Feria del libro

En el momento en el que escribo estas líneas se sigue desarrollando, al parecer con éxito de público aunque no sabemos si de ventas, pues los datos no son definitivos, la Feria d'el Libro de Madrid. Hay esta vez un interés añadido, ansiedad por conocer el balance final de ese escaparate público de la industria editorial en España cual es el Retiro madrileño. Y es que tras el negativo balance del año pasado en parte atribuible a la crisis general, el sector sufre desde entonces la irrupción irreversible de los libros electrónicos, tras algunos años de presencia testimonial, y que podemos decir ha incorporado una cierta confusión al paisaje del libro en nuestro país tanto a nivel de las empresas del sector, como instituciones y lectores. Lola Larumbe, responsable de la librería Rafael Alberti, lo describía de forma muy realista cuando declaraba que "con la irrupción de las nuevas tecnologías se está cuestionando qué es el libro, y va calando el mensaje de que el libro en formato papel va a ser algo obsoleto y quedará reducido a un sector elitista". En fin, las interrogantes que planean sobre un sector que hasta ahora parecía incólume ante los nuevos formatos, mientras otros sufrían duras transformaciones (por ejemplo, el de la producción musical), no terminan de desvelarse y citas como la del Retiro madrileño puedan dar pistas sobre lo que nos deparará el futuro inmediato a los editores, lectores e instituciones públicas y privadas ligadas al sector. En este contexto, ya refiriéndonos a nuestra ciudad, pasaron las fechas tradicionales de la celebración de la Feria del libro. A día de hoy aún no tenemos datos reales sobre si finalmente seguiremos disfrutando de ella aunque sea fuera de su calendario habitual, pero reclamamos como lectores que se realicen los esfuerzos que sean necesarios por parte de las instituciones y empresarios para conseguir ese objetivo, pues no podemos seguir retrocediendo en una parcela tan indispensable para medir la buena salud cultural de una ciudad cual es la del libro. Si en Madrid en las calles del Retiro hay, como decíamos más arriba, ansiedad por saber qué conclusiones se extraen de la Feria del Libro a tenor de la respuesta del público, en Jerez hay ansiedad por saber si volveremos a disfrutar de una nueva y ,sobre todo, digna edición.

Ramón Clavijo Provencio

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