Jerez

Chiclana amaga con abandonar la Denominación de Origen del jerez

  • Las bodegas chiclaneras se rebelan contra las restricciones a su moscatel. Exigen el uso del término 'Chiclana' y poder envasarlo en formato 'bag in box'

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 El moscatel de Chiclana se rebela contra el jerez. La cooperativas y las bodegas de Chiclana mantienen un pulso con el Consejo Regulador del vino, al que amenazan con abandonar la denominación de origen si no reconoce alguna de las singularidades de su vino más emblemático, convertidas  a su juicio en tradición con el paso de los años, pero que han sido vetadas en el reglamento y el pliego de condiciones de los caldos jerezanos.

Las firmas chiclaneras, pequeñas bodegas artesanales con ventas muy concentradas en el mercado local, “sólo quieren seguir haciendo lo que han hecho siempre”, poder elaborar el moscatel sin necesidad de envejecerlo en madera para comercializarlo en los tabancos “de toda la vida” y sin tener que renunciar al uso del término ‘Chiclana’, amparado por la Denominación de Origen, explican fuentes del sector.

El nuevo reglamento, que establece la obligación de la crianza mínima de dos años en madera para los vinos amparados por la Denominación de Origen, tampoco contempla la comercialización en el formato ‘bag in box’, por el que apuestas las bodegas y la cooperativa chiclaneras. 

Pero la polémica del ‘bag in box’ –bolsa en caja, generalmente de entre 3 y 5 litros de capacidad– colea desde hace tiempo en el Marco, que aún no se ha decidido a debatir en el seno del Consejo la posibilidad de sustituir la tradicional garrafa de cristal por este envase, que no sólo está ya muy extendido en otras denominaciones de origen, sino al que incluso han recurrido bodegas del Marco, principalmente de Sanlúcar, que descalifican sus vinos para comercializarlo como vino clásico o singular de Sanlúcar, y con referencias incluso a su crianza biológica, bajo velo de flor... 

Es decir, el vino que contiene el ‘bag in box’ es el mismo que el envasado bajo el paraguas de la denominación de origen, sólo que ante la imposibilidad de comercializarlo en este formato por no estar reconocido, muchas bodegas renuncian al uso de términos como manzanilla, fino, Sanlúcar o Jerez por la creciente demanda de este tipo de envase en el canal horeca (hostelería. catering y restauración). 

El ‘bag in box’ tiene cada vez más adeptos en los establecimientos hosteleros por su higiene, comodidad y facilidad de transporte, señalan fuentes del sector. De hecho, el Consejo Regulador elaboró un informe que se pronuncia abiertamente a favor de este envase,  con el que, según el mismo estudio, el jerez está perdiendo grandes oportunidades de negocio frente a otras denominaciones andaluzas de vinos generosos que contemplan su uso, en concreto Montilla-Moriles y Condado de Huelva.

Frente a la oposición de alguna de las grandes bodegas, que esgrimen la baja calidad de muchos de los vinos que se comercializan en este formato, el informe del Consejo Regulador sólo observa ventajas en el ‘bag in box’, envase económico, que garantiza la conservación del producto, prolonga su vida de consumo y tiene menor preso y volumen que el vidrio. Y además, simplifica su transporte, es más ecológico y solventa los problemas de higiene de la clásica garrafa de cristal.

Los viticultores y bodegueros de Chiclana se sienten, en cualquier caso, discriminados por el Consejo Regulador, al que reclaman una solución para lo que consideran una costumbre arraigada y a la que no están dispuestos a renunciar. Las ventas de moscatel en el mercado local de Chiclana rondan los 60.000 litros, la mayoría en tabancos como los que ahora resurgen en Jerez pero que se mantienen  como una tradición viva en otras localidades del Marco como Chiclana o Sanlúcar. Según las fuentes consultadas por este medio, desde la prohibición de las ventas se han disparado las operaciones en el mercado negro por parte de algunas bodegas chiclaneras, que no se resignan a aceptar el encorsetamiento del reglamento y el pliego de condiciones de los vinos de Jerez y la Manzanilla de Sanlúcar.

Los viticultores chiclaneros se quejan de las reticencias que han encontrado hasta ahora para abordar el problema, de ahí la decisión de hacer oficial su reivindicación sobre lo que consideran unos derechos históricos adquiridos por una de las localidades que integran el Marco y que, según las mismas fuentes, ha dado mucho por el jerez sin recibir nada a cambio.

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