"Esperamos que el traslado espacial no merme el espíritu del festival"

  • El cierre de la Residencia del Tiempo Libre ha supuesto un revés para la organización, pero su máximo responsable es optimista

Se alzó el telón. Comenzó la función del teatro iberoamericano en Cádiz y su director, José Bablé, afronta esta nueva edición con el reto de superar el revés del cierre de la Residencia del Tiempo Libre, donde se venía celebrando la parte congresual del festival. Él es optimista y cree que saldrán airosos de esta situación, gracias al trabajo su equipo al que está muy agradecido.

-¿Qué siente cuando se va aproximando el mes de octubre?

-Cada año siento incertidumbre y mucha responsabilidad. Aunque lleve muchos años en esto, cada edición es una reválida. También, cada año que pasa y porque el festival va tomando una trascendencia brutal, el grado de exigencia es mayor. No solamente por parte de la organización, sino también porque somos conscientes de lo que significa el festival para un gran contingente de países en Latinoamérica, y las expectativas que se ponen en el festival desde allá también pesan a la hora de esa responsabilidad.

-Ha dicho alguna vez que el FIT significa para usted muchas cosas buenas, a nivel profesional y personal.

-Yo siempre digo que si me tuviese que quedar con algo que el festival me ha dado es, precisamente, la oportunidad de crecer como persona, el viajar tanto, conocer distintas realidades, tomar conciencia de determinadas cosas. Eso me ha ofrecido una cosmovisión total sobre muchísimos aspectos y sobre la vida en general. Muchas veces vivimos en nuestro pequeño territorio, en nuestro problema personal y, sin querer, nos volvemos endogámicos y olvidamos que hay otra gente con problemas diferentes a los tuyos. Entonces, me ha dado la oportunidad de entender al otro y de entenderme a mí mismo a través de entender a los demás. También, afortunadamente, después de tantísimos años, me he granjeado muy buenas amistades. Tengo muy buenos amigos en muchísimas partes del mundo a los que respeto y que me respetan. Por eso, cuando alguno de ellos desgraciadamente se nos va, nos deja una profunda huella, un hueco, como una persona a la que queremos, por la que sentimos y a la que admiramos.

-Una de ellas es Fanny Mikey.

-Fanny para mí siempre fue un referente. Pero más allá de ser la directora de uno de los eventos más importantes del mundo, teatralmente hablando, por su capacidad de lucha, su tesón, su esfuerzo, su vitalidad, su creatividad, su humildad. Por muchísimas cosas. Para que tomes referencia, el velatorio se ha hecho dentro del Senado colombiano. Era todo allí, y que una artista llegue a ser todo en un país como Colombia es digno de respeto y de admiración.

-¿Este año se le va a hacer un homenaje en el FIT?

-Sí, yo creo que es casi obligado. Aún no puedo hablar de él porque lo estamos ultimando con amigos comunes, con gente de allá. Ya que este año íbamos a tenerla con una de sus últimas creaciones y desgraciadamente ya no se va a poder hacer, pues qué mejor que rellenar ese hueco dándole un pequeño homenaje íntimo, entre amigos y entre la gente que la queríamos.

-¿Cómo se presenta esta edición el festival?

-Llena de novedades. El cien por cien de los espectáculos son estrenos en la ciudad, casi el ochenta por ciento van a ser estrenos en España y, bueno, una programación ambiciosa, que apunta a muchísimas partes. Además, vamos a tener tres estrenos mundiales a través de dos grupos emblemáticos, como es el Teatro en el Blanco de Chile, que está considerado como uno de los grupos revelación dentro del panorama teatral latinoamericano, y del enfant terrible del teatro europeo y español, como es Rodrigo García. El tercer estreno va a ser una pieza que puede sonar un poco exótica por aquello de que es un colectivo finlandés con un texto de una autora peruana, hablado en español y dedicado el texto precisamente a la ciudad de Cádiz, que va a ser todo una sorpresa. Creo que esos tres estrenos dan un valor añadido de calidad al festival, que también sigue afianzando parcelas importantes, como el ser portavoz de la dramaturgia más pujante contemporánea y el seguir dándole un hueco muy especial a la danza contemporánea, además de la muestra de teatro en la calle. Y bueno, seguimos también con las apuestas del festival, como es el traer a Europa discursos totalmente contemporáneos y a gente que son desconocidos aquí, pero que queremos darle un pequeño empujoncito para que dentro de unos años ya sean súper conocidos.

-¿Qué ha supuesto la clausura de la Residencia del Tiempo Libre?

-Es todo un reto. Dentro de la incertidumbre que te decía al principio, también tenemos esa que nos provoca el no contar con el espacio físico que en cierta medida se ha convertido en el pulmón del festival. Porque no hay que olvidar que el FIT tiene muchísimas lecturas, es poliédrico, como decía el año pasado, y una de sus caras, que tal vez es la menos conocida por los gaditanos pero es la que le ha dado trascendencia y la que lo convierte en festival único y mítico ya en el mundo teatral iberoamericano, es precisamente su carácter congresual y convivencial. Y para ese carácter congresual, la Residencia del Tiempo Libre ha sido una pieza totalmente significativa por muchísimas razones. Este año nos hemos visto obligados a irnos a otra entidad hotelera y esperamos que ese traslado espacial no merme la capacidad y el espíritu que el festival ha tenido hasta ahora. Estamos haciendo todo el esfuerzo para que ese espíritu no se pierda.

-Recientemente ha recibido un premio en Ecuador por su trayectoria, ¿qué supone para usted?

-Fue un acto muy significativo, muy íntimo y personal. La Red Latinoamericana de Promotores de Arte Contemporáneo de América Latina y el Caribe, a la que yo vengo acompañando desde casi sus inicios en el año 92, ha constituido este año un premio que se llama el Cóndor de los Andes y, sin yo saberlo, tuvieron a bien entregármelo a mí en su primera edición. La verdad es que fue un acto muy emocionante. Ahí estaba el cariño de ellos y el reconocimiento a los años que llevo dentro del teatro y del arte contemporáneo. En Latinoamérica, afortunadamente, tengo un prestigio y el que vinieran a premiarme siempre es bonito.

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