"Salir herido en Sevilla fue un arma de doble filo, pero gané la apuesta"

El matador de toros Salvador Cortés, que cortó una oreja el pasado domingo en la Maestranza, en cuya enfermería fue atendido tras despachar a su segundo toro, de la herida que le había producido un toro el pasado 28 de mayo en Las Ventas, volverá a torear el próximo 28 de junio en Burgos, tras un período de rehabilitación. Según el diestro sevillano, fue atendido ayer "por el doctor Domingo Jiménez, de una distensión del cuadriceps del muslo izquierdo. Me ha dicho que primero debo mantener varios días de reposo. Esa fue la causa por la que tuve que ingresar en la enfermería y allí me lo dijo don Ramón Vila". El torero de Mairena del Aljarafe, que toreó sin haberse probado en el campo, explica: "Claro que arriesgaba mucho al salir así, con parte de los puntos sin retirar y sin haber toreado en el campo. Me dolía mucho la pierna. Pero estaba seguro de mí mismo. Salí porque me hacía ilusión reaparecer en Sevilla y superar la cornada de Madrid. Y si tuviera que torear hoy mismo lo volvería a hacer".

Con respecto a la faena al tercer toro, del que consiguió un trofeo, señala: "Creo que si cae antes le hubiera cortado las dos orejas. El toro fue muy bueno, aunque no fácil. Quería coger la muleta. Había que darle tiempo. Lo toreé muy despacio, sobre todo al natural. Y la gente reaccionó muy bien y pronto conmigo". En cuanto a la arreisgada decisión de torear sin estar recuperado, añade: "Salir herido en Sevilla era un arma de doble filo, pero gané la apuesta. Si no sale bien la cosa, la gente lo hubiera recriminado. Pero todo ha sido muy positivo. Ahora, tras el descanso y con la rehabilitación, seguró que estaré fuerte y bien para el 28 de junio en Burgos".

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