El Rebusco Breviario de un Caballero

  • El congreso de Literatura y Vino está por hacer

  • Vida y literatura unidas por el vino

Genaro Benítez venencia para José Manuel Caballero Bonald.

Genaro Benítez venencia para José Manuel Caballero Bonald.

El novelista, poeta y ensayista jerezano, José Manuel Caballero Bonald, falleció en Madrid el pasado 9 de mayo a los 94 años de edad. Había nacido en Jerez de la Frontera el 11 de noviembre de 1926, en la calle Caballeros, en el lugar donde actualmente se ubica su Fundación.

Fachada de la Fundación Caballero Bonald. Fachada de la Fundación Caballero Bonald.

Fachada de la Fundación Caballero Bonald.

Una vida plena, llena de vitalidad, marcada por la creatividad artística, que sus admiradores hemos disfrutado leyendo sus trabajos literarios.

A Caballero Bonald le gustaba escribir, y también el buen vino, el vino de su tierra.

De este asunto, el del vino, ha tratado nuestro paisano en algunos de sus escritos.

La editorial Seix Barral publicó en 1980 su Breviario del vino, reeditado en el 2006.

Para Caballero Bonald, hablar del vino es seguir los pasos del Hombre. El vino para él es bebida, mito, metáfora e industria, y recrear su historia supone trazar una completa y sugerente biografía de la especie humana.

El escritor se remonta hasta la prehistoria del vino, a su memoria bíblica, y hace desfilar por este libro a sus primeros degustadores, egipcios, persas, griegos o romanos, y a aquellos viajeros que dejaron testimonio de los vinos que encontraron en España. Todo ello hasta llegar a las más modernas y depuradas técnicas, a sus usos, consumos y ritos actuales, y a cualquier dato cuyo conocimiento contribuya a su disfrute.

Portada del 'Breviario del vino'. Portada del 'Breviario del vino'.

Portada del 'Breviario del vino'.

Según la promoción que se hacía de este ensayo, Breviario del vino es un texto con solera, una magnífica lectura que aúna sabor y saber para descubrirnos todas las facetas de uno de los mayores placeres que ha conocido el hombre. En sus páginas hace acto de presencia, por supuesto, el jerez, en la diversidad que se da en el Marco.

Anteriormente, en 1967, había publicado un librito titulado Lo que sabemos del vino.

Su buen amigo, el escritor Manuel Vázquez Montalbán, también hizo sus aportaciones a la cultura del vino con su libro Beber o no beber, publicado en el 2002. Una generación que sabía lo que bebía y lo que escribía.

Su libro dedicado a la manzanilla. Su libro dedicado a la manzanilla.

Su libro dedicado a la manzanilla.

Su apego a la ciudad hermana de Sanlúcar, que le permitía disfrutar de la cercanía al mar, fue el motivo por el que el Grupo Pandora, con el patrocinio de las bodegas Pedro Romero, le propusiera la edición, en el 2007, de un libro dedicado a la manzanilla, con ilustraciones de Roberto Sánchez Terreros.

Sanlúcar supo responder a ese afecto rotulando en 1994 una calle con su nombre; homenaje que en su ciudad natal se le hizo años más tarde a propuesta del que esto suscribe, denominando una Avenida en la zona norte de la ciudad con el nombre de José Manuel Caballero Bonald.

De novelas

Su primera novela, escrita en 1962, Dos días de setiembre, recibió el premio Biblioteca Breve; y reconocida con el premio internacional Plaza&Janés, lo fue su otra novela, de 1988, En la casa del padre.

Ambas desarrollan su acción en Jerez, aunque nunca se indique la localización.

Su novela Dos días de setiembre. Su novela Dos días de setiembre.

Su novela Dos días de setiembre.

Dos días de setiembre es, según los editores, "una narración en distintos planos acerca de la vida enfebrecida en los días de vendimia en una pequeña y aristocrática ciudad andaluza. La novela se basa en la superposición temática de la radiografía de esa pequeña ciudad y la omnipresencia del vino, que actúa de elemento de relación entre las personas, las cosas y el paisaje. El vino sirve de factor determinante de los actos y las situaciones, se hace presente en la crítica de una acción y en la prematura decadencia de los personajes".

En ambas disfrutamos de referencias y expresiones que los locales podemos reconocer de forma inmediata, como esa descripción que hace de los trabajos de una bodega: "Uno de los arrumbadores se subió encima de la andana de botas, que estaban superpuestas en tres pisos a todo lo largo de la bodega".

En cambio, En la casa del padre, "es la crónica de tres generaciones de un clan de la industria vinatera, los Romero-Bárcena, que, desde la nada, conseguirán llegar a lo más alto del poder económico y social. La historia del ascenso de los Romero-Bárcena es también la historia de su decadencia moral. En un escenario que se reconoce como andaluz, los intensos aconteceres que aquí se narran trascienden el ámbito privado y entroncan con la realidad social, política e incluso ética de nuestra historia más reciente".

Rótulo de la Avenida que lleva su nombre. Rótulo de la Avenida que lleva su nombre.

Rótulo de la Avenida que lleva su nombre.

En esta obra hace mención a dos productos típicos de gastronomía jerezana: "A veces, los trabajadores cogían algún lebrillo y se comían las yemas a cucharadas o se fabricaban un candiel mezclándolas con vino amontillado y añadiéndoles azúcar moreno, lo cual venía a ser un tónico apto incluso para las más reacias variantes de resurrecciones".

Costumbre que cortaría tía Socorro, ya que "esas yemas pasarían a convertirse productivamente en tocinos de cielo y otros primores de dulcería casera".

En los dos volúmenes publicados de sus memorias, Tiempo de guerras perdidas, aparecido en 1995, y La costumbre de vivir, del 2001, sus recuerdos de infancia y juventud vividos en Jerez le acompañarán para siempre, muchos de ellos relacionados con el vino.

Etiqueta de los vinos de Plácido Caballero. Etiqueta de los vinos de Plácido Caballero.

Etiqueta de los vinos de Plácido Caballero.

Su familia estuvo vinculada al comercio del vino, siendo su padre, Plácido Caballero, cubano de madre criolla y padre santanderino, un marquista destacado en el sector, tal como puede verse en la etiqueta que se reproduce aquí.

Lástima que los responsables de la Fundación aún no se hayan planteado la celebración de un Congreso donde se una la Literatura y el Vino, considerando los muchos factores que concurren para que esto se pueda llevar a cabo en una ciudad como Jerez.

De cine

Pocos son los que conocen la labor de Caballero Bonald en el mundo del cine y la televisión, sobre todo en su faceta de guionista.

Uno de sus primeros trabajos fue para el documental promocional titulado González Byass, repartiendo alegría por el mundo, producción audiovisual de 1970 dirigida por Francesc Montoliú.

Esta bodega jerezana recibiría el primer premio en el X Certamen Nacional de Cine Industrial.

En sus libros de memorias, el escritor reconoce que ha ido poco al cine y sus "aficiones cinematográficas han sido siempre de lo más restringidas", considerando a los cinéfilos "fauna ubicua donde las haya".

Esto no le ha impedido mantener lazos de amistad con un amplio grupo de artistas del mundo del cine: Paco Rabal, Román Gubern, Pere Portabela, Ricardo Muñoz Suay, Manuel Mur Oti, Elías Querejeta, Juan Estelrich, Jaume Camino, Basilio Martín Patino, Manuel Gutiérrez Aragón, Juan Diego, José Luis García Sánchez, Roberto Bodegas, etc.

Muchos de ellos participarían en el Congreso que la Fundación organizó en el 2002 bajo el epígrafe de Literatura y Cine.

Pero su primera experiencia como guionista de cine fue su colaboración con Antonio Medrano en la película de Francisco Rovira Beleta, El amor brujo, de 1967, que fue candidata al Oscar a la mejor película extranjera.

Como asesor de flamenco sería requerido por Carlos Saura para su largometraje Sevillanas, de 1992.

Caballero Bonald en la película 'Dragon Rapide'. Caballero Bonald en la película 'Dragon Rapide'.

Caballero Bonald en la película 'Dragon Rapide'.

Varias son sus participaciones como actor esporádico en títulos como en Las truchas (1977), de José Luis García Sánchez; en Caso Cerrado (1985), de Juan Caño es el padre de la novia en la boda de rito sefardí; y en Dragon Rapide (1986), de Jaume Camino, es un exiliado monárquico en Biarritz, donde conspira contra la República española a la vez que disfruta de un jerez oloroso.

En la producción para la televisión, La solución del caos, dirigida por Basilio Martín Patino en 1992, aparece como un vendedor en el rastro madrileño.

Para este medio colaboró en diferentes reportajes, como en Rito y geografía del cante, de televisión española, como para el productor andaluz, Juan Lebrón, en Andalucía es de Cine, en el 2003.

Algunos otros quedaron en simples proyectos, como el documental Doñana, también con Lebrón, y las frustradas películas Los niños de la guerra, de Roberto Bodegas, y Hernán Cortés, de Jaume Camino.

Brindando con el escritor, y amigo, Fernando Quiñones. Brindando con el escritor, y amigo, Fernando Quiñones.

Brindando con el escritor, y amigo, Fernando Quiñones.

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