José Tomás, al filo de la tragedia, fue máximo triunfador del ciclo jerezano

  • La faena al primero de su lote se reputa como la mejor desde la reaparición del torero de Galapagar, que en su segundo se jugó la vida sin miramientos sufriendo una cornada que por poco no fue mortal

Ya se considera como la mejor faena de José Tomás desde su retorno a los ruedos, incluso muchos de los que se han mostrado críticos con el figurón del toreo que reapareció el año pasado, afirman haberse reencontrado en Jerez con el añorado José Tomás de finales de los noventa.

Porque pocas veces se puede eslabonar una faena más completa y rotunda que la de José Tomás ante su primer toro de Núñez del Cuvillo el sábado de feria en el centenario coso de la calle Circo y de cabo a rabo: los lances de recibo, la colocación en el caballo, el quite, el frustrado y resuelto brindis, el recital de naturales y el hierático y dramático remate por manoletinas y en la boca de riego. Faena larga en la que nada sobró y además, matando por arriba.

Solamente a una persona le pareció mal, al presidente. Aunque aquello no se podía medir con orejas, el usía denegó el rabo. Solamente se me ocurren tres razones: que hubo imperfecciones que no vimos los demás, que las ha visto mejores o que darle un rabo a José Tomás le quita categoría a la plaza de Jerez. Y eso que es de pañuelo fácil. Un presidente que no captó una faena histórica y que no comprendió que quien le dio categoría a la plaza de Jerez no fue el palco denegando rabos o esparciendo orejas en la de rejones. El que le dio categoría a Jerez fue José Tomás toreando así.

Y mucha más cuando el torero literalmente se jugó el cuello en su peligroso segundo. Por suerte ahora está en Jerez, ingresado en "Los Álamos" y no se pronuncian palabras como "carótida" o "yugular". Con el bueno y con el malo: indiscutible; José Tomás nos ha dejado una faena histórica en su carrera que únicamente no han visto quienes le critican para darse categoría.

Pero hubo otras luces en una feria cuyas sombras las marcó el ganado. Solamente se destaca el toro número 12, primero del lote de El Fandi, emotivo y empleándose, un importante "Mañeador". Y aunque no lo parezca también hubo un gran toro de Juan Pedro Domecq, un tercero jabonero sucio primero del lote de Cayetano, toro heroico y humillado que tomó dos varas en una, derribó yendo al caballo fuera de tercio, sobrevivió a una mala brega, a un topetazo en el burladero y a una voltereta. Y aún se empleaba al final de la faena de un Cayetano que no lo vio y que hubiera dado la medida de figura triunfando con él.

En la de rejones Fermín sin opciones, Ventura atropellado y Hermoso triunfando como siempre. Mala corrida de Juan Pedro con el Cid sin opciones, Manzanares muy cerca del triunfo y Cayetano desorejando al sexto. El Juli estuvo magistral abriendo plaza con los toros de Victoriano del Río Cortés y fue único protagonista. Padilla, saliente de cornada y haciendo un gran esfuerzo no pudo encaramarse a un triunfo que alcanzaría Caro Gil en la de Núñez del Cuvillo tras el fogonazo de José Tomás. Poca casta y transmisión en la de Parladé en la que solamente destacó, profesional y entregado y arrimándose, Miguel Ángel Perera.

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