El imaginero sevillano Ignacio López y su posible obra en Jerez

  • La Academia, hoy

E L 11 de Abril de 2006 publicamos en este mismo periódico un artículo titulado "El escultor Ignacio López. Posible solución a una incógnita", en el que pretendimos rescatar del olvido la figura de este imaginero. Nacido en Sevilla a mediados del siglo XVII, donde se formaría bajo la influencia de Pedro Roldán, pronto decidió buscar nuevos horizontes laborales en el sur de la región. Y, así, a partir de 1680 y hasta su muerte en 1718 lo encontraremos activo en la vecina ciudad de El Puerto de Santa María, en la que desarrollaría una fecunda actividad tanto para ella como para otras localidades cercanas.

Ya en aquel breve estudio llamábamos la atención sobre un conjunto escultórico obra de este artista y conservado en la Parroquia de la Oliva de Lebrija: las documentadas tallas de Santa Ana y la Virgen Niña y las muy seguras de Santiago, San Isidoro y San Benito, todas ellas realizadas en torno al año de 1695. Las grandes analogías formales que presentaban respecto a un excelente y unitario grupo de imágenes, que encontramos repartidas principalmente por diferentes iglesias de Jerez y El Puerto y que podemos fechar entre finales del siglo XVII y el primer cuarto del XVIII, nos animó a atribuir éstas últimas a la mano de Ignacio López. Nos referimos, entre otras, a las tallas jerezanas de la Virgen del Mayor Dolor, el grupo de la Piedad, los titulares del Desconsuelo, la Virgen de la Luz de San Marcos y el relieve de la Anunciación de la iglesia de San Francisco, así como a las portuenses de Jesús Nazareno, la Virgen del Mayor Dolor y el apóstol San Juan de la cofradía de la Veracruz y la escultura del retablo de Ánimas de la Iglesia Prioral.

En este sentido, hay que resaltar que ya en los años 80 y 90 otros historiadores del arte llamaron la atención sobre las estrechas semejanzas que mostraban todas ellas. Sin embargo, hasta la publicación de nuestra teoría, estas ideas habían desembocado en una tendencia que consideramos errónea: su localización dentro del foco escultórico del Jerez de la primera mitad del siglo XVIII, y más concretamente entre la producción del jerezano Francisco Camacho de Mendoza (1680-1757).

A finales del año 2006 sacamos a la luz el resultado de nuestras investigaciones en el número 37 de la Revista de Historia de El Puerto, donde, además de adentrarnos con mayor detalle en el estudio de la personalidad de este artista, logramos documentar como suya la imaginería del destacado retablo de Ánimas de la Prioral de El Puerto. Desde entonces han sido varias las conferencias que hemos pronunciado, tanto en esta última localidad como en Jerez, para difundir la poco conocida figura de este interesante escultor.

En esta ocasión, la Real Academia de San Dionisio nos brinda la oportunidad de tratar nuevamente el tema. Con el objetivo de intentar estudiar su posible actividad en Jerez, haremos un repaso por cada una de las piezas locales que se le pueden asignar. No obstante, previo a ello, situaremos al imaginero en el contexto de la escultura sevillana y comarcal de su época. De este modo, nos detendremos de manera especial en el citado Camacho de Mendoza, recogiendo nuevas aportaciones sobre su vida y su obra, para a partir de ahí intentar delimitar su estilo de la impronta de las obras de Ignacio López. Un necesario ejercicio comparativo con el buscamos evitar las habituales confusiones entre ambos artistas. Descubriremos, entonces, el sello inconfundible de la gubia del maestro hispalense, posible autor de algunas de las joyas escultóricas más sobresalientes que dejó el periodo barroco en nuestra ciudad.

José Manuel Moreno Arana

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