La arqueología Un complejo oficio

Más allá de Indiana Jones

  • Arqueólogos de la provincia hablan de la distancia que existe entre la labor que desarrollan a diario y la que desempeña el mito cinematográfico que estos días bate récords en las taquillas de toda España

Hace unos días Luis García Lafuente, subdirector general de protección del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, decía en un curso sobre patrimonio que se desarrollaba en Cádiz que Indiana Jones no le ha hecho ningún bien o nada tiene que ver con la arqueología. Y así lo corroboran los colegas de profesión de la provincia. Algunos se toman a guasa el papel del insigne aventurero, otros lo tachan de cazatesoros y otros no quieren ni ver publicado su nombre junto al de este personaje cinematográfico. Pero todos tienen algo en común: desempeñan un trabajo que va mucho más allá del que presume Indiana Jones, que estos días bate récords en las taquillas.

Así lo explica Francisco Blanco, arqueólogo de la empresa municipal Procasa, que en primera instancia afirma que son muchos los campos de trabajo que existen en la arqueología, "y en ninguno aparece el látigo o la pistola", dice en clave de humor. En este sentido, Blanco señala que su trabajo es muy variado y complejo. "Ante la puesta en marcha de una obra presento un proyecto en base a lo que los arquitectos determinen. Si es una labor sencilla se hace un control de tierra preventivo, pero si es de mayor calado, se realiza un proyecto preventivo que debe ser aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta". Una vez aprobado "comienza el trabajo arqueológico con la metodología recogida en el proyecto y cuando se ha finiquitado elaboro un pequeño informe que presento a la Delegación Provincial de Cultura". Después se hace inventariado, se deposita en el Museo los elementos hallados y, por último, se presenta una memoria final con todos los datos oportunos en el plazo de un año. "Como ves, el único punto en común con Jones es el de partida, el comienzo de la investigación", concluye el arqueólogo.

Una labor parecida desempeña Eduardo Vijande, arqueólogo de la empresa privada Fligina, adjudicataria de los trabajos arqueológicos del Campo de Hockey de San Fernando, donde han aparecido importantes restos de la Edad del Bronce. "Indiana Jones es un mero coleccionista, busca el tesoro, pero no la información, que es lo que persigue un verdadero arqueólogo". De esta forma , Vijande asevera que "para nosotros es más importante el análisis de un sedimento que nos ofrezca un dato histórico, que una estatuilla de oro que no produzca tal información".

En cuanto a la imagen errónea que puede llegar a difundir el mito de cine afirma que "efectivamente, la gente a veces tiene una idea equivocada de lo que hacemos. Piensan que es una aventura, como la del personaje, y lo es, pero a un tiempo mucho más pausado. Y a veces, no se obtienen los resultados esperados".

De imagen errónea también habla el arqueólogo especializado en época romana y fenicio púnica José María Gener, miembro de la coordinación científica de las excavaciones del Cómico, cuyos trabajos aún están pendientes de localizar el origen fenicio de Cádiz. Actualmente se dedica más a la investigación científica que al trabajo de campo, y aparte de su función como técnico de museo municipal, asesora científicamente a otros arqueólogos. "La arqueología es una profesión muy denostada y mal vista. A los que no la conocen les parece bonita, pero nos han convertido en los enemigos de constructores y arquitectos, en una sociedad en la que importa más la especulación que la cultura". Tanto es así que el pasado día 22 de mayo, jornada de estreno de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, la Asociación Madrileña de Trabajadores y Trabajadoras en Arqueología convocó una manifestación en la puerta de los Cines Capitol de Madrid, para protestar por la precariedad laboral que sufren en el oficio. Concretamente, por la profusión de contratos basura, despidos improcedentes e incumplimiento de las normas de seguridad e higiene, entre otros aspectos.

Precisamente de velar por la salvaguarda del patrimonio arqueológico e histórico mediante el control del cumplimiento de la normativa vigente se encarga la Junta de Andalucía. Alfonso Pando explica desde su experiencia como arqueólogo de la administración autonómica que "nuestra labor es obtener información de los hallazgos y el contexto en que aparecen, y no guardar tesoros". Concretamente, "los técnicos de la administración intentan que todos los arqueólogos cumplan con su trabajo bajo una metodología minuciosa". Después "tratamos de determinar la importancia de los hallazgos y analizamos la información que mana de dichas excavaciones". En definitiva, "se regulan todos los aspectos desde el punto de vista administrativo, de obra y ejecución de espacios, para que no afecten a los restos arqueológicos, entre otros muchos aspectos". Una labor "distinta a la de Indiana Jones, sin duda, el peor arqueólogo del mundo", concluye.

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