El que canta, ora dos veces..., sobre las tablas

  • Soeur Marie Keyrouz y el Ensemble de la Paix ofrecen en el Villamarta un repertorio de originalidad y sinceridad

La exclusividad del repertorio y de la intérprete que escuchamos el pasado miércoles en Villamarta convierten este artículo en una crónica, eludiendo deliberadamente cualquier atisbo de crítica al considerar que puede gustar más o menos lo que Soeur Marie Keyrouz y el Ensemble de la Paix ofrece en sus recitales, pero está fuera de toda duda la originalidad y sinceridad del mensaje.

Se puede apreciar desde el comienzo la singularidad de la "fusión entre músicas antiguas y modernas, entre instrumentos orientales y occidentales, que se presentan como una forma de oración" uno de los principales objetivos de esta monja libanesa, doctora en antropología religiosa y musicología por la Universidad de la Sorbona, que desde hace más de veinte años pasea su arte por todo el mundo, como dice ella "para compartir su poder emocional y entusiasmo".

El programa propuesto alternaba obras de la propia Keyrouz con otras de autores contemporáneos de oriente medio, como Jean Jabbour, sacerdote maronita y Joseph Absi, obispo auxiliar de la sede melquita de Antioquia y otros fragmentos del Oficio de Pasión, cantos bizantinos según la tradición maronita, cuya austera escritura encontraron la expresión necesaria en la voz de soeur Marie, destacando algunos momentos intensos como el principio del Magnificat Lc. 1/45-46 con el violín a dúo con el qanûn (una especie de salterio) sobre el fondo de una nota grave sostenida por el contrabajo y surge la voz casi imperceptible, confundiéndose con los instrumentos.

Estupendas las notas al programa de Pablo J. Vayón.

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