Economía

La OCDE prevé que las pensiones futuras se reduzcan hasta en un 25%

  • Aboga por prolongar la jubilación más allá de los 67 años e incentivar las pensiones privadas para paliar el "impacto profundo" de la crisis en las cuentas públicas.

La previsible caída de las pensiones por el envejecimiento de la población requiere un retraso todavía mayor de la edad de jubilación y completar los sistemas públicos con fondos privados pese a los riesgos financieros que entrañan, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En su primer informe de perspectivas sobre las pensiones publicado este lunes, la OCDE se pronunció por ir más allá de la jubilación a los 67 años y fijar un mecanismo que automáticamente fije dicha edad en función de la evolución de la esperanza de vida. Ese mecanismo, reconoció, es a menudo "complejo, difícil de entender y crea incertidumbre sobre los beneficios futuros" por eso se necesita una aplicación gradual y transparente que permita a cada persona adaptar sus estrategias de ahorro a los cambios.

La organización constató que las reformas realizadas en el último decenio en sus países miembros suponen una reducción de los beneficios de las pensiones públicas de un 20-25%, y esa tendencia debería ser todavía más marcada en el futuro. En la práctica, las personas que empiezan a trabajan ahora pueden esperar de media en los 34 países de la OCDE una pensión pública equivalente a la mitad de su remuneración en caso de que completen el periodo de cotización. Esa tasa de reemplazo (el porcentaje que representa la pensión respecto a la cantidad que se percibía cuando se trabajaba) es del 68,9% si se suma la contribución de los fondos privados en los 13 Estados donde es obligatorio completar con ellos la cotización al sistema público, pero hay muchas diferencias entre ellos.

En Grecia -hasta las reformas de los últimos meses obligadas por la crisis-, los pensionistas reciben un 111,2% de su sueldo de trabajadores, y también superan el listón del 100% Hungría (106%) e Islandia (101,1%) y se queda muy cerca Holanda (99,8%, en estos tres últimos casos gracias a los dispositivos privados. España -donde la cotización a un fondo privado no es obligatorio- se sitúa en décima posición igualmente muy por encima de la media con un 84,9%, netamente por encima de Italia (71,7%), Francia (60,4%), Alemania (56%), Estados Unidos (47,3%) o Reino Unido (37,4%).

México es el país de la OCDE en el que menos aportación tienen para el jubilado las pensiones públicas (4,2% de la remuneración cuando era trabajador), pero eso se compensa en parte con los fondos privados obligatorios (28%). Una situación similar en el primer punto es la de Chile, con un 4,6 % de contribución pública, pero con un 59,7% de la pensión privada. Los autores del informe se pronunciaron a favor de favorecer los fondos privados de pensión, y en particular por hacerlos obligatorios como complemento de los públicos, sobre todo en los países donde la "tasa de reemplazo" es inferior al 60% del sueldo del trabajador ya que de lo contrario muchos jubilados pueden caer en la pobreza.

Paralelamente, admitieron que el creciente peso de los dispositivos privados entraña riesgos financieros para los futuros beneficiarios, como ha quedado patente con la actual crisis, que se ha traducido en rentabilidades negativas para los fondos con los que se pagan las pensiones. En ese contexto, se decantaron por fondos que ofrezcan garantías sobre el capital invertido, ya que esas garantías tienen un costo relativamente reducido y al proteger de los escenarios adversos pueden contribuir a generar confianza de los cotizantes. Los fondos de pensiones en 2010 representaban hasta el 134,9% del Producto Interior Bruto (PIB) en Holanda, el 123,9% en Islandia el 113,8 % en Suiza, el 90,9 % en Australia, el 88,7 % en el Reino Unido, el 82,1 % en Finlandia o el 72,7 % en Estados Unidos.

Frente a eso, suponían menos del 10% del PIB en casi la mitad de los 34 miembros del conocido como el Club de los países desarrollados, como España (7,9%), Alemania (5,2%), Italia (4,6%) y sobre todo Francia (0,2%) y Grecia (0%). De acuerdo con las proyecciones de la OCDE, el gasto público en pensiones subirá de una media del 9,3% en 2010 al 11,7% en 2050. Entre los mayores incrementos durante esos 40 años figuran el de España (del 10,1 al 14%), pero más todavía en Bélgica (del 11 al 16,7%), en Corea del Sur (del 0,9% al 5,5%), en Eslovenia (del 11,2 al 17,9%) o en Noruega (del 9,3 al 13,9%). El mayor nivel de gasto público en pensiones en el horizonte de 2050 se dará en Luxemburgo (18,1%), Eslovenia (17,9%), Bélgica (16,7%), Austria (16,4%), Italia (15,7%), Grecia (15,4%) y Francia (15,1%).

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