Distintas vertientes, frutos semejantes

La crítica

Nazaret Cala y Kiko Peña dejan buen sabor de boca en sus recitales en formato acústico

Fran Pereira

02 de marzo 2011 - 09:30

Dicen que el ADN flamenco no circula por las venas de cualquiera, sólo los elegidos lo transportan. Kiko Peña lo tiene y pese a contar con solamente quince años su cante posee algo que no tienen otros. Cierto es que se encuentra en plena adolescencia y que su voz está expuesta a cambios lógicos que pueden modificar su registro, pero aún así su ser transmite cosas difícilmente explicables.

Gesticula como un hombre, se expresa sobre el escenario con una frialdad impropia para un joven de su edad y dicta el cante con tal virulencia que a nadie deja indiferente. Evidentemente, y partiendo siempre desde una premisa, que es un chico de 15 años, su futuro promete, eso sí, mientras mantenga su rol y su propia personalidad porque ayer, en ciertas ocasiones, se olvidó de que su nombre es Kiko Peña, y no Miguel Poveda, su gran valedor utilizando un discurso parecido en algunos cantes.

Arriesgó en el inicio al cantar por martinetes, quizá un palo demasiado complicado para alguien que empieza y que se estrena en Villavicencio. No lo hizo mal del todo pero a decir verdad le faltaron tablas. Aún así tiene su mérito porque ya no en esta elección, sino en las posteriores, el joven astigitano demostró ser valiente y descarado.

Más templado estuvo en las cantiñas. Parco en palabras, Kiko esperó con atención el ‘Mi’ de Miguel Salado para arrancarse. Se acordó del Pinini y desmenuzó el 3X4 hasta rematar con bulerías de Cádiz con ese aire de Chano que ha asumido Poveda.

No obstante, su mejor versión llegó posteriormente. Por seguiriyas y respaldado por la guitarra madura de Salado (perfecto toda la tarde), el de Écija recurrió mucho a los cantes ‘agujeteros’, todo con mucha jondura. Su capacidad para pelear con el cante es insólita. Es un niño en cuerpo de hombre, pero cómo interpreta. Hasta el macho lo hizo bien.

Sonó entonces el soniquete de Luismi Manteka y Manuel Salado. Por bulerías no le tembló el pulso. ‘Ali, ali, anda...’ para empezar, bulería corta de Jerez, un poquito de cuplé y remate con el característico ‘Padre nuestro’ que ejecuta Rancapino. El público enloqueció.

Antes, Nazaret Cala puso de manifiesto que es una cantaora forjada. Cejilla al ocho, Fernando Moreno apenas podía entrelazar los dedos para acompañar por soleá donde la portuense enseñó sus primeras armas. Vocaliza bien, sabe manejar la respiración, madura el cante y rebusca por donde no hay.

“Este cante se lo quiero dedicar a Luis de la Tota, que tiene mala la pierna pero ha hecho el esfuerzo de venir”, exclamó, ya un poco menos tensa. De verde esperanza, con mantón nácar y floreado al hombro y perfectamente conjuntada, Nazaret ejemplarizó su magisterio musical por cantiñas.

Honrada y generosa cuando se sube a las tablas, la joven cantaora fue directa al grano, seguiriyas, un palo en el que se desenvuelve como pez en el agua. El sonido del bordón de la guitarra de Fernando sobrevoló la sala y el pulgar del jerezano en cada falseta inquietó al público. Mairena para empezar y Mairena para acabar demostrando que su abanico flamenco es extenso.

Lanzada y en el culmen de su actuación, Nazaret concluyó por bulerías. El compás de Luis y Ali de la Tota marcó a Fernando Moreno, cuya sonanta se llevó los aplausos del público tras efectuar una falseta de Sabicas. Tan simple pero tan bella.

De pie y en plena ebullición cantaora la de El Puerto fue creciendo conforme pasaban los minutos. Zambra caracolera por bulerías, aires de La Plazuela y remate con arte. Al igual que su compañero de cartel, la sala le despidió con una atronadora ovación.

Cante kiko Peña

Ficha técnica. Cante: Kiko Peña. Guitarra: Miguel Salado. Palmas: Luismi ‘Manteka’ y Manuel Salado. Lugar: Palacio de Villavicencio. Día: 1 de marzo. Hora: 19,00 horas. Aforo: Tres cuartos de entrada.

Cante Nazaret Cala

Ficha técnica. Cante: Nazaret Cala. Guitarra: Fernando Moreno. Palmas: Luis y Ali de la Tota. Lugar: Palacio de Villavicencio. Día: 1 de marzo. Hora: 19,00 horas. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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