Juan Comba y García, cronista gráfico de la Restauración

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N ACIDO en Jerez de la Fra. el 30 de noviembre de 1852, era hijo de Antonio Comba, propietario de un bazar de la c/. Lancería, y de Socorro García. Cuando el padre es nombrado corredor de comercio en La Habana, en 1856, se traslada a Cádiz con su madre. En 1862 empieza su formación en la Escuela Naval Militar de S. Carlos, la Isla de León (actual S. Fernando) junto a dos de los hijos de D. Abelardo de Carlos, editor de La Moda Elegante. Dos años más tarde, con su padre ya en España, toda la familia se traslada a Madrid, donde comienza los estudios en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, dependiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Allí estudia, hasta 1873, bajo la tutela de profesores como Carlos Luis de Ribera, Federico de Madrazo y Carlos de Haes, y tiene como compañero de estudios a los hermanos Germán y Daniel Zuloaga.

Ferviente admirador de Eduardo Rosales, éste lo admite como discípulo, el único reconocido como tal, en 1871. En La Ilustración Española y Americana comienza a publicar sus ilustraciones en marzo de 1872. Esa relación laboral se mantuvo hasta 1907, en que publicó su última información gráfica: la presentación oficial del Príncipe de Asturias, primogénito de Al­fonso XIII.

Por su calidad informativa y su discreción se convierte en informador gráfico de los principales acontecimientos de la Casa Real. Conoce a Teresa, hija de Joaquín Sigüenza, pintor de cámara del Rey, con la que se casa en 1880. Asiste a la petición de mano de la infanta M.ª de las Mercedes en Sevilla, así como a los actos fúnebres que tienen lugar al fallecimiento de ésta. Cuando Alfonso XII viaja a Arcachón a conocer a quien será su segunda esposa, Comba va en su escaso sé­quito con el encargo de hacer un retrato de la futura reina M.ª Cristina. Y, cuando el Rey fallece, no sólo está al pie de la cama en el lecho mortuorio, sino que, por especial concesión de la Casa Real, se le permite asistir a las exequias del monarca, en El Escorial.

Para la elaboración de sus informaciones utiliza el grabado xilográfi­co partiendo de imágenes fotográficas, muchas tomadas por él mismo. Cubrió casi todos los grandes acontecimientos de la Restauración, como los atentados contra el Rey, la inauguración de la Exposición Universal de Barcelona, el asesinato de Cánovas o la explosión de Santander donde ayudó a socorrer a las víc­timas por lo que fue condecorado con la Cruz del Mérito Naval.

Su obra gráfica informativa, compuesta por casi 700 obras, de las cuales sólo son fotografías unas 15, así como los cuadros y frescos pintados, suponen un testimonio gráfico de gran calidad informativa, razón por la cual ha sido calificado por Melchor Fernández Almagro como cronista gráfico de la Restauración. Falleció en su piso de calle Princesa nº 14, el 19 de junio de 1924.

De este ilustre jerezano y de su obra, hablaremos esta noche en la Real Academia de San Dionisio, dentro del Ciclo "Las Ciencias de la Información y el mundo de la Cultura". Allí les espero.

Miguel B. Márquez

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