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La crítica · Sala Compañía

La esencia que se revela

  • El bailaor gaditano triunfa con una propuesta clásica, una de las mejores que se han visto en el Festival.

Cádiz sigue siendo la misma fábrica de arte de siempre, teniendo en cuenta el paso del tiempo, pero lo es. Mantiene un estilo marcado en sus expresiones artísticas y parece, también en otros aspectos de la vida, que los años no han pasado por ella. El sabor a mar, el olor a sal, la luz de la bahía… Todo conforma un conglomerado propicio para que nazcan nuevas figuras movidas por inquietudes más actuales, pero que, siendo fiel a sus orígenes y a la esencia gaditana, llevan por bandera el sello de la 'Tacita de Plata'.

Esta es la idea que extraemos del espectáculo de Jesús Fernández, gaditano de pro que lleva a gala a su ciudad con una propuesta clásica que tiene fundamentos más que de sobra para conformarse como una de las mejores que se han visto en este Festival de Jerez, en cuanto a baile flamenco se refiere. Sucedió en la Sala Compañía, en la madrugada del viernes, cuando muchos estaban ya cansados del paso de los días, por eso no hubo tanto público.

Pero el que se acercó hasta el pequeño y coqueto teatro disfrutó de la sencillez mostrada por el bailaor y su grupo, quienes no se fueron por las ramas para terminar cayendo de ellas, sino que se dedicaron a bailar, a canta y a hacer deleite del compás gaditano.

Fernández se encontró con sus raíces a través de los estilos que definen a Cádiz, porque este rincón del sur de Andalucía ha sido siempre creador, por ello se ve legitimado a mostrar interés en otras músicas contemporáneas, sin embargo, el bailaor necesitaba rencontrarse. Se pudo comprobar desde primer minuto. En el escenario se colocó una red de pesca, sirviendo de ilustración. Y a partir de entonces se introdujo en los intramuros de su cuna sirviéndose de unas chuflas bien cantadas por Emilio Florido y Miguel Rosendo. No abusa en ningún momento de la técnica, que de sobra posee. Todo queda al amparo de la naturalidad y espontaneidad que enciende los sentimientos. No por ello queda el recital en un mar de dudas, nada sucede porque sí.

Este junco flamenco de buenas hechuras en el escenario, derramó aromas salineros por tanguillos haciendo honores a los grandes del flamenco gaditano. ¿Cómo no acordarse de Chano o de Mariana? Estuvo bien arropado por la guitarra de Jesús Núñez, la percusión de Israel Mera 'Katumba' y las palmas de Anabel Moreno. Entre este número y el siguiente, los cantaores de la noche se marcaron algunas letras de romances y pregones para extender la geografía hasta el aire de 'Los Puertos'.

Con semblante serio, varonil y elegante, comenzó a deleitar por estilos con más presencia. Por seguiriyas mostró dotes y control, de esos bailaores que saben mandar en las tablas. El talento de esta revelación sugiere futuro. A partir de unas transiciones cuidadas, se llegó hasta la soleá, gaditanas cien por cien, y ahí recurrimos a 'La Perla'. Con la letra 'No me des guerra' que popularizó Bambino, y ahí nos despegamos un poco de este 'Gaditaneando', nos hizo palpitar con su baile por tangos en el que utilizó el bastón flamenco.

De la Viña nos trajeron un curioso pasacalles carnavalero en el que llovieron papelillos y confeti al golpe del bombo chirigotero, y al que sumaron algunas bulerías del barrio de Santa María. Retornaron al escenario tras este número por alegrías, y de nuevo tanguillos, pero ya habían demostrado todo lo que tenían que demostrar. Cádiz es flamenco, Cádiz es carnaval, Cádiz es María 'La Hierbabuena', Cádiz es arte en general...

Baile

Jesús Fernández

Baile: Jesús Fernández. Cante: Emilio Florido y Miguel Rosendo. Guitarra: Jesús Núñez. Percusión: Ismael Mera ‘Katumba’ Palmas: Anabel Moreno.  Día: 03 de marzo. Lugar: Sala Compañía. Aforo:3/4 de aforo. 

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