“Me gusta involucrarme y crear un concepto cuando me llaman para cantar”
Entrevista con David Lagos
En esta 30 edición del Festival de Jerez ha participado por partida doble: con David Coria en Babel y con Leonor Leal y Manuel Valencia en Martinicos le di a mi cuerpo, que se verá el 6 de marzo en Blas Infante
David Lagos (Jerez, 1973) es un cantaor que se mancha las manos de barro y rebusca la semilla hasta encontrarla. Como cantaor y como artista tiene una personalidad que marca lo que toca. Su cante acompaña, pero no es de acompañamiento. Acompaña desde el germen del proyecto, no solo en los escenarios, preguntándose por la causa de la obra. Acompaña con voz, presencia y corazón.
Martinicos le di a mi cuerpo surge a partir de En el aire conmovido…, una exposición comisariada por el pensador francés Georges Didi-Huberman. Leonor Leal y David Lagos fueron invitados para realizar, de forma individual, una pieza — desde la voz David, desde el baile Leonor— , que dialogara con la muestra dedicada a Lorca. Lagos se inspiró en esta muestra y en Teoría y juego del duende, la emblemática conferencia que impartió Lorca en Buenos Aires.
Para el Festival de Jerez han juntado sus dos propuestas en un solo espectáculo. Sobre “el aire conmovido”, Lagos recuerda las palabras de Lorca al respecto, “entre la obra y el espectador, ese aire que hay, el espacio que queda entre el que observa y el que crea, es algo mágico”. Leonor Leal y David Lagos interpretan su propio aire conmovido.
-¿Qué es eso del “martinico” que aparece en el título del espectáculo?
-Un martinico es un duende. En España antiguamente se conocía como martinico al duendecillo pequeño que todos tenemos en la cabeza. Decidí ponerle martinico haciendo referencia a ese duende español, por no llamarle duende, una palabra un poco manida.
-¿Y cómo crees que se llega a ese martinico, a ese duende?
-Las situaciones que te llevan al límite son muy propias para el flamenco, como la muerte o el toreo. A través de poetas como Miguel Hernández, con el poema Como el toro he nacido para el luto (un soneto del libro El rayo que no cesa, 1936); del poema Danza de la muerte, de Lorca; del poeta José Bergamín y por supuesto del poema Romance de la luna, también de Lorca, de donde sale el verso de “el aire conmovido”.
-¿Cómo ha sido juntar dos espectáculos en uno solo?
-Hemos tenido que hacer un gran trabajo de elección del repertorio. La síntesis es a veces más complicada que el desarrollo. Ahora tenemos que buscar un resultado en el que los dos estemos involucrados. Al final es otro espectáculo, un nuevo estreno, manteniendo el mismo concepto. Yo sigo hablando a través de la poesía, a través de los poemas y a través de la palabra. Y Leo sigue utilizando el cuerpo.
-¿Estos poemas aparecen a través de las letras?
-En ocasiones hago el poema tal cual el poeta lo escribió, nunca cambio la obra de un poeta. Es muy difícil y sería muy osado por mi parte cambiarlo. Sí es verdad que juego mucho con los elementos. Hay algunas letras que las combino con letras populares e incluso con letras mías.
-También has presentado junto a David Coria el work in progress de Babel, ¿cómo ha sido este acompañamiento?
-Estamos en proceso de creación, y en las creaciones, a veces viene primero la música, que le abre un mundo al coreógrafo y sobre esa música crea un paisaje. Otras veces, como está ocurriendo hasta ahora en Babel, él ha creado una coreografía y luego me ha dicho, ¿qué piensas que podemos hacer aquí musicalmente? Los work in progress son idóneos para eso.
-Como artista te involucras mucho y el espectáculo pasa a ser también tuyo, a tener tu sello. ¿Te lo piden así?
-Me da mucha alegría que lo percibas así. No soy un cantaor al que llamen y digan “canta aquí una soleá o una seguiriya y listo”. Cuando se va a una peña o a un sitio donde el cante tiene toda la relevancia e importancia, eso es lo que hago. Pero en las obras en las que me llaman y en las que suelo participar, hay una parte que es muy importante, que es el concepto que estamos creando.
“Para mí es bonito que mi trabajo, más allá de algo individual y personal, se convierta en algo más grande y se lleve a los escenarios”
-¿Y cómo es este proceso de trabajo conjunto?
-Desde que me llaman y me dicen “quiero crear una obra”, hay que sumergirse en la historia. Cuando leemos la misma historia, ¿qué piensa el bailaor? ¿Qué pienso yo? ¿Qué se ha escrito de esa obra? A partir de ahí hay que elegir los textos que voy a cantar. Una letra de toda la vida tiene su momento cuando el cante es el cante por el cante. Pero cuando hablamos de una obra y de un concepto, el concepto debe estar como mínimo a la altura de la interpretación. Un artista siempre debe de saber el lugar que ocupa. A mí normalmente me requieren para esto, para involucrarme y crear un concepto cuando me llaman para cantar. Y me siento ahí bien, me siento cómodo, me gusta involucrarme, soy muy participativo en ese sentido.
-¿En qué punto artístico estás?
-Después de Hodierno (2019) hicimos un espectáculo que presenté en la Bienal, Cantos de silencio, con una temática muy comprometida sobre la memoria histórica. Lo he ido sacando poco a poco, no como un disco, porque hoy en día los trabajos discográficos no están en su mejor momento. Ya no hago como antes, ahora hago un trabajo que se convierte al final en una puesta de escena y en un concepto. Estoy trabajando en mi proyecto personal para que al mismo tiempo se expanda. Para mí es bonito que mi trabajo, más allá de algo individual y personal, se convierta en algo más grande y se lleve a los escenarios.
“Ahora todo el mundo tiene acceso a la información, todo tiende a parecerse y ahí es muy difícil destacar”
-Es un sistema laboral artístico novedoso que has ido creando.
-Algo que nunca me planteé, porque yo realmente empiezo como todos los artistas. No es algo que te puedas plantear, sino que te va llevando por ahí tu carrera. Es un camino en el que me siento cómodo, porque además de cantar me gusta escribir letras. Me gusta todo lo que sea trabajo con las manos, que tenga algo que ver con crear. Nunca me he limitado a cantar. He entendido que el mundo del arte, del cante y del flamenco van mucho más allá.
-¿Cómo ves el cante en el panorama actual?
-Por un lado entiendo que estamos en el mejor momento y al mismo tiempo en el peor. Es cuando más cantes se hacen, pero cuando menos se enfatiza en uno concreto. Ahora todo el mundo tiene acceso a la información, todo tiende a parecerse, y ahí es muy difícil destacar.
-¿Hay buen nivel entonces?
-Estamos en una época en la que lo medio está en un nivel altísimo, pero de esa media es muy difícil encontrar picos que destaquen. El listón en el baile, en la guitarra y en el cante ha subido una barbaridad, pero es muy difícil encontrar artistas con una gran personalidad. Yo creo que poco a poco volveremos, porque esto es un círculo, volveremos a no ser tan especialistas en todo y especializarnos en algo más concreto.
-Y si te tuvieras que especializar, ¿en qué estilos serían?
-Es difícil, cuando entiendes que el cante es un estado de ánimo, un estado del alma.
-¿Hay algún palo con el que te identificas?
-Dependiendo del estado del alma que tenga en ese momento. Imagínate que estás pasando por una etapa mala, ahí me aferraría a una seguiriya. Pero luego hay días que la vida, por lo que sea, te sonríe, pues ese día puedes tener más ganas de cantar por bulerías. Como el arte es un estado anímico, lo bonito es tener un abanico para poder elegir la emoción que sientes y plasmarla.
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