Tiempos de cuaresma

Apertura perfecta en las vísperas de la Semana Mayor

  • La hermandad de Bondad y Misericordia, un año más, puso el primer cortejo en las calles

El paso, ayer por la tarde, con la torre de la iglesia de la Victoria al fondo y un cielo completamente despejado. El paso, ayer por la tarde, con la torre de la iglesia de la Victoria al fondo y un cielo completamente despejado.

El paso, ayer por la tarde, con la torre de la iglesia de la Victoria al fondo y un cielo completamente despejado. / pascual

Magnífica estampa un año más cuando la primera hermandad se abre paso y los vespertinos rayos de sol alumbraban la calle Ancha allá por donde se encuentra esa encrucijada maravillosa de Porvera, Lealas y Ponce. Un año más, era el escenario perfecto para abrir los cortejos procesionales. Y eran las cinco y media en punto cuando comenzó a salir desde la puerta lateral de la Victoria, un nutrido número de nazarenos pertenecientes a la hermandad de Bondad y Misericordia. Una estampa nazarena que se enfrentaba a ese sol ocre de la caída de la tarde que matizaba en un marco pictórico el rojo de los antifaces y el crema de las túnicas con el distinguido escapulario.

Elegante es la túnica de los cofrades 'sin casa'. La imagen titular de la cofradía recibe culto en la capilla del Hospital San Juan Grande mientras que la hermandad sigue buscando su sede canónica. Y elegante también es ese andar pausado del cortejo.

Más atrás de la cruz de guía iban los 'pavitos'. Perfectamente engominados y peinados. Una señal de que existirá Bondad y Misericordia durante décadas, aunque sea sin un lugar donde reclinar la cabeza.

Por su parte, representaciones de la fraternidad mercedaria de la Virgen de la Cabeza y representación de la hermandad de la Soledad que con sus túnicas negras y el morado raso de sus antifaces hacían aún más bella la estampa.

El cortejo fue avanzando hasta que sonó la trompeta y sonó la marcha real. La primera de esta Semana Santa que ya se puede decir que ha comenzado en el capítulo de sus vísperas. Y el señor de Bondad y Misericordia en el Sagrado Lavatorio de Pies a sus Discípulos comenzó a asomar para que le dieran los primeros rayos del sol.

Poco a poco, el paso de misterio fue asomando a las calles. Unas andas caducas si se tiene en cuenta que la cofradía ha decidido prescindir de éste -aún por concluir- para apostar por otro cuya obra pertenece al tallista Manuel Oliva. Y el misterio del Señor arrodillado ante sus discípulos fue revirando hasta encarar la calle Ancha mientras sus hermanos miraban al frente, buscando la calle Taxdirt para llevar al Señor al hospital hospitalario.

Jesús Sánchez Lineros fue alertando a los suyos con las órdenes precisas, y el misterio fue avanzando calle arriba con un andar costalero muy elegante.

El misterio llevaba un friso muy bien puesto en la parte superior del canasto de claveles sangre de toro. Y el Señor volvió a reencontrarse con esta jornada en la que los cofrades de Bondad y Misericordia no tienen prisa por abandonar.

Por último, cabe reseñar el magnífico acompañamiento que proporcionó la Agrupación Musical San Juan, que suena mejor que nunca. Afinada, con sentido y muy atenta al avance del paso. Enorme. No todos los años se celebran cuarenta años. Y eso, se notaba ayer en el sonar de sus trompetas y bombardinos.

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