

El historiador Manuel Romero Bejarano apuesta a que "nadie va a mover un dedo por que se abra el templo. Ya no es una cuestión de la Administración, sino del propio barrio, que parece que ha perdido el interés. Allí, que se han casado y se han bautizado tantos vecinos...". 

Por su parte, José Manuel Moreno y Esperanza de los Ríos, precursores del exitoso blog www.jerezpatrimoniodestruido.blogspot.com, aseguran que respecto a Santiago, "hay una total atonía del barrio, Jerez y las propias cofradías que acogía la iglesia, la Buena Muerte y el Prendimiento, que están acomodadas en su nueva ubicación y no muestran mucho interés". De los Ríos apunta que es "increíble que una de las principales iglesias de la ciudad, esté así. Sabemos que no hay dinero, pero de alguna parte lo tendrán que sacar. El barrio, las instituciones, las cofradías..., todos se han olvidado". 

Los responsables de este blog han puesto en marcha una nueva 'Ruta de la barbarie' por el patrimonio jerezano. Está vez se centrará en Santiago y se celebrará el 28 de julio. El punto de encuentro será la alameda Cristina, frente al monumento a las cofradías, a las 20.00 horas. El recorrido será Porvera, plaza Salvador Allende, Doctor Mercado, Paralejo, Mendoza, Mirabal, Frías, Ancha y plaza de Santiago. En cada uno de estos rincones, los responsables de la ruta mostrarán los encantos y desencantos de la ciudad, como "las barbaridades realizadas durante la época pachequista (exalcalde Pedro Pacheco) y la inoperancia sanchezca (exalcaldesa Pilar Sánchez), como el derribo de los claustros de la Compañía de Jesús, la plaza Salvador Allende, que es ahora un reducto de bolizas. Aunque una de las mayores barbaridades se hizo con el derribo de los restos del palacio de Mirabal, para hacer allí pisos en los años 90. También vamos a mostrar casas muy bien conservadas, que no todo es malo", cuenta Esperanza. La historiadora señala que el objetivo de esta ruta es que los ciudadanos "tomen conciencia de lo bueno y de lo malo, que aprendan a valorar lo que tenemos y a conservar el patrimonio, que es algo que está en manos de todos, sobre todo, de los propietarios".  

Una vez que la ruta llegue al  templo, se hará un acto reivindicativo en el que cada asistente fotografiará la iglesia de modo que quede manifiesto su estado de abandono. Las imágenes se mandarán a las administraciones. "Lo que queremos es despertar el interés de los ciudadanos por este templo y por el barrio. Hay que hacer algo ya aunque sea desde la iniciativa privada. Pero hay que recordar que si la Administración no ve interés en los jerezanos, ¿para qué va a arreglar nada?", apostilla José Manuel, que se queja de que "las cofradías se escudan en la crisis y en que las instituciones no hacen nada para tampoco hacer nada ellas". 

El arquitecto Miguel Ordóñez vive en la zona y conoce bien el estado en que se encuentra la iglesia de Santiago. Subraya que hay que terminar el templo, "ya que su situación también está afectando al barrio". Ordóñez advierte de que la Junta no contempla una tercera fase del proyecto, "que debería estar centrada en el tratamiento de la piedra, de muy mala calidad, que se está quedando lisa. Aunque es algo que afecta a todas las iglesias jerezanas. Le hace mucho daño los agentes meteorológicos y la polución de los coches. Aunque estructuralmente el templo esté fuerte, el abandono hace que la piedra se vaya perdiendo". El arquitecto asegura que la gente del barrio "está desesperada, porque hay que recordar que este monumento se hizo en su origen con la aportación del pueblo". 

El párroco de Santiago, que es quien más está viendo que el tiempo pasa, y que aquí "no se hace nada", sigue sin tener noticias de la Junta de Andalucía, y asegura que la humedad está "arruinando el trabajo hecho". No se queja Pedro de la actitud de los vecinos, y dice de ellos que no han olvidado a su iglesia.  

La Junta, por su parte, sigue sin adjudicar una nueva empresa que se haga cargo de concluir las obras y de terminar esta primera fase. Queda pendiente empezar la segunda, que consistiría en actuar en las zonas que no han sido rehabilitadas en la primera. Algunas fuentes aseguran que concluir estás dos etapas ascendería a un millón de euros. 

El delegado de Patrimonio de la Diócesis, Enrique Soler, se muestra "realmente preocupado por Santiago. Aunque tal y como están las cosas, habría que atender asuntos más importantes en la ciudad, pensar así también es un error. Si no nos hemos preocupado de la cultura cuando teníamos las barrigas llenas, ¿lo vamos a hacer ahora?". 

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