De Pensilvania a 'Cádiz, la ciudad de los poetas desaparecidos'

  • El poeta chileno Carlos Trujillo, director del programa de verano de la Universidad de Villanova en Pensilvania, hace balance de la estancia del grupo en la localidad

Tres años ha tardado en encontrar a sus poetas desaparecidos. Carlos Trujillo ha aprovechado su estancia en Cádiz como director del programa de verano de la Universidad de Villanova para seguir con la búsqueda de los poetas "nativos", después de que llegaran a decirle en una librería que "aquí no había de eso". "Nadie me sabía indicar como dar con ellos", asegura. Esto le llevó a escribir un texto llamado Cádiz, la ciudad de los poetas desaparecidos.

Para rebatir esa desatinada afirmación, el Centro Superior de las Lenguas Modernas de la UCA organizó, a los pocos días de la llegada de Carlos Trujillo y el grupo de estudiantes de Pensilvania, un intercambio de poesía y poéticas donde se habló de los poetas gaditanos de las tres últimas décadas y el poeta chileno hizo un recital de su obra.

Este programa de verano es el más antiguo entre una universidad extranjera y la de Cádiz. Veinte años son los que se cumplen este verano desde que el primer grupo de estudiantes estadounidenses de la Universidad de Villanova vinieran a pasar un mes en Cádiz, asistiendo a clases de español en la UCA y conviviendo con familias gaditanas. La elección de esta ciudad como destino responde a que la profesora que inició este programa era originaria de Jerez. Trujillo, que ejerce como profesor de literatura en la universidad, es el segundo año que acude como director.

El grupo de veintiocho alumnos llegó a Cádiz el 1 de julio y, tras casi un mes por esta tierra, pasarán por Granada, Sevilla, Toledo y Segovia antes de partir definitivamente de vuelta a Pensilvania. El número de estudiantes ha descendido con respecto a años anteriores, "esto es debido a la devaluación del dólar, lo cual es una pena ya que ahora no vienen los mejores, si no sólo los que tienen dinero", asegura Trujillo.

El director del programa afirma que "la experiencia siempre es positiva" y asegura que a cualquiera de los alumnos que se les preguntase, respondería que lo que más le ha gustado es la gente, la cercanía y el ambiente familiar. "Eso es lo que más valoran porque la vida en Estados Unidos es muy diferente, más fría, más lejana", apostilla.

A nivel personal, Carlos Trujillo asegura que se marcha muy satisfecho, puesto que, además de acompañar a sus estudiantes, lo que a él le trae a Cádiz es la poesía. El poder haberse encontrado finalmente con poetas gaditanos y haber compartido con ellos "tantos buenos ratos" hace que el poeta y profesor de literatura regrese encantado a Pensilvania.

Trujillo, que vivió en Chile los años más duros de la dictadura de Pinochet, "porque entonces el trabajo había que hacerlo allí", se fue a Estados Unidos en 1989 para hacer el doctorado. Lo que en principio era una estancia de dos años, ha desembocado en diecinueve, y sigue sumando. Está "muy a gusto", pero reconoce que tiene la idea firme de que cuando se jubile volverá a su Chiloé natal.

A dos días de abandonar Cádiz, el poeta reconoce que se quedaría a vivir aquí "porque es un sitio excelente", por la seguridad, por la gente y, ahora sí, por los poetas.

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