Más que pleitos, puro arte

  • El historiador José Manuel Moreno Arana publica un completo y peculiar estudio sobre el retablo en Jerez durante el siglo XVIII

Un pleito puede dar algo más que disgustos. De él se puede sacar mucho arte. Una oportunidad que no ha desperdiciado el historiador jerezano José Manuel Moreno Arana, que acaba de publicar una obra que es una síntesis de la tesis doctoral que defendió en 2012 en la Universidad de Sevilla sobre el mismo tema, 'El retablo en Jerez de la Frontera durante el siglo XVIII'. Motivado por el principio de sus investigaciones sobre este tiempo en Jerez, "desde mis comienzos en la labor investigadora en la universidad, en Historia del Arte, una de las primeras cosas que me encontré fue un pleito de la familia de retablistas apellidada Navarro, que vivía en la calle Juana de Dios Lacoste 17. En él se aportaban numerosos datos del taller y la personalidad de sus miembros". Una rica documentación que animó a Arana a seguir profundizando en el mundo del retablo en la ciudad. Y este libro tiene ese objetivo, así como actualizar lo publicado en los últimos años, estudiar los retablos de la época, a la vez que dotar a la obra de aportaciones propias del historiador. "Es la época además de la que más retablos se conservan en Jerez", precisa el autor.

Un trabajo que da una visión general y completa del asunto en cuestión a través de datos biográficos de los artistas, de sus obras, y "un aspecto que quiero destacar es que no sólo hay un estudio formal del retablo, sino que me he detenido mucho en lo que es el estudio del ambiente del entorno social en el que se desenvuelve este arte, es decir, la sociología de arte". Arana pone como ejemplo la organización gremial, su ubicación en el entramado de la ciudad, el carácter, sus domicilios, las relaciones sociales con otros grupos del Jerez de la época, la situación económica, el nivel cultural... En este aspecto, profundiza en la biblioteca de Matías José Navarro, una de las pocas que se han encontrado de artistas de la época. "Un hombre dado al ocio, individualista, pero un gran artista", comenta Arana.

Otro de los pleitos que surtió de información a Arana es el del retablista local Andrés Benítez, poco conocido en la ciudad, si acaso por el instituto que lleva su nombre, "artista muy importante dentro de lo que es la etapa Rococó en la segunda mitad del siglo XVIII. Un pleito muy interesante, que no es inédito, contra el gremio de carpinteros de Jerez, que también consideraban como tal al jerezano. Benítez, que se tenía por arquitecto, se indigna y denuncia el hecho". Surge de esta disputa una serie de declaraciones de artistas de la época que hablan también de tratados de arquitectura, y esa visión del arte del retablo como un arte liberal, a diferencia de lo que sería la carpintería, que es más mecánico. Un debate que surgió en Italia en el Renacimiento y que en España se da en época más tardía, y en Jerez en el XVIII.

El libro retrata también los aspectos generales del retablo, en el que el autor trata los materiales, como la madera, la piedra, cristales..., la policromía (a la que Arana dedicó su tesina, también en el XVIII) y la iconografía. Se centra además en el estudio de las diferentes etapas de evolución que sufre el retablo en Jerez.

Arana destaca como retablo el de la iglesia de Santo Domingo, un templo en el que se puede ver la evolución del retablo en el XVIII y el Barroco a través de obras y artistas representativos. "Un trabajo de estilo salomónico, obra de Francisco Antonio de Soto, a primeros de siglo, para llegar luego al estípite, que es una evolución más en el Barroco en el que la columna deja de serlo para convertirse en un soporte decorativo". De ese tiempo, el nombre más representativo es el de Agustín de Medina y Flores, que dejó en Santo Domingo el retablo del Rosario de los Montañeses, de cuya capilla fue autor Andrés Benítez, así como del retablo de la Consolación, perteneciente al Rococó.

Un libro "en el que he tratado de no ser muy técnico, tiene muchas imágenes. Creo que acerca al jerezano el patrimonio de la ciudad", comenta Arana, "ya que -añade- se muestran también retablos pocos conocidos e incluso desaparecidos como el de Ánimas de la iglesia de San Dionisio que, cuando se restauró el templo, quo estaba recubierto por yesería barroca, se retiró y no se sabe dónde está. Fue en los 60 del siglo pasado. No era de gran calidad pero sí una obra muy llamativa", subraya. Recuerda además que el retablo jerezano no sólo se circunscribe a la ciudad, ya que los autores de la tierra tenían la suficiente fama y calidad que trabajaron para otras localidades. De hecho, apunta que uno de los sitios "donde mejor se puede estudiar el arte jerezano del XVIII es en Arcos, en la iglesia de Santa María".

El libro se presentará el próximo 5 de febrero, a las 20,30 horas, en el salón de actos de la Once. Asimismo, el sábado 7 de febrero, a las 12,30 horas, se realizará una visita relacionada con el libro a la iglesia de Santo Domingo. Ambos actos están organizados por la Asociación de Amigos del Archivo de Jerez.

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