Jerez

"Hacinamiento y saturación" en los centros de protección de menores

  • El comité de empresa de la Delegación de Igualdad y Políticas Sociales denuncia la situación de los inmigrantes en La Línea, Algeciras, Jerez, Chipiona y Villamartín

Acogida a un grupo de inmigrantes en el pabellón deportivo de Tarifa tras una llegada masiva de pateras. Acogida a un grupo de inmigrantes en el pabellón deportivo de Tarifa tras una llegada masiva de pateras.

Acogida a un grupo de inmigrantes en el pabellón deportivo de Tarifa tras una llegada masiva de pateras. / a. carrasco ragel

Saturados y al límite. Así se encuentran, en palabras de Jesús González, presidente del comité de empresa de la Delegación Territorial de Igualdad y Políticas Sociales, los cinco centros de protección de menores que tiene la Junta en la provincia de Cádiz.

La llegada masiva de jóvenes inmigrantes no acompañados en pateras a través del Estrecho, la falta de personal y la inacción de la administración regional están creando una situación "insostenible" que los trabajadores de los centros temen que acabe mal.

En el centro de Jerez hay capacidad para acoger a 18 jóvenes y ahora mismo hay 38

La Línea, Algeciras, Jerez, Chipiona y Villamartín cuentan con estos centros que gestiona la Delegación Territorial de Igualdad y Políticas Sociales y que se encuentran sobrepasados de menores y faltos de personal. Desde el comité de empresa explican que en La Línea hay ahora mismo acogidos 57 jóvenes cuando solo tienen capacidad para 24, y en Jerez 38 cuando solo disponen de 18 plazas, una dura realidad que es similar a la del resto de centros.

Eso provoca que no haya servicios ni dependencias suficientes para los chicos, que en muchos casos se ven abocados "a dormir en el suelo en colchones o en sofás como buenamente pueden", denuncia Jesús González. Además, estos mismos inmigrantes llegan directamente desde los puertos de Algeciras o Tarifa a los lugares de acogida sin haber pasado ningún tipo de control médico o sanitario, por lo que los trabajadores no saben si son portadores de algún tipo de enfermedad infecciosa o si necesitan cuidados. Incluso muchos de ellos, al encontrarse con estas condiciones, deciden fugarse, relata Jesús.

Otra de las carencias que se detecta en los centros es que no se lleva a cabo con exactitud la prueba oseométrica, indicada para saber la edad de los menores, por lo que "es probable que haya mayores de 18 años" en las instalaciones.

Todos estas cuestiones, derivadas de la saturación y el hacinamiento, se convierten en problemas de convivencia y desórdenes que hacen muy difícil la labor educativa de los trabajadores, critican desde el Comité de Empresa de la Delegación Territorial de Igualdad y Políticas Sociales, quienes están sufriendo la falta de personal y servicios cada día.

Lo que espera este comité es que la Junta ponga en marcha el protocolo de emergencia que se comprometió a activar en casos como estos, pero que aún no está funcionando.

Para Jesús González la falta de respuestas se debe a la pasividad de la administración regional para contratar más personal que haga frente al cada vez mayor número de usuarios de los centros, lo que al final repercute en la asunción de funciones por parte de los profesionales que desarrollan su labor más allá de lo que les pertenecen.

Por todo ello el comité denuncia "la falta de sensibilidad y la irresponsabilidad de la Administración al no dar solución a problemas de tal gravedad y urgencia".

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