nuevas tecnologías

Un gaditano se pone el casco del futuro

  • El empresario Rafael Contreras, fundador de Carbures, alcanza un acuerdo estratégico con Western Technology Investment para reflotar el proyecto del Skully Helmets

"Es una lástima que un proyecto tan innovador se haya ido al garete". Así termina un escrito publicado en una web para amantes del motorismo.

Se refieren al proyecto del Skully AR-1, más conocido en las redes como el casco inteligente o casco del futuro. Un desbarajuste que pudo estar motivado por la euforia empresarial de un grupo de personas que puso en pie este innovador proyecto pudo dejar en la cuneta este goloso negocio.

Ahora la salvación de este casco inteligente llega de la mano de un gaditano, Rafael Contreras, fundador de Carbures, que ha llegado a un acuerdo con Western Technology Investment (WTI), un fondo de inversión norteamericano especializado en inversiones en empresas tecnológicas. La propuesta era invertir ocho millones de dólares para reflotar el proyecto Skully, que nada más publicarse su prototipo consiguió 3.000 pedidos de cascos por anticipado. De hecho, en menos de cuatro minutos se vendieron a través de la web los 25 primeros cascos Skully AR-1 con un descuento de 200 dólares disponibles para el mercado americano a un precio de 1.299 dólares cada uno (970 euros).

Pero la preocupación creció cuando Skully retrasó la fecha original de los primeros envíos de casco inteligente: mayo de 2015. Gracias a que una parte de sus creadores no dieron su brazo a torcer y siguieron buscando apoyo financiero, la esperanza a resurgido, ahora de la mano del gaditano Rafael Contreras, tras un acuerdo con WTI, con el que el fundador de Carbures se ha hecho con el 80% de la nueva sociedad, New Skully, y WTI retiene el 20%.

El casco inteligente de Skully, el AR-1, venía con una serie de innovaciones como una pantalla de hub, navegación de audio y vídeo y una cámara de retrovisor de 180 grados, además de conexiones Wifi y Bluetooth. Ese modelo AR-1 nunca llegó a salir al mercado, y ahora resurge como AR-2 y como AR-X, en un modelo ya considerado de alta gama.

El AR-2, ya de la mano de Contreras, llegará con asistencia a visión nocturna, carga sumatoria por energía solar, cámara de 360 grados, audio en estéreo y otras prestaciones que se sumarán a una importante reducción del peso, gracias a la calota de carbono realizado por Carbures, empresa líder en composites.

WTI, que ha formado parte de empresas financiando con capital en sus inicios a Google, Facebook o Change.org, ha confiado plenamente en la sociedad inversora de Rafael Contreras por su experiencia en el mundo de la industria de base tecnológica y en el área de movilidad. Para el gaditano, New Skully resulta estratégico, ya que le va a permitir profundizar en la integración vertical de su proyecto en el mundo de la movilidad personal interconectada.

"Nos pareció un proyecto con mucha fuerza, pero que necesitaba de un proceso fuerte de comercialización", comenta a este Diario Rafael Contreras. "Llevamos ya un año y medio trabajando, así que esto es una realidad, y el primer año tenemos previsto construir 5.000 cascos, y en tres años esperamos alcanzar una producción de 22.000 unidades", asegura el empresario de Cádiz.

Contreras comenta que la sede de este nuevo proyecto seguirá estando en Atlanta. A pesar de ello, el gaditano confiesa que ahora toca ir definiendo los puntos de producción y que ya está en negociaciones para abrir una fábrica en la Bahía de Cádiz, con una inversión de 6,5 millones de euros, "de la que ya tenemos el proyecto básico y estamos negociando con tres administraciones públicas".

La intención de estos salvadores del proyecto del casco del futuro es que esté funcionando el último trimestre de 2018, y que generará empleo para unas 25 personas, en una fase inicial, y podría crear unos 60 puestos de trabajo en siguientes fases.

Rafael Contreras cuenta que con este casco, lo que habitualmente se ve en los mandos de un coche, se verá en el casco, pero haciendo uso de la realidad aumentada, con novedades como la visión trasera, eliminando también muchos puntos muertos que, en ocasiones, puede llegar a a salvar vidas".

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