"La sociedad actual está adormecida y se cruza de brazos ante el mal"

  • Muestra su dolor por la escasa reacción social tras el escándalo de los abortos

Manuel Monteiro de Castro, nuncio para España y Portugal del Papa Benedicto XVI, tuvo ayer una jornada absolutamente agotadora en Jerez. Lo primero que hizo fue visitar el Palacio Bertemati. A este respecto dijo que "me ha encantado la forma en que se ha respetado la arquitectura. Ha merecido la pena verlo de nuevo, completamente reformado. La Iglesia católica de Jerez tiene un patrimonio que se ha visto enriquecido con esta restauración. Además, la Casa de la Iglesia también sirve de reserva cultural ya que aquí se conservan ejemplares de libros excepcionales, como algunos de Derecho Canónico, realmente valiosos".

Sobre el libro del Papa Benedicto XVI, su nuncio destacó que "se trata de una obra preciosa que versa sobre la esperanza y la necesidad de que ésta camine junto a la razón y la libertad. Esa esperanza es la que transforma al ser humano y le da valor para afrontar múltiples situaciones. Ese valor es Dios. 'Jesús de Nazaret' es un libro para leerlo despacito", dijo.

Para Manuel Monteiro, el hecho de ser un diplomático vaticano le requiere una doble obligación: "De un lado, el nuncio tiene un deber diplomático y político, de otro debe atender a la familia y mantenerla unida". Sobre el inminente tiempo navideño que se acerca a pasos agigantados, destacó que "Adviento (tiempo litúrgico en que se fija la Navidad) quiere decir 'el que ha de venir'. Son días en los que debemos abrirnos a Cristo".

Sobre los principales problemas de la Iglesia, Monteiro vino a señalar que "España y Portugal no padecen problemas distintos a los de otras iglesias occidentales, ya que el más grave, en mi opinión, es la concepción de la dignidad y de la vida humana". Así, mostró su preocupación por "la indolencia de la sociedad ante casos tan terribles como los abortos de niños con 8 meses de gestación, los cuales a mi juicio deberían haber provocado hasta protestas. Me preocupa enormemente que se considere más importante el dinero, el poder o la técnica antes que la dignidad del hombre. La sociedad está adormecida contra el mal". Sobre la carencia de vocaciones, el nuncio vino a destacar que "la Iglesia es la sociedad y la Iglesia es un reflejo en buena parte de la sociedad".

Manuel Monteiro de Castro también destacó ayer la importancia de la cultura cristiana como sostén del mundo desarrollado. "Si comprobamos cuáles son las principales potencias mundiales veremos que todas ellas tienen raíces cristianas, ya sean católicas u ortodoxas. Ese es el gran legado que hemos recibido y que debemos mantener".

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