UNAI SORDO. SECRETARIO GENERAL FEDERAL DE CCOO

"Cádiz tiene las bases para crear un polo económico, pero hay fallos importantes"

  • El líder sindical cree que en la provincia es necesaria "mucha acción pública" pero en colaboración con la iniciativa privada

  • En su opinión, "esto requiere de una iniciativa planificada"

Unai Sordo, secretario general federal de CCOO, en el Palacio de Congresos de Cádiz. Unai Sordo, secretario general federal de CCOO, en el Palacio de Congresos de Cádiz.

Unai Sordo, secretario general federal de CCOO, en el Palacio de Congresos de Cádiz. / LOURDES DE VICENTE

Es la primera vez que viene a Cádiz. Acude por la mañana a una asamblea de delegados en la que, como líder nacional de CCOO, expone las líneas maestras de la campaña que el sindicato iniciará para exigir la recuperación de derechos laborales y salariales. Junto a él, la máxima responsable de Comisiones en Andalucía, Nuria López. Después de la asamblea, junto con parte de la delegación del sindicato en Cádiz, comen y toman un café en el bar de Pepito el Caja, en la Cuesta de las Calesas. Allí atiende a Diario de Cádiz. Llama la atención, además de su juventud, que habla más de economía que del típico discurso laboral de sus antecesores. Por ahí discurre su teoría.

-¿Qué hay que hacer para que Cádiz no siga a la cola del paro o a la cabeza en brecha salarial?

-Tasas de desempleo tan altas, con potentes focos económicos que deberían tener un desarrollo requieren un impulso desde lo público y la colaboración público-privada donde el desarrollo de infraestructuras es absolutamente capital. Hay cosas en Cádiz que no se entienden bien: tener astilleros, el puerto, la situación estratégica en el eje de tráfico marítimo... Hay bases objetivas para generar un polo de desarrollo económico. El problema es que hay fallos importantes que tienen mucho que ver con la falta de inversión en infraestructuras. Hacen falta programas de desarrollo económico, salir del dogmatismo de que la actividad económica sólo se interpreta bien desde la iniciativa privada, porque el espacio público tiene un papel que jugar. Las infraestructuras no se desarrollan solas, sino desde la apuesta en los Presupuestos Generales del Estado. Estamos en una provincia con variables laborales dramáticas pero con focos económicos de un potencial que merece la pena explorar. Hace falta acción pública de acuerdo con la iniciativa privada y eso requiere una iniciativa planificada.

-Anuncia una campaña para la recuperación de derechos laborales. ¿Cuenta CCOO con apoyos políticos previos para llevarlo después a sede parlamentaria?

-No estamos hablando de eso, sino de acelerar medidas que ya estamos tomando en el plano organizativo para reforzar al sindicato en el ámbito de la empresa y recuperar desde ahí, desde la negociación colectiva y desde los convenios y pactos con las empresas, el poder adquisitivo y los derechos perdidos durante la crisis.

-¿No hay campaña en la calle?

También. Esto tiene que ir acompañado de una serie de propuestas sobre algunas de las reformas hechas en la crisis, que tienen mucho que ver con cómo han evolucionado los salarios y la creciente desigualdad del país. Haremos propuestas en materia salarial, de negociación colectiva que se tiene que renovar para el año que viene y también vamos a plantear la subida del salario mínimo interprofesional para el próximo año. Paralelamente tenemos que abordar el tema de las pensiones, hacer una propuesta para revertir los efectos de la reforma de 2013. En la medida que esos marcos de negociación tengan un recorrido apostaremos por ello, pero si se bloquean o no se abren iniciaríamos una estrategia de movilización en la calle. Somos conscientes de que, en el plano político, revertir o derogar las reformas laborales será un elemento clave. Sabemos que en este momento y con este Gobierno es complicado.

-Con las pensiones, ¿cómo lo va a hacer CCOO con una masa salarial cada vez más envejecida?

-La situación de la caja de pensiones depende de varios factores. En primer lugar, de la tasa de paro que en este país sigue siendo altísima y ahora mismo la lucha contra el desempleo no es la prioridad de la política económica en España, se diga lo que se diga. En segundo lugar depende de la cuantía de los salarios, y sin estas políticas de incremento salarial que ganen poder de compra es difícil que se mejoren las cotizaciones. Pero hay que hacer propuestas pensando no en los seis meses siguientes, sino plantearlo en clave de décadas y ahí lanzamos un mensaje clarísimo: las pensiones en España son perfectamente viables y sostenibles con el actual sistema, incluso mejorándolo, porque en algunos tramos son manifiestamente mejorables.

-¿Cuál es su estrategia?

-Es cuestión de decisión política y de que España decida, si en el momento de mayor gasto en pensiones, se quiere gastar el 15,5% del PIB en esas pensiones. Si se lo quiere gastar es perfectamente asumible, que es lo que hoy gastan Italia, Francia o Alemania. Hay que revertir la reforma de 2013 y mejorar la estructura de ingresos del sistema porque, en determinados momentos, va a necesitar de recursos adicionales aunque el desempleo bajara 7 puntos. Habría momentos en las décadas siguientes en que el sistema necesitaría ingresos adicionales. Pero todo esto estaba previsto. Lo que rompe el equilibrio es la reforma de 2013.

-¿Esa reforma será un problema para llevar estas propuestas a la Administración pública?

-Claro, desde el punto de vista de salarios como de prestación de servicios públicos. Porque lo que hay detrás de la reforma de pensiones de 2013 o las reglas de contención de gastos de los ayuntamientos responde a la misma lógica, la condicionalidad que se le aplica al Estado español cuando se produce el pseudo rescate financiero. Se exigen una serie de medidas y una clave es el recorte de gasto futuro en el pago de pensiones y otra es la contención del gasto en las administraciones públicas con un tope de gasto que impide objetivamente realizar políticas de servicios públicos coherentes con las necesidades del país. Esto implica que necesitamos otras políticas fiscales de mayor recaudación pero también implica que hay que romper el collar del austericidio. Hay que salir de ahí porque si no la economía de este país no va a repuntar de una manera sostenible.

-En esto ¿tendrá mucho que decir el conflicto catalán, por cómo quede ese reparto financiero y por lo que tengan que decir el resto de comunidades?

-Yo no situaría el tema de Cataluña como un punto de fuga para confundir un debate de financiación territorial en el sentido de quién tira más de la manta, no va de eso. Este país está casi seis puntos por debajo en presión fiscal, que me gusta más llamarlo responsabilidad fiscal, respecto a los países del entorno de la zona euro. En España hay bastante menos recaudación del Estado en general que en los países del entorno europeo, y ese camino de seis puntos hay que recorrerlo. Si se hiciera habría suficientes recursos como para acometer el proceso, que es tener dotación presupuestaria suficiente y de solidaridad compartida en los recursos combinado con responsabilidad entre las competencias de las administraciones y cómo las financian. Lo que llamamos pirámide impositiva. Esto no va de lucha entre territorios, va de recorrer el margen fiscal que tiene España para mejorar de forma importante su recaudación sin estrangular la economía y sin políticas confiscatorias.

-Para esto habría que tener claro el cumplimiento de las administraciones en cuanto a financiación por competencias...

-Sí claro, una cosa no quita la otra. Hay un debate sobre cómo se financia el conjunto de las administraciones públicas, pero no se puede abordar ese debate absolutamente constreñidos por que lo hagamos sin pensar que hay márgenes fiscales en España, porque si no ese debate no tiene salida. No está escrito que la base fiscal de este país tenga que ser la que es hoy. Luego, claro que el conjunto de administraciones tienen que articular un sistema más nítido en relación a las competencias que tienen y cómo las financian.

-En estos años de crisis, ¿ha habido desmovilización sindical?

-En España se ha producido un doble fenómeno. No hablaría de desmovilización sindical, porque no conozco ningún país del mundo donde, con una tasa de paro por encima del 20% se genere una movilización laboral como si no pasara nada. El paro es un elemento disciplinador absoluto y en territorios como Andalucía y Cádiz, con tasas de paro aún mayores, es muy difícil pensar en esquemas de movilización sostenido desde el ámbito laboral. En todo caso, emplazaría a ver el recorrido de movilizaciones durante la crisis.

-Pero en la calle no ha habido grandes protestas.

-Se ha producido al mismo tiempo una especie de repotilización de la sociedad en España. El movimiento social ha encontrado una nueva forma de articularse y los lazos de identidad colectiva entre las nuevas generaciones en este país se ha hecho al margen del mundo del trabajo. Quizás porque, roto ese esquema y en un momento de mucha precariedad y muy poca identidad con el puesto de trabajo, han buscado otros escenarios de movilización. Esta es una realidad de las sociedades modernas, pero estoy convencido de que el sindicalismo sigue teniendo un papel fundamental en cómo articular este tipo de respuestas. Casi todo el mundo que ha perdido su casa por un desahucio, previamente ha perdido su empleo.

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